jueves, 27 de agosto de 2009

MOUSSA AG ASSARID

TU TIENES EL RELOJ,

YO TENGO EL TIEMPO




- No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo.


- ¡Qué turbante tan hermoso...!


- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...


- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...


- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?


- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.


- ¿Por qué?


- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.


- ¿Quiénes son los tuareg?


- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?


- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.


- ¿A qué se dedican?


- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...


- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?


- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.


- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo.. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!


- ¿Sí? No parece muy estimulante...


- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.


- Saber eso es valioso, sin duda...


- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!


- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?


- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!


- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?


- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...


- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...


- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?


- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...


- ¿Tanto como eso?


- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.


- ¿Qué pasó con su familia?


- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...


- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?


- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila.. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...


- Y lo logró.


- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.


- ¡Un tuareg en la universidad. ..!


- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.


- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?


- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!



- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.



- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...



- Fascinante, desde luego...


- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...



- Qué paz...



- Aquí tienen reloj, allí tenemos tiempo.


Víctor M. Amela

Copiado de: www.feadulta.com/TESTIMONIOS-tuareg.htm

sábado, 15 de agosto de 2009

HABLAR EN CRISTIANO

lunes 10 de agosto de 2009
Cartas al viento: HABLAR EN CRISTIANO
Aprovechando unos días de vacaciones me fui a cenar con unos amigos al sur de nuestra Isla. El camarero, muy educado, se acercó y nos dijo:
-¿Qué deseáis tomar vosotros?
Mi amigo Tomás, que no suele cortarse un pelo, respondió inmediatamente:
-Pero chacho, ¿tú no eres el hijo de Pinito? ¿A qué viene ahora eso de vosotros? ¡Habla en cristiano, hombre!
No sé si el buen camarero aprendió la lección. Pero el problema no es del hijo de Pinito solamente, qué va. Son muchos los que, para hacerse más finos o porque creen que es incorrecto utilizar el ustedes en vez del vosotros, o por un incomprensible complejo de inferioridad hacen el ridículo forzando un modo de hablar que no es natural. Cuando uno va a Galicia le gusta escuchar a los gallegos con su peculiar forma de expresarse. Y lo mismo en Castilla o Andalucía. También me gusta oír a los canarios hablar “en canario”. Como debe ser.
Todavía hay personas que, cuando leen en voz alta, se sienten obligadas a pronunciar las zetas y las ces. Como si fuera un error leer o escribir igual a como hablamos. Y eso que somos mayoría los hispanohablantes que no utilizamos la segunda persona del plural En mis tiempos en Radio Tamaraceite, a muchos jóvenes que empezaban a hacer algún programa en la emisora había que recordarles constantemente que, solamente los no nacidos en Canarias, estaban autorizados a decir vosotros y a pronunciar la c. Era una norma del “libro de estilo” de la radio para que valoráramos y utilizáramos con orgullo el español de Canarias, sin menospreciar el de otras regiones. Afortunadamente la prensa escrita de Gran Canaria cuida bastante nuestro modo de expresarnos. No ocurre lo mismo, por desgracia, en algunas de nuestras emisoras locales de radio y televisión. Parece que quitamos importancia a nuestra Cultura y no sabemos reconocer lo bueno o lo propio de nuestra tierra.
Hace algunos años, en nuestra Iglesia hubo un movimiento fuerte para adaptar la liturgia católica al habla canaria. Así empezó a ser normal escuchar en una misa “El Señor esté con ustedes” o “Pueden ir en paz”, en vez de la traducción oficial que se hizo para España de los libros litúrgicos. Pero ahorhttp://parroquiasdearinaga.blogspot.com/2009/08/cartas-al-viento-hablar-en-cristiano.htmla estamos en un momento de desidia en el que se está volviendo a escuchar otra vez en algunas iglesias: “Daos fraternalmente la paz” o “tomad y comed”. Me recuerda lo que dice Jesús en el evangelio. Que sólo desprecian a un profeta en su tierra, entre sus parientes y en su casa. Cuando voy a una misa y escucho a un sacerdote canario que, despreciando su propia forma de hablar y la de la mayoría de los oyentes, me dice: Podéis ir en paz me dan ganas de responder como mi amigo Tomás:
-¡Habla en cristiano, hombre! ¡Que estamos en la iglesia!

Publicado por Jesús Vega Mesa en: http://parroquiasdearinaga.blogspot.com/2009/08/cartas-al-viento-hablar-en-cristiano.html


FELICITAMOS AL AMIGO SUSO VEGA,POR EL BLOG DE SUS PARROQUIAS, ORIGINALIDAD Y APORTACIÓN A CONSTRUIR ESTA IGLESIA CANARIA QUE TODOS PRETENDEMOS.

CAMBIOS EN LA DIOCESIS DE CANARIAS

Esta es la relación de los nombramientos hechos por el obispo.

1.- D. Carmelo Alemán Artíles Párroco de Ntra. Sra. de los Dolores, en Las Palmas de G.C
2.- D. Juan Carlos Arencibia Suárez Vicerrector del Seminario Diocesano y administrador parroquial de San José Artesano en Las Palmas de G.C.
3.- D. José Ayllón Hidalgo SOD
Párroco de Ntra. Sra. de Fátima en Las Palmas de G.C.
4.- D. José María Cabrera Pérez
Párroco de San Juan Bautista de Telde y parroquias anejas.
5.- D. José Manuel Cruzado Tapia
Párroco de San Juan Crisóstomo en Las Palmas de G.C.
6.- D. Antonio Fernández Parrilla Párroco del Sagrado Corazón de Higuera Canaria, y administrador parroquial de Ntra. Sra. del Pilar de Caserones, con sus lugares de culto Santa Agueda y Santa Bárbara.
7.- D. Juan Antonio Gallego López
Párroco de Ntra. Sra. del Carmen en Valterra -Arrecife de Lanzarote-, y administrador parroquial de San Antonio María Claret en Altavista- Arrecife. Capellán del Centro penitenciario de Tahiche
8.- D. Aday González Cruz Párroco de Ntra. Sra. de Fátima en la Montaña de Gáldar. Administrador parroquial de parroquias anejas en Rojas Becerril, Cañada Honda, Urbanización Pineda. AP de San Francisco de Asís, Tres Palmas.
9.- D. Santiago González Hernández . Marcha a La Orotava por razones familiares
10.- D. José Ramón González Santana Párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima en El Batán, Las Palmas de G.C. y capellán del Hospital Materno Infantil
11.- D. Carlos Jarque Mateo Párroco de San Antonio de Padua (El Polvorín) en Las Palmas de G.C.
12.- D. Francisco Martel Suárez Párroco de Ntra. Sra. del Carmen y San Pedro en El Ejido. Administrador parroquial de las parroquias anejas en el Valle de los Nueve-Telde.
13.- D. Juan Carlos Medina Medina Párroco del Espíritu Santo en Las Palmas de G.C.
14.- D. Nicolás Monche López Párroco de Santa María del Mar en Las Palmas de G.C.
15.- D. Venerando Novelles Guedes Párroco de San Vicente Ferrer en Valleseco. Administrador parroquial de las parroquias anejas en el Zumacal y Monagas, y Valsendero
16.- D. Vito Ondó Motogo Párroco de San Diego de Alcalá de Gran Tarajal en Fuerteventura y parroquias anejas en Tuineje, Tesejerague, Ginijinamar. El Cardón, Las Playitas, Tarajalejo y Tiscamanita.
17.- D. Olegario Peña Vega adscrito a la parroquia de Ntra. Sra. del Pino de Las Palmas de G.C.
18.- D. José Francisco Quintana Naranjo Párroco de San José y San Juan Evangelista en el Monte Lentiscal; administrador parroquial de las parroquias anejas en Bandama y Carretera de Bandama.
19.- D. Alfredo Ramos González Párroco de San Esteban en Las Palmas de G.C.
20.- D. José Miguel Rodríguez Armas Párroco de san Isidro Labrador en Montaña Cardones, Arucas, y parroquias anejas en Llano Blanco, El Hornillo, Lomo Espino y Tinoca.
21.- D. Roberto Rodríguez Espinosa
Párroco del Santísimo Cristo de Las Palmas de G.C.
22.- D. José Luís Rodríguez Guerra, de la Diócesis de Tenerife
Párroco de San Pedro de Bañaderos.Capellán del Hospital Materno Infantil.
23.- D. Ángel Rodríguez Hernández Párroco de la Ascensión del Señor (Las Torres) y administrador parroquial de Jesús de Nazaret y Asunción de María (Siete Palmas) en Las Palmas de G.C.
24.- D. Eugenio Rodríguez Martín Administrador parroquial de san Marcos en Las Palmas de G.C.
25.- D. José Antonio Rodríguez Roca Vicario parroquial de San Antonio de Tamaraceite, en Las Palmas de G.C.
26.- D. Julio Roldán García Párroco de La Santa Cruz (Miller Bajo) en Las Palmas de G.C.
27.- D. Salvador Santana Rivero Rector del Seminario Diocesano
28.- D. Siro Vázquez Martínez, SDB Párroco de Santa Catalina en Las Palmas de G.C.

domingo, 9 de agosto de 2009

LA PATRONA DEL HIERRO VUELVE A SU ERMITA




La virgen de los Reyes, patrona de la isla de El Hierro, ha regresado a su ermita en La Dehesa, en donde permanecerá cuatro años antes de ser trasladada de nuevo a la capital herreña, Valverde.

El regreso de la patrona de la isla se hizo en compañía de bailarines y tocadores de los pueblos herreños y ante la devoción de los fieles.

El día de la Subida de la Virgen es el momento cumbre de la tradicional fiesta herreña ya que es el día en la que la imagen es conducida, de nuevo, a su morada habitual en su ermita de La Dehesa Comunal, donde permanecerá otros cuatros años.



jueves, 6 de agosto de 2009

LA PSICOSIS DE LA "SANTA MADRE IGLESIA"

La relación entre los seres humanos –incluidos los cristianos- no es materno-filial sino fraternal. En sentido evangélico, la Iglesia es Hermana, pero no Madre. Y es a través de esta fraternidad que se deriva la maternidad eclesial, pero no al revés.

Para que unos pocos aseguren su poder y su dominio sobre el Pueblo de Dios, ha sido necesario invertir la relación de parentesco.

Más en concreto…

· identificando e idolatrando a los que mandan como símbolo incuestionable de una maternidad…

· estableciendo, en una especie de síndrome de Estocolmo, una relación de dependencia afectiva y espiritual con respecto al cónclave de agresores.

· creando una especie de complejo de Edipo a la inversa, donde los hijos son sacrificados por la envidia y celos de una Madre que no quiere que le arrebaten el amor de su Dios Padre.

Se ha pervertido el sentido de la maternidad eclesial, como no podía ser de otro modo, en una Iglesia patriarcal dominada por el machismo. ¿Cómo disfrazar su violencia machista? ¡Mostrándola como Madre!

Si la Iglesia realmente fuese Madre habría características que nos lo indicarían, sin embargo, las características definitorias son esquivas a este apelativo: autoritarismo, censura, excomuniones, paternalismo machista…

Nada de esto parece indicarnos que estemos en presencia de una Madre. Pero ¿quién puede derribar la empedrada soberbia de una historia de pedrería barata y bisutería teológica?

Aunque sea evidente, podemos preguntarnos…

· si no es cierto que una madre acepta a sus hijos como son, no como ella quiere que sean,

· si una madre le cerraría la puerta a un hijo,

· si una madre culparía de su esterilidad (tabú oculto bajo el eufemismo “falta de vocaciones”) a sus propios hijos.

El lenguaje y las formas de estos que se autodenominan “Santa Madre Iglesia” es preponderantemente jerárquico y autoritario, machista, definitivamente nada maternal. Para más INRI la jerarquía católica se autoproclama no sólo madre, sino también santa. A los complejos psicológicos anteriores se une el narcisismo.

La “Santa Madre Iglesia” como tradicionalmente se entiende es una falacia y un eufemismo, un becerro de oro con pies de barro. La Jerarquía ha usurpado el trono maternal y se arroga un derecho que nadie le ha concedido, mucho menos Jesucristo.


J. Agustín Franco
Extraido de http://www.feadulta.com/

jueves, 30 de julio de 2009

DERECHOS Y PECADO

Cuando el gobierno de un país constitucionalmente aconfesional legisla, lo hace en virtud del poder que le otorga el voto de las urnas. El poder le viene del pueblo y el gobierno lo ejerce de acuerdo a esa constitución, mirando al desarrollo integral de la ciudadanía a quien sirve. No vale por tanto refugiarse en un complejo de persecución por la simple percepción de que la ley emanada de ese gobierno no concuerda con los postulados de una confesión religiosa.

Este complejo de persecución afecta en el caso de España a la religión católica y nace de dos apriorismos ajenos al quehacer político del país. Se parte, en primer lugar, de la posesión absoluta y exclusiva de la verdad. Este monopolio trunca la búsqueda como tarea humana inalienable, y es consecuencia, en segundo término, de una inercia histórica que tiene su origen en el concubinato Iglesia-Estado mantenido durante cuarenta años. Muerto el dictador, la Iglesia no se acostumbra a su luctuosa viudedad y permanece plañidera junto a la tumba del Valle de los Caídos añorante no sólo de su figura salvadora de la patria, sino de los beneficios que su presencia le reportaba.

La Constitución del 78 tuvo la valentía de echarse a caminar sin la sombra protectora de un Dios en el que siempre nos apoyamos los que vivimos el triste período anterior por imposición política y jerárquica. Deberíamos en el futuro vivir a la intemperie, modelándonos en el vértigo de la libertad, abriéndonos camino hacia la muerte como plenitud humana, soportando gozosamente la soledad ontológica que cada uno somos.

El hombre se interpreta a sí mismo como pregunta, como interrogante oscura que se sustenta en la projimidad, en el encuentro amoroso, en la esperanza preñada de utopía. (Digamos entre paréntesis que este es el hombre laico, pero que tal vez sea también la forma única de ser cristiano)

En este auténtico sentido del quehacer humano y humanizante, la Iglesia no debe sentirse paralela a la situación existencial del hombre ni experimentarse desplazada cada vez que la sociedad haga senderos, invente horizontes y camine resueltamente hacia ellos. Cada uno es responsable de sí mismo ante la propia conciencia.

No se entierra el amor cuando una pareja decide buscar amaneceres distintos con su mochila enamorada. ¿Es pecado el divorcio? Allá. Pero ciertamente no es un delito. ¿Es pecado la homosexualidad? Algunos, qué triste, no entenderán nunca el perfil exquisito de las rosas porque son adoradores incondicionales de las espinas.

La Iglesia necesita vivir en viernes santo, velando el cadáver de algún muerto espúreo, y prohíbe la explosión resurreccional de la libertad humana. Es domingo en los rosales y en el abrazo laico de las olas.

Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com

domingo, 26 de julio de 2009

EL DEFENSOR DEL CREYENTE

Como es sabido, desde 1981, en aplicación del artículo 54 de la Constitución española, existe en nuestro país el cargo de “defensor del pueblo”, designado por las Cortes, para la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Al igual que el defensor del pueblo, tenemos el defensor del paciente, del consumir, del asegurado, del cliente...

Se comprende, además, que estos cargos son, no sólo importantes, sino sobre todo necesarios. Porque las leyes, por muy bien hechas que estén, no pueden prever todos los casos en los que una persona se puede ver vulnerada en sus derechos. La complejidad de la vida y de las situaciones es imprevisible.

Así las cosas, se comprende que un enorme colectivo de ciudadanos, que se pueden ver vulnerados en sus derechos fundamentales, y desprotegidos en la defensa de tales derechos, somos los creyentes, sea cual sea la confesión religiosa a la que cada cual pertenezca.

Y aquí me parece importante destacar cuatro hechos:

1) Las creencias religiosas tienen, para muchas personas, una importancia decisiva.

2) Las creencias religiosas pueden entrar en conflicto con derechos y obligaciones civiles fundamentales en la vida de los ciudadanos.

3) En los asuntos que conciernen a los propios dogmas o creencias, las religiones se sienten más inclinadas a imponer obligaciones que a reconocer derechos.

4) Cuando se presentan situaciones de conflicto entre las obligaciones religiosas y los derechos cívicos, los dirigentes religiosos suelen anteponer las obligaciones “divinas”, a los derechos “humanos”.

Todos sabemos la interminable casuística y las constantes situaciones conflictivas que se plantean en este complejo orden de cosas. Teniendo en cuenta que, con relativa frecuencia, los problemas más serios, a los que se ven confrontados los creyentes, no provienen de sus relaciones con el Estado, sino sobre todo con la propia religión, es evidente que, cuando se trata de estos problemas, estrictamente religiosos, el recurso a un tribunal civil, al menos en principio, no tiene sentido, ya que las creencias religiosas, por su misma naturaleza, son convicciones libres, de las que cualquier funcionario de un juzgado no tiene por qué saber ni por qué preocuparse.

Pero esto, que en teoría es lógico y razonable, en la práctica diaria de la vida y tal como funciona la psicología de muchas personas, puede plantear (y de hecho plantea) situaciones humanas que pueden llegar a ser extremadamente graves. Sobre todo, si tenemos en cuenta que las creencias religiosas tocan en lo más íntimo de la persona. Y además tocan en esa intimidad manejando (a veces, con suprema habilidad) los sentimientos de culpa, mediante los que el sujeto puede verse a sí mismo como una buena persona o, por el contrario, como un traidor o un canalla.

Mucha gente no se imagina la extrema complejidad y hasta la gravedad que este tipo de problemas plantean a muchos ciudadanos, por lo demás, personas de indudable buena voluntad.

Por poner algunos ejemplos:

· los profesores de religión que se ven obligados a enseñar cosas de las que no están convencidos o que incluso rechazan.
· los matrimonios, ya cargados de hijos, en los que uno de los cónyuges decide obedecer a su confesor antes que a ninguna autoridad civil, tanto en las relaciones con el otro cónyuge como en todo cuanto se refiere a la educación de los hijos.
· las mujeres que se ven obligadas a compartir la vida con hombres que las maltratan (incluso físicamente) y de los que, por deberes religiosos, no pueden separarse.
· las personas que se ven obligadas en conciencia a no admitir una transfusión de sangre, a vestirse de una manera determinada, a rechazar determinados alimentos, etc.
· los divorciados o los homosexuales a los que hay sacerdotes que les niegan los sacramentos.

La lista de situaciones extrañas, extravagantes o de consecuencias imprevisibles es interminable. En todo caso, si los creyentes se sienten, a veces, agredidos por personas o instituciones laicas, sean las que sean, el Estado debe proteger a tales ciudadanos. Y si los creyentes advierten que son los dirigentes de la propia religión quienes actúan de forma que recortan o limitan los derechos fundamentales de los propios creyentes, debe existir una instancia laica que proteja a tales personas, dado que, con bastante frecuencia, la institución religiosa impone deberes, pero no ofrece la debida protección de los derechos.

Por lo demás, que nadie salga diciendo que todo esto tiene una solución muy sencilla: prescindir de las creencias religiosas, de los curas, los obispos, los pastores, los imanes, los ayatolás, los rabinos, los bonzos, los chamanes y, en general, de todos los que, en nombre de una presunta deidad y esgrimiendo leyes divinas o derechos religiosos, le meten a la gente en la cabeza que, si es que tomamos en serio “lo divino”, todo “lo humano” pasa a segundo término.

No. La cosa no es tan sencilla. Porque es un hecho que las creencias religiosas tienen un arraigo personal y social tan fuerte, que tales creencias, sus tradiciones y sus prácticas llegan a formar parte constitutiva de la identidad misma de la persona. Si prescindir de los sentimientos de culpa y de las creencias religiosas fuera tan sencillo, serían bastantes los psiquiatras y psicoterapeutas que tendrían que apuntarse al paro.

Por supuesto, no sería fácil encontrar la persona adecuada para ejercer el cargo de “defensor del creyente”. En cualquier caso, tendría que ser una persona entendida en cuanto se refiere a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Y una persona también con una sólida formación en ciencias de las religiones.

José M. Castillo en www.feadulta.com