BERTONE-PRINCIPE
Discusión política en televisión. Un participante mostraba su asombro por el despliegue diplomático en torno a la visita del Cardenal Bertone, número dos del Estado Vaticano. “Hay que tener en cuenta –argumentaba otro tertuliano- que se trata de un Príncipe de la Iglesia”
Tenía razón. De un príncipe se trataba. Esa es la realidad escalofriante. La Iglesia tiene su Jefe de estado. Pedro el pescador, prójimo de olas azules, se ha convertido en Papa-Rey. Y los apóstoles, domadores de dudas, destinados al servicio de sus hermanos, forman hoy la corte de Cardenales-Príncipes, una casta superior diseminada por el mundo. Entre ellos está el heredero de esa jefatura suprema. Es la estructura-cúspide de una Iglesia que se dice heredera de Jesús de Nazaret, humilde hijo de María y José, de cuyas enseñanzas se autoproclama dispensadora única, en posesión monopolística de la verdad, fuera de la cual no hay salvación.
Durante la visita del Cardenal Bertone, el gobierno socialista de un país aconfesional hizo de España “un gigantesco botafumeiro” según la feliz expresión de Iñaki Gabilondo. Terminados los contactos oficiales, impartió una conferencia sobre derechos humanos. Recuerda Coral Bravo que resulta chocante que eligiera este tema el alto representante del único estado que no firmó hace sesenta años la proclamación de esos derechos humanos en la ONU. Pues bien, el Príncipe de la Iglesia se permitió reprochar al Parlamento español la legislación sobre el matrimonio homosexual, el estudio de una muerte digna, la ley del aborto y la educación para la ciudadanía.
La Iglesia no se conforma con la aportación económica a sus arcas insaciables, con la concesión de prebendas impensables para otras confesiones religiosas, con un concordato tachado por muchos de anticonstitucional que tiene su origen en el concubinato mantenido durante cuarenta años con un régimen dictatorial, sanguinario y opresor. Exige en plena democracia mantener unos privilegios de exclusividad, imponer unos criterios de conducta moral, dominar las conciencias como hizo en un período de nuestra historia felizmente superado. La Jerarquía debería saber que en el Valle de los Caídos no sólo se enterró el cuerpo de un dictador, sino también el poder que bajo su execrable mandato ejerció la Iglesia. Los españoles respetamos hoy la opción religiosa que cada cual elija. Pero exigimos –ya que no tuvimos esa oportunidad en el pasado- que la Iglesia respete a los españoles, a todos los españoles, y sus concepciones diversas.
Nos hemos dado nuestras leyes. Hemos roturado caminos de libertad, hemos hecho de la esperanza la meta hermosamente inalcanzable de la utopía. Somos buscadores, nunca propietarios, de una verdad cada día trabajada.
Vamos hacia Jerusalén a lomos de un Platero “pequeño, peludo, suave, tan de algodón que se diría que no lleva huesos”. Si el Príncipe Bertone no ama a Platero, se lo cambiamos por un Mercedes negro, metálico y blindado.
Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com
sábado, 14 de febrero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
DENUNCIA SOBRE LA GUERRA EN EL CONGO foro Curas de Madrid
DENUNCIA SOBRE LA GUERRA EN EL CONGO
Como sacerdotes integrantes del Foro de Curas de Madrid sentimos el deber de denunciar solidariamente la tragedia que están sufriendo los pueblos del Este de la República Democrática del Congo como consecuencia del recrudecimiento brutal de una guerra que dura más de diez años.
Nos duele e indigna este “genocidio silencioso”, como lo han llamado los obispos del país: las masacres de la población civil, las violaciones sistemáticas de mujeres y niñas, los centenares de miles de desplazados, numerosos niños secuestrados y convertidos en niños soldados…
La claridad de los hechos nos lleva a afirmar:
1.-Que esta feroz guerra está movida por los intereses económicos de grandes empresas multinacionales cuyos nombres y los de los países que las apoyan son ya hoy totalmente conocidos y del dominio público (EE. UU., Gran Bretaña, Bélgica…)
2.- Que estas empresas se vienen enriqueciendo desde hace muchos años con la explotación de las enormes riquezas minerales de estas zonas del Congo: oro, cobalto, cobre, estaño (casiterita), diamantes, wolframita, uranio… y en especial COLTÁN.
3.- Que este coltán es el mineral indispensable para la fabricación de nuestros móviles, ordenadores portátiles, consolas de juegos, naves aeroespaciales…Y que en los Kivus se encuentra el 80% de las reservas mundiales de este mineral.
4.- Que la población congoleña malvive en la más absoluta pobreza y en los diez últimos años ha sufrido ya la tragedia de más de 5 millones de muertos.
5.- Que el señor de la guerra Laurent Nkunda, tutsi congoleño, controla el coltán con el que negocia, siembra el terror por la acción de sus tropas, que operan en las zonas donde se concentran las principales minas, es acusado de crímenes contra la humanidad y sobre él pesa un mandato internacional de arresto.
6.- Que el último informe de los expertos de la ONU denuncia al gobierno de Ruanda por apoyar a las tropas de Nkunda, con varios miles de soldados de su propio ejército, por lo que los gobiernos de Suecia, Noruega y Holanda le han retirado sus ayudas, mientras que la UE las mantiene y las refuerza.
7.- Que las razones para hacer la guerra –combatir a los hutus ruandeses, presumibles autores del genocidio tutsi de 1994- son una burda excusa. La guerra la hacen para seguir apropiándose de las riquezas minerales de la región del Kivu y forzar al gobierno de Kinshasa, salido de las urnas, para que ceda los Kivus a Ruanda. Es la denuncia valiente hecha por los obispos congoleños.
8.- El Gobierno Congoleño, abandonado por Occidente pero demostrando sus deseos de paz, se ha sentado en Nairobi a dialogar con Nkunda. Ambos han acordado un alto el fuego, pero Nkunda lo ha roto.
9.- La ONU y la Unión Europea silencian el nombre, los motivos y las causas de esta guerra, preocupados por salvaguardar sus intereses económicos y políticos. Ante tanta injusticia, la orden jesuítica ha llegado a “acusar a la comunidad internacional de querer que la guerra se mantenga y se prolongue en el tiempo”, pues “si lo quisiera realmente, la guerra en la República Democrática del Congo (RDC) terminaría en pocos días”.
10.- La ONU está manteniendo en el Congo una fuerza de paz de 17.000 cascos azules, la MONUC. Pero el pueblo congoleño pide masivamente que se vayan: no saben ni , al parecer, quieren defender a la población civil. En el mismo sentido, muchas ONGs de Europa han pedido que sea la UE la que envíe una fuerza de disuasión para detener la guerra. Pero, al final, tras muchos debates, los gobiernos europeos no las envían.
D E N U N C I A M O S
1.- Las mentirosas maniobras de distracción del criminal de guerra Laurent Nkunda.
2.- El apoyo descarado que el gobierno de Ruanda viene prestando a la guerra de Nkunda y sus intentos de anexionarse los Kivus con sus ricas minas.
3.- La complicidad e hipocresía de la Comunidad Internacional y, como parte de ella, del Gobierno de España.
4.- La falta de libertad , responsabilidad y valentía de los medios de comunicación que, aunque en esta ocasión han hablado algo más que otras veces, siguen sin prestarle el interés, análisis y denuncia que merecen.
5.- El preocupante y significativo silencio de nuestra Conferencia Episcopal que no ha hecho ningún gesto de denuncia o de apoyo sobre esta situación.
P E D I M O S
1.- A la UE que decida enviar esa fuerza de disuasión que detenga la guerra, dé seguridad a la población y permita a los miles de desplazados regresar en paz a sus tierras.
2.- A los organismos internacionales, FMI y BM y a la Unión Europea que retiren su ayuda económica al gobierno de Ruanda hasta que deje de apoyar a Laurent Nkunda.
3.- A la Comunidad Internacional, que apoye al gobierno democrático del Congo en la gestión y control de sus recursos naturales, convoque una Conferencia Internacional sobre la explotación de esos recursos naturales, renueve su confianza en el programa Amani como marco apropiado para llegar a la Paz dotándole de los medios necesarios y no deje impunes los crímenes de guerra, llevando a sus responsables ante los tribunales internacionales.
4.- A nuestros obispos que, sin más dilación, denuncien esta situación y presten apoyo solidario al pueblo congoleño junto a otras instancias que ya lo están haciendo.
5.- A nuestro pueblo y a nuestras comunidades que nos organicemos para romper el silencio y la confusión que los poderosos han tejido para ejecutar mejor sus planes de enriquecimiento a costa del hambre y la muerte de de estos hermanos pueblos de Africa.
FORO DE CURAS DE MADRID
Madrid, 14 – Enero – 2009
Como sacerdotes integrantes del Foro de Curas de Madrid sentimos el deber de denunciar solidariamente la tragedia que están sufriendo los pueblos del Este de la República Democrática del Congo como consecuencia del recrudecimiento brutal de una guerra que dura más de diez años.
Nos duele e indigna este “genocidio silencioso”, como lo han llamado los obispos del país: las masacres de la población civil, las violaciones sistemáticas de mujeres y niñas, los centenares de miles de desplazados, numerosos niños secuestrados y convertidos en niños soldados…
La claridad de los hechos nos lleva a afirmar:
1.-Que esta feroz guerra está movida por los intereses económicos de grandes empresas multinacionales cuyos nombres y los de los países que las apoyan son ya hoy totalmente conocidos y del dominio público (EE. UU., Gran Bretaña, Bélgica…)
2.- Que estas empresas se vienen enriqueciendo desde hace muchos años con la explotación de las enormes riquezas minerales de estas zonas del Congo: oro, cobalto, cobre, estaño (casiterita), diamantes, wolframita, uranio… y en especial COLTÁN.
3.- Que este coltán es el mineral indispensable para la fabricación de nuestros móviles, ordenadores portátiles, consolas de juegos, naves aeroespaciales…Y que en los Kivus se encuentra el 80% de las reservas mundiales de este mineral.
4.- Que la población congoleña malvive en la más absoluta pobreza y en los diez últimos años ha sufrido ya la tragedia de más de 5 millones de muertos.
5.- Que el señor de la guerra Laurent Nkunda, tutsi congoleño, controla el coltán con el que negocia, siembra el terror por la acción de sus tropas, que operan en las zonas donde se concentran las principales minas, es acusado de crímenes contra la humanidad y sobre él pesa un mandato internacional de arresto.
6.- Que el último informe de los expertos de la ONU denuncia al gobierno de Ruanda por apoyar a las tropas de Nkunda, con varios miles de soldados de su propio ejército, por lo que los gobiernos de Suecia, Noruega y Holanda le han retirado sus ayudas, mientras que la UE las mantiene y las refuerza.
7.- Que las razones para hacer la guerra –combatir a los hutus ruandeses, presumibles autores del genocidio tutsi de 1994- son una burda excusa. La guerra la hacen para seguir apropiándose de las riquezas minerales de la región del Kivu y forzar al gobierno de Kinshasa, salido de las urnas, para que ceda los Kivus a Ruanda. Es la denuncia valiente hecha por los obispos congoleños.
8.- El Gobierno Congoleño, abandonado por Occidente pero demostrando sus deseos de paz, se ha sentado en Nairobi a dialogar con Nkunda. Ambos han acordado un alto el fuego, pero Nkunda lo ha roto.
9.- La ONU y la Unión Europea silencian el nombre, los motivos y las causas de esta guerra, preocupados por salvaguardar sus intereses económicos y políticos. Ante tanta injusticia, la orden jesuítica ha llegado a “acusar a la comunidad internacional de querer que la guerra se mantenga y se prolongue en el tiempo”, pues “si lo quisiera realmente, la guerra en la República Democrática del Congo (RDC) terminaría en pocos días”.
10.- La ONU está manteniendo en el Congo una fuerza de paz de 17.000 cascos azules, la MONUC. Pero el pueblo congoleño pide masivamente que se vayan: no saben ni , al parecer, quieren defender a la población civil. En el mismo sentido, muchas ONGs de Europa han pedido que sea la UE la que envíe una fuerza de disuasión para detener la guerra. Pero, al final, tras muchos debates, los gobiernos europeos no las envían.
D E N U N C I A M O S
1.- Las mentirosas maniobras de distracción del criminal de guerra Laurent Nkunda.
2.- El apoyo descarado que el gobierno de Ruanda viene prestando a la guerra de Nkunda y sus intentos de anexionarse los Kivus con sus ricas minas.
3.- La complicidad e hipocresía de la Comunidad Internacional y, como parte de ella, del Gobierno de España.
4.- La falta de libertad , responsabilidad y valentía de los medios de comunicación que, aunque en esta ocasión han hablado algo más que otras veces, siguen sin prestarle el interés, análisis y denuncia que merecen.
5.- El preocupante y significativo silencio de nuestra Conferencia Episcopal que no ha hecho ningún gesto de denuncia o de apoyo sobre esta situación.
P E D I M O S
1.- A la UE que decida enviar esa fuerza de disuasión que detenga la guerra, dé seguridad a la población y permita a los miles de desplazados regresar en paz a sus tierras.
2.- A los organismos internacionales, FMI y BM y a la Unión Europea que retiren su ayuda económica al gobierno de Ruanda hasta que deje de apoyar a Laurent Nkunda.
3.- A la Comunidad Internacional, que apoye al gobierno democrático del Congo en la gestión y control de sus recursos naturales, convoque una Conferencia Internacional sobre la explotación de esos recursos naturales, renueve su confianza en el programa Amani como marco apropiado para llegar a la Paz dotándole de los medios necesarios y no deje impunes los crímenes de guerra, llevando a sus responsables ante los tribunales internacionales.
4.- A nuestros obispos que, sin más dilación, denuncien esta situación y presten apoyo solidario al pueblo congoleño junto a otras instancias que ya lo están haciendo.
5.- A nuestro pueblo y a nuestras comunidades que nos organicemos para romper el silencio y la confusión que los poderosos han tejido para ejecutar mejor sus planes de enriquecimiento a costa del hambre y la muerte de de estos hermanos pueblos de Africa.
FORO DE CURAS DE MADRID
Madrid, 14 – Enero – 2009
jueves, 25 de diciembre de 2008
BIENAVENTURADOS LOS POBRES
BIENAVENTURADOS LOS POBRES
El Papa Ratzinger proclama que "las dificultades, las incertidumbres y la misma crisis económica que en estos meses están viviendo tantas familias y que afecta a toda la humanidad pueden ser un estímulo para descubrir de nuevo el calor de la sencillez, la amistad y la solidaridad, valores típicos de la Navidad".
La sencillez, la amistad, la solidaridad no pueden ser, Santidad, valores típicos de Navidad. No pueden identificarse con el turrón, el cava, los polvorones y los niños de San Ildefonso coronando a los nuevos ricos de diciembre. Hay actitudes que son, que deben ser, cosecha de todo el año, de toda la vida.
Las dificultades económicas que sufre el mundo tienen su origen en la injusticia, la soberbia, la codicia, la prepotencia de los ricos contra los pobres, la esclavitud elegante, pero esclavitud, que practican los poderosos contra la mayoría de la humanidad.
Y esta lacra debe ser enérgicamente denunciada y nunca aprovechada para retomar unos valores envueltos en celofán, exigidos en nombre de un Cristo falseado por traicionado.
África se muere de hambre, de sed, de sida. No vive por eso las mejores condiciones para sembrar valores que le están siendo negados por el mundo de la abundancia y el derroche.
Sólo en España, octava potencia, reserva de los valores de occidente y obstinadamente cristiana, seiscientas mil familias tienen a todos sus miembros sin trabajo. Parados producto de la crisis ambiciosa de los que han hecho de la riqueza mundial un patrimonio que sólo disfrutará el veinte por ciento, mientras el ochenta por ciento de la miseria conscientemente diagramada se amontona sobre las espaldas de una mayoría aplastada.
Hay dinero en el mundo, Santidad. Suficiente dinero para guerras preventivas, para explotar manantiales de petróleo, para invertirlo en sangre derramada y rentable que cotiza en bolsa, para construcciones faraónicas que rezuman sudor-albañil, para una emigración miserable y volandera que trae a los países ricos mano de obra barata e ilegal.
Esto es lo que hay que denunciar, Santidad, con todas las energías que proporciona un evangelio preocupado por lo profundamente humano. Pero evidentemente resulta imposible este enfrentamiento real con la injusticia desde las coordenadas de una Iglesia no comprometida en la lucha de los más abandonados, que asume la pobreza como un adorno, como un anestesiante de conciencia y no entiende por eso una teología de la liberación.
Su discurso, Santidad, suena a ironía, a afrenta, a escarnio. De las bienaventuranzas de la pobreza están excluidos todos los que no asumen al hombre como valor supremo ante un Dios que experimentó la hombría y todavía está entre nosotros. Ser pobre significa reconocer las limitaciones ontológicas de lo humano. Empujar a la pobreza constituye un genocidio al que no es ajeno la Iglesia.
NAVIDAD ES EL HOMBRE.
Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com
El Papa Ratzinger proclama que "las dificultades, las incertidumbres y la misma crisis económica que en estos meses están viviendo tantas familias y que afecta a toda la humanidad pueden ser un estímulo para descubrir de nuevo el calor de la sencillez, la amistad y la solidaridad, valores típicos de la Navidad".
La sencillez, la amistad, la solidaridad no pueden ser, Santidad, valores típicos de Navidad. No pueden identificarse con el turrón, el cava, los polvorones y los niños de San Ildefonso coronando a los nuevos ricos de diciembre. Hay actitudes que son, que deben ser, cosecha de todo el año, de toda la vida.
Las dificultades económicas que sufre el mundo tienen su origen en la injusticia, la soberbia, la codicia, la prepotencia de los ricos contra los pobres, la esclavitud elegante, pero esclavitud, que practican los poderosos contra la mayoría de la humanidad.
Y esta lacra debe ser enérgicamente denunciada y nunca aprovechada para retomar unos valores envueltos en celofán, exigidos en nombre de un Cristo falseado por traicionado.
África se muere de hambre, de sed, de sida. No vive por eso las mejores condiciones para sembrar valores que le están siendo negados por el mundo de la abundancia y el derroche.
Sólo en España, octava potencia, reserva de los valores de occidente y obstinadamente cristiana, seiscientas mil familias tienen a todos sus miembros sin trabajo. Parados producto de la crisis ambiciosa de los que han hecho de la riqueza mundial un patrimonio que sólo disfrutará el veinte por ciento, mientras el ochenta por ciento de la miseria conscientemente diagramada se amontona sobre las espaldas de una mayoría aplastada.
Hay dinero en el mundo, Santidad. Suficiente dinero para guerras preventivas, para explotar manantiales de petróleo, para invertirlo en sangre derramada y rentable que cotiza en bolsa, para construcciones faraónicas que rezuman sudor-albañil, para una emigración miserable y volandera que trae a los países ricos mano de obra barata e ilegal.
Esto es lo que hay que denunciar, Santidad, con todas las energías que proporciona un evangelio preocupado por lo profundamente humano. Pero evidentemente resulta imposible este enfrentamiento real con la injusticia desde las coordenadas de una Iglesia no comprometida en la lucha de los más abandonados, que asume la pobreza como un adorno, como un anestesiante de conciencia y no entiende por eso una teología de la liberación.
Su discurso, Santidad, suena a ironía, a afrenta, a escarnio. De las bienaventuranzas de la pobreza están excluidos todos los que no asumen al hombre como valor supremo ante un Dios que experimentó la hombría y todavía está entre nosotros. Ser pobre significa reconocer las limitaciones ontológicas de lo humano. Empujar a la pobreza constituye un genocidio al que no es ajeno la Iglesia.
NAVIDAD ES EL HOMBRE.
Rafael Fernando Navarro
http://marpalabra.blogspot.com
sábado, 6 de diciembre de 2008
LAICISMO Y SIMBOLOS RELIGIOSOS
LAICISMO Y SIMBOLOS RELIGIOSOS
Para ayudar a esclarecer el tema, pienso que hay que partir de la realidad. Y la realidad es que España es un país definida y predominantemente católico en su historia. El factor religioso ha hecho que, sin anular un pluralismo religioso existente y hasta el fenómeno de un cierto ateísmo, la vida y la historia de España se hayan configurado bajo la inspiración del Cristianismo, cobrando enorme relieve en su tradición cultural: literaria, filosófica, teológica, arquitectónica, artística, etc. En este sentido, se puede entender que la Constitución en su Preámbulo hable “De proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de sus culturas y tradiciones” y, también que “Los poderes públicos promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico y de los bienes que lo integran” (Art. 46).
En nuestra situación actual, España ha consolidado un Estado Democrático y de Derecho, dentro del cual “Todos los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de religión “ (Cap. II, Art. 14), por lo que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de las sociedad española y tendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones” (Cap. II, Art. 16,3).
1.Obviamente, por debajo de la aconfesionalidad del Estado, está como soporte y categoría ontológica, la laicidad, en virtud de la cual todos los españoles son y gozan de una misma condición ciudadana, sustentada en su dignidad de persona -con derechos y deberes derivados- . Somos pues todos laicos, también los católicos, como lo son los demás creyentes y no creyentes. Decir laicos en este caso quiere decir que todos somos iguales ante la ley y todos tenemos derecho a la libertad religiosa.
Al mismo tiempo, esta igualdad quiere decir que rechaza toda suerte de fundamentalismo excluyente (sea religioso, ideológico, ateo), pues el derecho, a obrar individual y públicamente de acuerdo con sus creencias, es de todos. Nadie puede reclamar que, en nombre del derecho a pensar y expresarse con libertad, se niegue a otros ese mismo derecho. Yo católico, tú mulsumán, tú judio, tu budista, tú ateo tienes derecho a hacer valer tu derecho a la libertad religiosa y no permitir que nadie te imponga el suyo denegando el tuyo.
En la práctica, desde la realidad pluralista en que vivimos, esto quiere decir que todos debemos trabajar con una visión de conjunto, humilde y realista: no estamos solos, convivimos con otros que en parte piensan y obran de otra manera. Debemos vigilar por el derecho y el deber de todos: si en una situación determinada alguien se siente lesionado en su derecho, debe reclamarlo y lograr que se lo atienda y respete. Pero tiene el deber de no invocar a priori la negación de su derecho, para denunciar y negar el derecho de los demás.
Tal realidad pluralista es la que nos vamos a encontrar a diario en proporciones variables, muy variables, sin que pueda arbitrarse una sentencia uniforme para todas.
Si cumplimos, como estamos obligados, y educamos como dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos “Para fortalecer los derechos humanos y las libertades fundamentales y favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todos los grupos étnicos y religiosos” (Art. 26,2), entonces está claro que toda situación -singular e irrepetible- deberá ser analizada, valorada y resuelta dando validez al derecho de cada uno y de cada grupo, con el criterio básico de integrar a todos, dentro de los valores que nos unen y nos diferencian.
Tal solución es tarea de cuantos participan y son responsables en la sociedad, pero más directamente de quienes la ejercen dentro de un Centro, Colegio o Entidad equivalente. Afirmar el propio derecho se hace afirmando el derecho de los demás. Es ahí, en la pluralidad tal cual se da, donde podremos todos, en diálogo, concordar una solución que sea democrática, justa y pacífica.
2. Que el Estado sea aconfesional no quiere decir que sea anticonfesional. El debe velar para que todos los ciudadanos puedan ver respetados sus derechos y cumplir con sus deberes. “Toda persona tiene derecho a la libertad de religión; este derecho incluye la libertad de cambio de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia” (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art. 18).
Este asegurar el Bien Común, es tarea del Estado.. Pero eso, no le exige ir contra el derecho de nadie, ni establecer unas normas generales rígidas, igualmente válidas para todos los lugares, pues serían seguramente inadecuadas e injustas, sino que siguiendo el principio de subsidariedad, le corresponde confiar en la laicidad y dignidad común de todos los ciudadanos, “tratando de asegurar a los padres que sus hijos reciban la formación religiosa y moral, que esté de acuerdo con sus convicciones” ( Constitución, Cap. II, Art. 27, 3) y de esa manera contar con la responsabilidad de quienes, desde la realidad inmediata, mejor conocen la situación y pueden resolverla con realismo y prudencia.
3. Bajando al terreno concreto, pienso que las situaciones plurales no debieran convertirse en situaciones conflictivas, si existe, como se supone, buen sentido, respeto, inteligencia, diálogo y voluntad de concordia entre todos.
En este sentido, no entiendo como adecuadas y positivas, las sentencias judiciales que, en determinados casos, se están dando con carácter supresor, simplemente porque alguno u otros ciudadanos protestan o dicen sentirse heridos en su derecho a la libertad religiosa y no respetar el carácter aconfesional del Estado. Ellos tienen derecho a exigir su derecho, a probar si se lesiona y exigir que se lo respete en la práctica. Pero no a requerir que, por su ideología o creencia diferente, se retiren por ejemplo los crucifijos de la escuela (cultura, costumbre, tradición, derecho de otros).
No es esa la cuestión. Quienes piensan o creen de otra manera deben reclamar conjugar su derecho y deber con los de los demás. Mientras uno se encuentre libre para obrar y manifestar como piensa, y así sea respetado, no tiene por qué exigir que a otros se les prohíba lo que él reclama para sí. A mí creyente, no me ofende que un ateo pueda expresarse como tal, pues uno y otro podemos compartir, aparte nuestras diferencias, principios y valores básicos sobre la dignidad y derechos humanos. Junto a la imagen de Jesús de Nazaret, me enorgullezco de tener la imagen del Che (llamado un Cristo político), pues entiendo que ambos concuerdan en valores de gran importancia y eso hace que los pueda encomiar y tener juntos como ejemplo.
A mí, ateo, no me ofende la imagen de un Crucificado en un aula colegial, por significar y recordarme una vida coherente hasta el extremo con la justicia, la igualdad, la libertad y el amor a los más pobres; ni a mí, creyente, me ofende la imagen de un Che en el mismo aula, pues me sobrecoge la heroicidad de su lucha que le llevó hasta dar su vida por la justicia y la liberación de los más pobres.
Esta cultura de comprensión, tolerancia activa e integración es hacia donde caminamos. Venimos ciertamente de un pasado donde las cosas eran de otra manera, pero por muchos y buenos motivos hemos ido cambiando, nos hemos hecho menos dogmáticos y excluyentes, y acabamos entendiendo que unos y otros somos libres - nada vale moralmente si es quebranta esa libertad - y que podemos convivir pacíficamente en el respeto, diálogo y cooperación, sin necesidad de excluirnos ni enfrentarnos.
Porque si es verdad que es mucho lo que nos diferencia, es mucho más lo que nos une y hermana.
Benjamín Forcano
Sacedote y teólogo
Para ayudar a esclarecer el tema, pienso que hay que partir de la realidad. Y la realidad es que España es un país definida y predominantemente católico en su historia. El factor religioso ha hecho que, sin anular un pluralismo religioso existente y hasta el fenómeno de un cierto ateísmo, la vida y la historia de España se hayan configurado bajo la inspiración del Cristianismo, cobrando enorme relieve en su tradición cultural: literaria, filosófica, teológica, arquitectónica, artística, etc. En este sentido, se puede entender que la Constitución en su Preámbulo hable “De proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de sus culturas y tradiciones” y, también que “Los poderes públicos promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico y de los bienes que lo integran” (Art. 46).
En nuestra situación actual, España ha consolidado un Estado Democrático y de Derecho, dentro del cual “Todos los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de religión “ (Cap. II, Art. 14), por lo que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de las sociedad española y tendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones” (Cap. II, Art. 16,3).
1.Obviamente, por debajo de la aconfesionalidad del Estado, está como soporte y categoría ontológica, la laicidad, en virtud de la cual todos los españoles son y gozan de una misma condición ciudadana, sustentada en su dignidad de persona -con derechos y deberes derivados- . Somos pues todos laicos, también los católicos, como lo son los demás creyentes y no creyentes. Decir laicos en este caso quiere decir que todos somos iguales ante la ley y todos tenemos derecho a la libertad religiosa.
Al mismo tiempo, esta igualdad quiere decir que rechaza toda suerte de fundamentalismo excluyente (sea religioso, ideológico, ateo), pues el derecho, a obrar individual y públicamente de acuerdo con sus creencias, es de todos. Nadie puede reclamar que, en nombre del derecho a pensar y expresarse con libertad, se niegue a otros ese mismo derecho. Yo católico, tú mulsumán, tú judio, tu budista, tú ateo tienes derecho a hacer valer tu derecho a la libertad religiosa y no permitir que nadie te imponga el suyo denegando el tuyo.
En la práctica, desde la realidad pluralista en que vivimos, esto quiere decir que todos debemos trabajar con una visión de conjunto, humilde y realista: no estamos solos, convivimos con otros que en parte piensan y obran de otra manera. Debemos vigilar por el derecho y el deber de todos: si en una situación determinada alguien se siente lesionado en su derecho, debe reclamarlo y lograr que se lo atienda y respete. Pero tiene el deber de no invocar a priori la negación de su derecho, para denunciar y negar el derecho de los demás.
Tal realidad pluralista es la que nos vamos a encontrar a diario en proporciones variables, muy variables, sin que pueda arbitrarse una sentencia uniforme para todas.
Si cumplimos, como estamos obligados, y educamos como dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos “Para fortalecer los derechos humanos y las libertades fundamentales y favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todos los grupos étnicos y religiosos” (Art. 26,2), entonces está claro que toda situación -singular e irrepetible- deberá ser analizada, valorada y resuelta dando validez al derecho de cada uno y de cada grupo, con el criterio básico de integrar a todos, dentro de los valores que nos unen y nos diferencian.
Tal solución es tarea de cuantos participan y son responsables en la sociedad, pero más directamente de quienes la ejercen dentro de un Centro, Colegio o Entidad equivalente. Afirmar el propio derecho se hace afirmando el derecho de los demás. Es ahí, en la pluralidad tal cual se da, donde podremos todos, en diálogo, concordar una solución que sea democrática, justa y pacífica.
2. Que el Estado sea aconfesional no quiere decir que sea anticonfesional. El debe velar para que todos los ciudadanos puedan ver respetados sus derechos y cumplir con sus deberes. “Toda persona tiene derecho a la libertad de religión; este derecho incluye la libertad de cambio de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia” (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art. 18).
Este asegurar el Bien Común, es tarea del Estado.. Pero eso, no le exige ir contra el derecho de nadie, ni establecer unas normas generales rígidas, igualmente válidas para todos los lugares, pues serían seguramente inadecuadas e injustas, sino que siguiendo el principio de subsidariedad, le corresponde confiar en la laicidad y dignidad común de todos los ciudadanos, “tratando de asegurar a los padres que sus hijos reciban la formación religiosa y moral, que esté de acuerdo con sus convicciones” ( Constitución, Cap. II, Art. 27, 3) y de esa manera contar con la responsabilidad de quienes, desde la realidad inmediata, mejor conocen la situación y pueden resolverla con realismo y prudencia.
3. Bajando al terreno concreto, pienso que las situaciones plurales no debieran convertirse en situaciones conflictivas, si existe, como se supone, buen sentido, respeto, inteligencia, diálogo y voluntad de concordia entre todos.
En este sentido, no entiendo como adecuadas y positivas, las sentencias judiciales que, en determinados casos, se están dando con carácter supresor, simplemente porque alguno u otros ciudadanos protestan o dicen sentirse heridos en su derecho a la libertad religiosa y no respetar el carácter aconfesional del Estado. Ellos tienen derecho a exigir su derecho, a probar si se lesiona y exigir que se lo respete en la práctica. Pero no a requerir que, por su ideología o creencia diferente, se retiren por ejemplo los crucifijos de la escuela (cultura, costumbre, tradición, derecho de otros).
No es esa la cuestión. Quienes piensan o creen de otra manera deben reclamar conjugar su derecho y deber con los de los demás. Mientras uno se encuentre libre para obrar y manifestar como piensa, y así sea respetado, no tiene por qué exigir que a otros se les prohíba lo que él reclama para sí. A mí creyente, no me ofende que un ateo pueda expresarse como tal, pues uno y otro podemos compartir, aparte nuestras diferencias, principios y valores básicos sobre la dignidad y derechos humanos. Junto a la imagen de Jesús de Nazaret, me enorgullezco de tener la imagen del Che (llamado un Cristo político), pues entiendo que ambos concuerdan en valores de gran importancia y eso hace que los pueda encomiar y tener juntos como ejemplo.
A mí, ateo, no me ofende la imagen de un Crucificado en un aula colegial, por significar y recordarme una vida coherente hasta el extremo con la justicia, la igualdad, la libertad y el amor a los más pobres; ni a mí, creyente, me ofende la imagen de un Che en el mismo aula, pues me sobrecoge la heroicidad de su lucha que le llevó hasta dar su vida por la justicia y la liberación de los más pobres.
Esta cultura de comprensión, tolerancia activa e integración es hacia donde caminamos. Venimos ciertamente de un pasado donde las cosas eran de otra manera, pero por muchos y buenos motivos hemos ido cambiando, nos hemos hecho menos dogmáticos y excluyentes, y acabamos entendiendo que unos y otros somos libres - nada vale moralmente si es quebranta esa libertad - y que podemos convivir pacíficamente en el respeto, diálogo y cooperación, sin necesidad de excluirnos ni enfrentarnos.
Porque si es verdad que es mucho lo que nos diferencia, es mucho más lo que nos une y hermana.
Benjamín Forcano
Sacedote y teólogo
Empecinamiento clerical
Empecinamiento clerical
En la España del siglo XXI, donde la religión dejó ya hace años de regir la vida de las personas en la mayor parte de la población, el clero utiliza todos los recursos de que dispone para mantener sus privilegios. Uno de ellos es el censo de las personas bautizadas.
Habida cuenta de que a la mayoría de la población censada como católica fue bautizada sin su consentimiento dado que aun no tenía uso de razón, cabría esperar que ya en edad adulta las personas que no desean seguir siendo consideradas católicas tuviesen la posibilidad de darse de baja de ese censo. Pero parece que no es así.
Quienes contemplamos esta tenaz resistencia eclesiástica a reconocer la libertad de conciencia de las personas y aceptar la realidad de la sociedad española actual, no podemos sino ver en ella un acto moralmente censurable. Por él, la Iglesia Católica Española, constituida por la jerarquía y la feligresía que la sigue, merece la mayor reprobación de cualquier persona honesta que sienta respeto por la verdad y por los derechos humanos.
Porque si ese censo que tan ardientemente defienden fuese solamente un libro de recuerdos, una crónica de hechos que no trascendiese para nada a la sociedad actual, podría entenderse que quien lo custodia se opusiera a cualquier modificación que se quisiese incorporar en su tradicional uso. Pero no es así. Ese censo repercute en las relaciones entre la Iglesia y el Estado, y por ende, entre la población católica y la que no lo es.
Es difícil ser justos en un mundo injusto, pero es lamentable que quienes debieran dar ejemplo de afán de justicia, de lo único que lo den sea de egoísmo. Y es lamentable también que la población católica española no intervenga en contra de todos los atropellos que comete su jerarquía eclesiástica y apenas deje oír su voz. Discurso tendrán unos y otros para justificar su conducta, porque siempre hay palabras que justifiquen hasta las mayores bellaquerías, pero no son las palabras lo que define a las personas sino sus acciones. Una vez más nos viene a la memoria «por sus hechos los conoceréis».
La empecinada resistencia a aceptar normas de diálogo y convivencia propias de una sociedad humanamente evolucionada no es un buen método para sembrar la Buena Nueva. Con actitudes como la que comentamos, que no es más que una muestra de las muchas tropelías cometidas por la clerecía católica, la Iglesia ha perdido credibilidad entre la mayor parte de la población en los países donde dominaba socialmente.
Hoy solamente le quedan las almas incondicionales que no se enteran de las martingalas clericales o que aun sabiéndolo sitúan sus sentimientos personales por encima de los valores humanos. Esas sí; esas están dispuestas a mirar hacia otro lado con tal de seguir formando parte del pueblo escogido.
En fin, allá conciencias.
Pepcastelló
http://lahoradelgrillo.blogspot.com/
En la España del siglo XXI, donde la religión dejó ya hace años de regir la vida de las personas en la mayor parte de la población, el clero utiliza todos los recursos de que dispone para mantener sus privilegios. Uno de ellos es el censo de las personas bautizadas.
Habida cuenta de que a la mayoría de la población censada como católica fue bautizada sin su consentimiento dado que aun no tenía uso de razón, cabría esperar que ya en edad adulta las personas que no desean seguir siendo consideradas católicas tuviesen la posibilidad de darse de baja de ese censo. Pero parece que no es así.
Quienes contemplamos esta tenaz resistencia eclesiástica a reconocer la libertad de conciencia de las personas y aceptar la realidad de la sociedad española actual, no podemos sino ver en ella un acto moralmente censurable. Por él, la Iglesia Católica Española, constituida por la jerarquía y la feligresía que la sigue, merece la mayor reprobación de cualquier persona honesta que sienta respeto por la verdad y por los derechos humanos.
Porque si ese censo que tan ardientemente defienden fuese solamente un libro de recuerdos, una crónica de hechos que no trascendiese para nada a la sociedad actual, podría entenderse que quien lo custodia se opusiera a cualquier modificación que se quisiese incorporar en su tradicional uso. Pero no es así. Ese censo repercute en las relaciones entre la Iglesia y el Estado, y por ende, entre la población católica y la que no lo es.
Es difícil ser justos en un mundo injusto, pero es lamentable que quienes debieran dar ejemplo de afán de justicia, de lo único que lo den sea de egoísmo. Y es lamentable también que la población católica española no intervenga en contra de todos los atropellos que comete su jerarquía eclesiástica y apenas deje oír su voz. Discurso tendrán unos y otros para justificar su conducta, porque siempre hay palabras que justifiquen hasta las mayores bellaquerías, pero no son las palabras lo que define a las personas sino sus acciones. Una vez más nos viene a la memoria «por sus hechos los conoceréis».
La empecinada resistencia a aceptar normas de diálogo y convivencia propias de una sociedad humanamente evolucionada no es un buen método para sembrar la Buena Nueva. Con actitudes como la que comentamos, que no es más que una muestra de las muchas tropelías cometidas por la clerecía católica, la Iglesia ha perdido credibilidad entre la mayor parte de la población en los países donde dominaba socialmente.
Hoy solamente le quedan las almas incondicionales que no se enteran de las martingalas clericales o que aun sabiéndolo sitúan sus sentimientos personales por encima de los valores humanos. Esas sí; esas están dispuestas a mirar hacia otro lado con tal de seguir formando parte del pueblo escogido.
En fin, allá conciencias.
Pepcastelló
http://lahoradelgrillo.blogspot.com/
martes, 11 de noviembre de 2008
PADRE FERNANDO BÁEZ SACERDOTE INDEPENDENTISTA

PADRE FERNANDO BÁEZ SACERDOTE INDEPENDENTISTA
"Cubillo, como Cristo, es el único que derramó sangre por su tierra"
EL DÍA, S/C de Tenerife
Ejerce el sacerdocio en Gran Canaria, con su tiempo compartido en tres parroquias. A sus 61 años, el padre Fernando Báez está convencido de la necesidad de que el Archipiélago "despierte" y recupere su liderazgo frente al poder colonial. Aficionado a los medios de comunicación (actualmente tiene un programa sobre arqueología en una televisión local), es también un apasionado de la arquitectura guanche, sobre la que ha escrito un libro.
-¿Qué hace un sacerdote inmerso en la causa independentista?
-Pues lo mismo que hizo Miguel Hidalgo (padre de la patria, insurgente y sacerdote mexicano, 1753-1811) en México. Gracias a él ese país es libre. Y precisamente porque yo pienso que la masa, el pueblo, a veces no piensa o no lo dejan pensar. Los que hemos tenido la suerte de hacer algunos estudios -es licenciado en Historia de la Iglesia- y pensar, pues decidimos por los que no piensan y a veces somos la voz de los que no tienen voz. Ahora mismo, en Paraguay, un obispo ha dejado su ministerio para presidir un país. El sacerdote, por el hecho de serlo, no vive en las nubes, es ciudadano, es político. A nosotros nos preocupa, más que a los políticos, la situación de esa mal llamada masa, a las que ellos no sirven, sino de la que ellos se aprovechan.
-¿No cree que la política está demasiado denostada en estos momentos?
-No sólo está demasiado denostada, sino que está en lo más bajo. Ahora mismo, por ejemplo, un vicepresidente de Canarias está siendo estudiado por los tribunales para averiguar qué corruptelas previsibles ha cometido. Eso es un botón de muestra y no es el primero ni será el último, porque los tenemos casi a diario. Si hay algo corrompible, es la política.
-Muchos consideran que la Iglesia no debe inmiscuirse en la política...
-La Iglesia dejaría de ser Iglesia si no hiciera política, porque la Iglesia vive en la tierra y no en las nubes. La Iglesia es ciudadana, entiende una ciudad celestial, pero vive en ésta y, mientras peregrinamos, las cuestiones de este mundo nos ocupan y preocupan. Política hace todo el mundo mientras viva en sociedad.
-Pero lo cierto es que cada vez más gente se siente decepcionada con la política y manifiesta un claro desinterés por este asunto...
-Claro, la razón es el continuo engaño, el robo constante... No hay más que pensar en un Parlamento que se reúne para subirse el sueldo. Los hay que cobran 7.000 euros cuando en Canarias tenemos a gente cobrando 300 ó 400 euros. Qué políticos tenemos cuando ahora mismo dependemos totalmente del exterior, porque no producimos ni el 5 por ciento de lo que consumimos. Tenemos a unos políticos que no se dan cuenta de que esta tierra, que en otro tiempo dio de comer a América, a Inglaterra o al mundo entero (porque de aquí salían los barcos a muchos países), ahora hace lo contrario: barcos del mundo nos traen la comida. Y como haya una catástrofe e impida que esos barcos lleguen a las Islas, aquí nos comeremos unos a otros, porque no tenemos agricultura ni ganadería. ¿A quién le debemos esto? A los políticos, que continuamente están cerrando el campo, la ganadería, la agricultura y mirando al exterior para que nos traigan estas cosas de fuera y cada vez más caras. Cuando estemos desabastecidos, ¿a quién se lo agradecemos?
-¿Por qué tiene usted ese sentimiento independentista, de dónde le viene?
-Porque me parece que la condición más grande del hombre, el valor más grande es la libertad. Y que seamos una colonia dependiente de España después de más de seis siglos, cuando de España, dueña de medio mundo, se independizaron todas las colonias... Nosotros fuimos los primeros en ser cogidos y todavía no nos han largado; este pueblo está subyugado, drogado... siendo el pueblo más inteligente, astuto, sagaz del mundo en 1402, algo que probamos y demostramos con una resistencia que duró casi un siglo.
-¿Y qué ha pasado con esa inteligencia? ¿Se ha perdido?
-Yo creo que continúa, pero lo que pasa es que en Canarias vivimos un carnaval los 365 días del año; vamos de romería en romería, de fiesta en fiesta... Los medios de comunicación nos están vendiendo cuatro meses antes una navidad; el carnaval cuando termina en un sitio empieza en el otro y así vivimos todo el año. Nos tienen, además, peleándonos. Por eso pienso que esa inteligencia está desviada.
-¿A quién se refiere cuando dice "nos tienen"?
-A los líderes de Madrid, que fomentan el pleito insular y los hay que les siguen el juego y han montado partidos no por la independencia, sino por los intereses nacionales...
-¿PSOE y PP?
-Sí, toda esta gente es "dependentista" y le está haciendo el juego a España, porque España le da unas migajas y la libertad de robar... Compare los sueldos que ellos ganan con los del pueblo. Ellos son unos privilegiados que pueden robar, romper, decidir, atacar y terminar con la agricultura, como dije antes, llenar las Islas de cemento... España se lo facilita todo, por eso son deudores de España y piensan ¡qué buena es mamá!, mientras masacran las Islas. En otro tiempo esto era un vergel. Y ahora quieren volver al campo porque no queda otro remedio, pero en este momento resulta que además de defender a las cabras van y defienden a los zifios, ¿a ver qué leche da un zifio?
-Ser independentista...
-...es la nobleza más grande.
-...¿es ser de izquierdas o de derechas?
-Ser independentista es ser independiente del color. No está unido a un color político de los que conocemos.
-¿Cómo está esa conciencia independentista en Canarias?
-Dormida, drogada... Bueno, los que tienen dos dedos de frente, que no nos hemos dejado subyugar o engañar, tenemos libertad. Hay que pensar en un Palarea, un Víctor Ramírez... hay gente capaz de luchar, pero están denostados, marginados, excluidos, no se les oye, no se les escucha, no se les entrevista, no se les da la palabra, pero ellos están haciendo un trabajo, un servidor incluido, con humildad. Si esto fuera Alemania, el mundo comería azúcar de tunos; si esto fuera Japón, el mundo comería de Canarias, pero Canarias está muerta de hambre y nos tienen que traer la comida de fuera. Qué políticos tenemos...
-¿Y cómo ve el movimiento nacionalista en el Archipiélago, donde gobierna un partido (Coalición Canaria) que se denomina tal?
-Dicen que en el país de los ciegos el tuerto es el rey, ¿no? No juzgo a Coalición Canaria; está bien, porque al menos no me gobiernan desde Madrid. La pena es que hay un pacto de por medio donde ha metido las narices gente que no es nacionalista. Pero si este Gobierno fuera nacionalista puro... en vez de contentar a unos y a otros...
-¿Qué opinan sobre su vertiente independentista sus compañeros de sacerdocio y la gente de la Iglesia?
-Yo creo que el sacerdote que no esté metido en política no es sacerdote; otra cosa es que yo milite o me presente a elecciones, algo que la Iglesia me tiene prohibido. Yo pienso que el sacerdote es el líder de una comunidad y lo espiritual va unido a lo material y lo social. Es inseparable. Y sobre mis compañeros, tengo muchos que me siguen, que están en mi misma línea. Jamás he recibido amonestación de un superior y en esto llevo muchos años, casi desde que tengo uso de razón.
-Se denomina usted hijo espiritual de Antonio Cubillo...
-Antonio Cubillo es más grande que el Teide, es el padre de la patria canaria. Como Cristo, es el único que derramó su sangre por su tierra. Yo tengo de libro de referencia el anteproyecto de Constitución de la República Federal Canaria, de Cubillo, un libro que debería estar en todas las casas. Debería enseñarse como las cartillas antiguas en las escuelas.
-Es para usted un referente...
-Sin duda, ese hombre, al que he tenido la suerte de conocer personalmente y ver que es una persona llena de humanidad. Y creo que La Candelaria le debe algo que aún no le ha agradecido lo suficiente...
-...¿la Virgen de Candelaria?
-Sí, creo que la Virgen de Candelaria no le ha pagado todavía que Cubillo le haya hecho la fuente del peregrino. Antonio Cubillo es un prohombre, es un genio, lo que pasa es que, como le pasara a Jesucristo, nadie es profeta en su tierra, pero yo creo que él lo va a ser.
-¿Augura un resurgir del independentismo en las Islas?
-Yo creo que la crisis actual, anunciada para cuatro años pero que yo creo que irá para más, provocará que la gente busque un salvador. Alguien nos tiene que salvar, y ahí está Cubillo.
-¿Cubillo es el Mesías?
-No me cabe la menor duda. Este hombre ha sido denostado y criticado, porque desgraciadamente nos estimulan a ello. Hay que tener en cuenta que el único juicio de Estado, por el que se tuvo que pagar 30 millones de pesetas por intentar matar a una persona, fue a Cubillo. El pueblo ha sido engañado con todo lo malo que se ha dicho de Antonio Cubillo, que lo ha dado todo por nosotros, toda su vida... lo apuñalaron como a un perro para matarlo...
-¿En qué patas se apoyaría la economía de Canarias si fuera un estado independiente?
-¿Pero no tenemos comida para el mundo y no la vamos a tener para nosotros? ¿No tenemos esos puertos a caballo entre tres continentes y no los estamos aprovechando? Tenemos una situación geográfica y un clima que turísticamente no estamos explotando, porque a los turistas los metemos en los hoteles sin enseñarles nuestra arqueología...
-Usted es aficionado a la arqueología y la arquitectura...
-Sí, tengo un libro escrito, "Arquitectura Guanche", que cuando el mundo lo descubra vendría a ver nuestra arquitectura, porque es tan perfeccionista... Esa base cruciforme ahora mismo está siendo utilizada por los más recientes e importantes arquitectos del mundo. En Alemania se están construyendo hoteles con bases cruciformes. Este tipo de construcción única en el mundo se da en Canarias y pervivió durante 1.500 años. Es triste que en este curso escolar no se esté enseñando Historia de Canarias, eso es gravísimo. Vaya a Cataluña a ver qué sucede.
-Insiste en la idea de castigo a esta tierra. ¿Qué interés específico puede existir?
-Pues el interés específico en castigar a esta tierra es para quedársela, mantenerla... para después hacer lo mismo que hicieron con el Sahara: entregarnos a quien ya nos ha cogido (Marruecos)... el agua, el petróleo...
lunes, 10 de noviembre de 2008
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