PENDONES EN BETANCURIA
Jaisa
La visceralidad del colonialismo es a su vez un complejo de inferioridad. Cuando ese sentimiento profundo e incontrolado es a la española, se refleja en un reivindicativo insistir por revivir lo que auto-considerado victorias y glorias, no fueron más que rapiña y abusos de fuerza y poder sobre pueblos comparativamente indefensos.
La insistencia del restregar los “pendones” por la geografía del Archipiélago Canario, no es otra cosa más que un añejo machacar “el somos los amos”, que denota un transfondo psicológico de incómoda des-ubicación, de perpetuo encontrarse incómodamente foráneo, de no poder sentirse parte integrada de aquí, a donde se ha inmigrado históricamente para medrar.
Luego está el otro amigo de los pendones, es el nativo/a, de identidad carcomida y en ello muy afectado por el síndrome del colonizado, que se deja acomplejar sin enterarse, y como el cangrejo ermitaño busca identidad en caparazón ajeno, ignorando las verdaderas glorias de su gente, que en realmente heroica lucha desigual, han sido sistemáticamente acalladas por el invasor para, perpetuando su revanchismo, seguir colonizador. Es este canario, entreguista, comerciable, constante lamedor remunerado del poder que nos mangonea.
En el caso de lo militar, recordando el delincuente y cruento paso legionario por la historia moderna de Maxorata, ni entramos, pero en el religioso nos sentimos en la necesidad de exigir a los mandos eclesiásticos un poco de cordura, un mucho de apacentar los rebaños y, sobre todo, un rectificar sus muchos entuertos y complicidades en las barbaries que se han cometido antes durante y después de la conquista de este Archipiélago.
Son ustedes, obispos y sacerdotes, sumamente responsables de que se perpetúe esa carencia de respeto para con nuestros antepasados y generaciones actuales, son ustedes responsables en evitar se avienten rescoldos promocionando actos seudo-religiosos, provocativos por mesturados. Son ustedes responsables en actualizar sus predicados e impartir cordura y buen ejemplo. Y a este pueblo, que no rebaño, ayudarlo en su recuperación de la dignidad, no a trastocarle perpetuamente su identidad como tal, y a generarle controversias, pues ustedes sí conocen la historia real, no en vano la han protagonizado.
Retiren ya de procesiones y actos religiosos en Canarias, los pendones, las armas, y los bailes del sur de España, lo contrario es continuar usando a Cristo, luchador de libertades, como neocolonialista 2010 años después de su muerte.
domingo, 8 de agosto de 2010
domingo, 25 de julio de 2010
UN PENDÓN MÁS
Un pendón más
Con mucha tristeza hemos visto en estos días en los periódicos las noticias de un pendón en procesión. Esta vez en Fuerteventura, así como quien no quiere la cosa, militares e Iglesia desfilan por las calles enarbolando un símbolo que habla de muchas cosas que se alejan del Evangelio del Señor Jesús. Cierto es que algunos dirán que no vale la pena estar en estas “historias”, que bastantes problemas tenemos como para hacer problema de algo sin importancia… Lo siento, estas “historias”, nuestra historia tiene que ver con el presente y el futuro de muchas personas que vivimos en estas islas condenadas al silencio durante siglos. ¿Hay necesidad pastoral de revivir estos acontecimientos? ¿Tiene la Iglesia que seguir jugando a favor del “status quo”?
Sinceramente creo que no. Es un des-acierto, no por contentar a nadie sino por propia fidelidad a un mensaje de fraternidad que lleve a los pueblos a entenderse. Se equivocan cuando llenan de armas las procesiones de Santos y del Señor, nos equivocamos cuando pretendemos recuperar un pasado del que tendríamos que pedir perdón… Cruz y espadas no hacen buenas migas, porque Aquel nazareno, justamente hizo todo lo posible en su vida para que entendiéramos que los caminos del Reino nos llevan por otras tierras, por otras vidas que hablan de respeto, tolerancia.
Queridos españolistas, nacionalistas de la España nación que hoy merced al futbol viven tan buen momento, no ganan nada imponiendo, no ganan nada ocultando el sentimiento de miles de canarios que esperan un mañana mejor para estas Islas, un mañana no dependiente. Querida Iglesia, abandona los pendones, que la única bandera sea Cristo Resucitado; ahí, alzado desde la Cruz se convierte en signo de que hay razones para seguir soñando en unos cielos nuevos y una tierra nueva, también para estas Islas que llevan siglos sometidas…
Beneharo, canario y católico
Con mucha tristeza hemos visto en estos días en los periódicos las noticias de un pendón en procesión. Esta vez en Fuerteventura, así como quien no quiere la cosa, militares e Iglesia desfilan por las calles enarbolando un símbolo que habla de muchas cosas que se alejan del Evangelio del Señor Jesús. Cierto es que algunos dirán que no vale la pena estar en estas “historias”, que bastantes problemas tenemos como para hacer problema de algo sin importancia… Lo siento, estas “historias”, nuestra historia tiene que ver con el presente y el futuro de muchas personas que vivimos en estas islas condenadas al silencio durante siglos. ¿Hay necesidad pastoral de revivir estos acontecimientos? ¿Tiene la Iglesia que seguir jugando a favor del “status quo”?
Sinceramente creo que no. Es un des-acierto, no por contentar a nadie sino por propia fidelidad a un mensaje de fraternidad que lleve a los pueblos a entenderse. Se equivocan cuando llenan de armas las procesiones de Santos y del Señor, nos equivocamos cuando pretendemos recuperar un pasado del que tendríamos que pedir perdón… Cruz y espadas no hacen buenas migas, porque Aquel nazareno, justamente hizo todo lo posible en su vida para que entendiéramos que los caminos del Reino nos llevan por otras tierras, por otras vidas que hablan de respeto, tolerancia.
Queridos españolistas, nacionalistas de la España nación que hoy merced al futbol viven tan buen momento, no ganan nada imponiendo, no ganan nada ocultando el sentimiento de miles de canarios que esperan un mañana mejor para estas Islas, un mañana no dependiente. Querida Iglesia, abandona los pendones, que la única bandera sea Cristo Resucitado; ahí, alzado desde la Cruz se convierte en signo de que hay razones para seguir soñando en unos cielos nuevos y una tierra nueva, también para estas Islas que llevan siglos sometidas…
Beneharo, canario y católico
jueves, 22 de julio de 2010
EL LEGADO DE PACO BELLO

EL LEGADO DE PACO BELLO
El viernes 23 de julio de 2010 se presenta en el Casino de Telde, a las 12:00, la asociación socio-cultural Paco Bello Somos Todos, que pretender recoger, divulgar y trabajar el ideario que nuestro cura reflejaba en cada acción que realizaba.
No-dependentista
No se nos escode el amor que tenía a nuestro Archipiélago y su idea de libertad que iba más allá de la independencia de nuestra islas, él era no-dependentista, no dependía de ningún gobierno, incluso de los dirigentes de una Canarias Libre.
De esas siete estrellas verdes que él amó, sin duda alguna, el no-dependentismo es la primera de ellas.
Tolerante
Su segunda estrella verde es la tolerancia, abriendo la iglesia de La Garita y Marpequeña a todos-as, jóvenes, ancianos, de derecha, izquierda, independentista o no, marginados de todo tipo, izando banderas de libertad. Esa tolerancia es asumida por nosotros, con un amplio abanico ideológico en los miembros de la asociación, bañada de respeto, de tolerancia.
Colaborador
Su tercera estrella verde viene dada por su colaboración, implicado hasta el fondo en cualquier actividad, en las fiestas de los barrios de La Garita y Marpequeña.
Solidario
Paco fue solidario con distintos movimientos sociales, sufriendo denuncias judiciales por ello, sin arrugarse ante ello.
Fe en Jesús de Nazaret
Nunca se planteó abandonar la sotana, dentro de la Iglesia, siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, quería cambiar la sociedad, la institución, abriendo puertas a las libertades individuales.
Canario
Amaba cada rincón del Archipiélago, su artesanía, su historia, sus paisajes naturales. Rechazaba de lleno los insularismo, la hipocresía de los nacionalistas que alimentaban la polémica, con campañas de desprestigio contra Gran Canaria, Tenerife, o cualquiera de sus siete estrellas.
Integro
Ante la hipocresía, el manifestaba sus ideas, con tolerancia, pero todos sabíamos su forma de entender la vida, la política, no confundía a nadie, era integro.
Por todo ello, somos pacobellistas.
Archipiélago Canario, 22 de julio de 2010, siete meses después de la siembra que Paco Bello está haciendo en nuestros corazones.
domingo, 20 de junio de 2010
HA FALLECIDO EL RVDO. D. ÁNGEL RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, párroco de Las Torres y Siete Palmas

HA FALLECIDO EL RVDO. D. ÁNGEL RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, párroco de Las Torres y Siete Palmas.
En el día de hoy ha fallecido en nuestra capital víctima de un infarto el Rvdo. D. Ángel Rodríguez Hernández,
párroco de las parroquias de la Ascensión del Señor- Las Palmas GC. (1969) en el barrio de Las Torres
y de Jesús de Nazaret- Las Palmas de GC. (2000) en el barrio de Siete Palmas.
Consiliario de la Juventud Obrera Cristiana. JOC de nuestra diócesis.
- VELATORIO:
Tanatorio San Miguel, sala 203 hasta mañana sábado a las 07:30 h de la mañana.
- MISA en Las Palmas de GC.:
Mañana sábado a las 15:00 h en la parroquia de Santa Clara en Zárate.
Una vez finalizada la Eucaristía se trasladarán sus restos al tanatorio del Hospital Insular de Lanzarote.
- CELEBRACIÓN en Lanzarote:
El domingo día 20 de junio a las 12:00 h tendrá lugar una celebración en el Hospital Insular de Lanzarote.
Una vez finalizada la Eucaristía se procederá al entierro en el cementerio de Tías
Pesar del Patronato La Sal por la muerte del sacerdote Ángel Rodríguez Hernández Julia Martel

Pesar del Patronato La Sal por la muerte del sacerdote Ángel Rodríguez Hernández
Julia Martel
Hace unas horas, he recibido la llamada de Don Vicente Santana para darme la triste noticia de la muerte del joven sacerdote, Ángel Rodríguez Hernández, de forma fulminante, desplomándose al suelo cuando caminaba, al parecer, con otros compañeros.
Este joven sacerdote fue párroco en Valsequillo, varios años, amigo de Paco Bello, predico en la Concelebración de la Eucaristía de acción de gracias al Corazón de Jesús el año pasado, en las Fiestas de La Garita.
Era un sacerdote que mantenía contactos y cercanía con la Parroquia de La Garita. Conciliario de la JOC, donde tomó el mando de la mano de Paco Bello, actualmente era párroco de Pedro Hidalgo, en Las Palmas de GC, y capellán del Materno Infantil. El 20 de febrero en la Parroquia de la Paz de las Rehoyas organizo un acto conmemorativo de Paco Bello.
La Junta Directiva del Patronato La Sal y cristianos de La Garita lamentamos su pérdida, que nos llena de mucha pena.
La bandera canaria de las siete estrellas verdes que siempre llevaba, como bastión y defensa de su tierra, estaba bordada a mano
domingo, 28 de marzo de 2010
Misericordia quiero y no sacrificios… Mt 9,13b

Misericordia quiero y no sacrificios… Mt 9,13b
Imagino que muchos de ustedes al llegar estos días santos, preparan los corazones para que de verdad, desde lo más hondo de cada uno, las huellas de Aquel Galileo, marquen en la tierra sagrada de sus vidas, la frescura del evangelio, la Esperanza que regenera la vida y experimentar como todo lo hace nuevo.
También es cierto y por eso me animo a reflexionar en voz alta, que a muchos de nosotros: tronos, procesiones, mantillas y alfombras nos revuelven las tripas, no de “progres” ni de creyentes puros, (nada más lejos por cierto); se nos revuelven las tripas del “querer” a nuestra gente, las tripas de una Iglesia a la que amamos pero que con tristeza repite la historia…
Quiero seguir de cerca al profeta Isaías en el capítulo 58.
1 »¡Grita con toda tu fuerza, no te reprimas!
Alza tu voz como trompeta.
Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías;
sus pecados, a los descendientes de Jacob.
Que difícil es desmontar lo que año tras año, va cobrando mayor impulso: ropajes por las calles, tronos engalanados, rostros llorosos, cierto orgullo prepotente de saber que “cada año” participa más gente”… Alzar la voz, denunciar, reflexionar y tomar opciones pastorales es nuestra tarea, de la que tenemos que dar cuenta…
2 Porque día tras día me buscan,
y desean conocer mis *caminos,
como si fueran una nación
que practicara la justicia,
como si no hubieran abandonado
mis mandamientos.
Esto si que es difícil, buscar día a día al Señor, conocer sus caminos… Razón tienen los que en la Iglesia están gritando para que hablemos más del evangelio, más de la felicidad que Dios quiere darnos, del Amor incondicional de un Dios que es compasivo arrepintiéndose tantas veces de sus enfados ante las traiciones de todos nosotros.
Me piden decisiones justas,
y desean acercarse a mí,
3 y hasta me reclaman:
"¿Para qué ayunamos, si no lo tomas en cuenta?
¿Para qué nos afligimos, si tú no lo notas?"
Escuchamos tantas veces el evangelio de “carrerilla”, de “memoria” que nuestras prácticas están blindadas para que no se cuestione nunca nada; para que nunca crucemos nuestra mirada con los fariseos (una clase insolente que busca agradar a Dios cumpliendo escrupulosamente las leyes por encima de las personas) ¿Les suena de algo?...
»Pero el día en que ustedes ayunan,
hacen negocios y explotan a sus obreros.
4 Ustedes sólo ayunan para pelear y reñir,
y darse puñetazos a mansalva.
Si quieren que el cielo atienda sus ruegos,
¡ayunen, pero no como ahora lo hacen!
5 ¿Acaso el ayuno que he escogido
es sólo un día para que el *hombre se mortifique?
¿Y sólo para que incline la cabeza como un junco,
haga duelo y se cubra de ceniza?
¿A eso llaman ustedes día de ayuno
y el día aceptable al Señor?
Los tronos se mueven igual que los juncos provocando el sentimentalismo ante unas imágenes “sagradas”. Las procesiones con militares, policías, público, clero revestido para la ocasión, panegíricos, son parte de una liturgia que no deja de ser un “bonito y cultural” espectáculo… ¿No se referirá el profeta cuando dice que a Dios le asquea los novilunios, sacrificios y holocaustos a este tipo de espectáculo? ¿Dios no estará cansado de aquel canto que dice: “no estés eternamente enojado”? No sé de lo que Dios está cansado porque no desayuno con Él todos los días, pero me huelo por lo que dicen los profetas y el mismísimo Jesús que todo eso le sabe a poco, que quiere un canto nuevo en el corazón de cada persona, el canto de la libertad, el canto del amor que hace todo posible; que la gente vibre no ante un Cristo de Lujan Pérez, muy bello por cierto, sino que vibre ante el vecino que lleva en paro más de 14 meses y están escapando como pueden, que vibren por la belleza de la solidaridad entre los pueblos, que oren en cualquier lugar dándole gracias porque un día más sigue apostando por nosotros…
6 »El ayuno que he escogido,
¿no es más bien romper las cadenas de injusticia
y desatar las correas del yugo,
poner en libertad a los oprimidos
y romper toda atadura?
7 ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento
y dar refugio a los pobres sin techo,
vestir al desnudo
y no dejar de lado a tus semejantes?
8 Si así procedes,
tu luz despuntará como la aurora,
y al instante llegará tu sanidad;
tu justicia te abrirá el camino,
y la gloria del Señor te seguirá.
¿Dios, por qué escoges este ayuno? ¿No es más fácil el otro? ¿No te puedes contentar con que nombremos muchísimas veces las enseñanzas de los papas? (por cierto, vaya jodida costumbre… a todos los que les dan una responsabilidad terminan citando cada día, más la última encíclica que el propio evangelio. Como me río por no llorar, cuando dicen aquello de “no tengan miedo, remar mar adentro” de Juan Pablo II, ¡que fuerte!... ¿Se habrán olvidado que son las palabras del Señor? Pero no, el ayuno que Él quiere es el de la justicia y dignidad para todos los seres humanos… Hay que ver como es este Dios, tiene cada cosa…
9 Llamarás, y el Señor responderá;
pedirás ayuda, y él dirá: "¡Aquí estoy!"
»Si desechas el yugo de opresión,
el dedo acusador y la lengua maliciosa,
10 si te dedicas a ayudar a los hambrientos
y a saciar la necesidad del desvalido,
entonces brillará tu luz en las tinieblas,
y como el mediodía será tu noche.
De verdad lo digo, siento tristeza porque se que muchos compañeros están embarcados en esas tareas en estos días, gastando esfuerzos y vida; seguramente para muchas personas también será una oportunidad para encontrar al Señor, pero lo que si me parece claro es la urgencia de ir dando a tanta historia un mayor calado evangélico y pastoral, si no, se nos irá de las manos, si ya no se nos ha ido…
Sergio Afonso Miranda
sábado, 20 de marzo de 2010
EL PÁRROCO DE LAS HUESAS, VICENTE SANTANA, HABLÓ EN TENERIFE, EN EL ENTIERRO DE SU AMIGO, PACO BELLO
EL PÁRROCO DE LAS HUESAS, VICENTE SANTANA, HABLÓ EN TENERIFE,
EN EL ENTIERRO DE SU AMIGO, PACO BELLO
Queridos familiares, sacerdotes y amigos de Paco Bello:
Soy Vicente Santana, sacerdote de la parroquia de Las Huesas del municipio de Telde, en Gran Canaria.
Si a lo largo de esta exposición, me llego a emocionar, pues soy un llorón, no se preocupen que yo me recupero.
Además de venir y hablar en mi propio nombre, vengo como portavoz de un grupo de personas muy cercanas a Paco Bello, entre las que está un grupo de sacerdotes y entre éstos está Heriberto, aquí presente, que conoció a Paco, mucho antes que yo, pues Paco y Heriberto compartieron años de estudios en el seminario de Tenerife y juntos lloraron y juntos se divirtieron.
El grupo de sacerdotes a los que me he referido no se ha podido desplazar hasta aquí, dadas las circunstancias atmosféricas, que podrían impedir el regreso a Gran Canaria para celebrar las eucaristías de la Nochebuena en distintas parroquias.
Como dije antes, vengo y hablo no solo en mi propio nombre sino también en nombre de un muy amplio grupo de personas muy allegadas a Paco Bello..., lo que ya es una responsabilidad para mí.
Pero esta responsabilidad me desborda, al sentirme y hacerme, incluso y sobre todo, portavoz del propio Paco Bello.
Aunque aparente atrevido y falto de modestia al decirlo, yo estoy cierto y seguro de que Paco Bello aprueba que, hoy, yo me atreva a decir que el está de acuerdo en cuanto he dicho, digo y diré en esta mi intervención y, por ello, me siento engrandecido y, sumamente, agradecido hacia él…
Precisamente, Paco y yo habíamos acordado que yo quedaría encargado de sus parroquias de La Garita y Marpequeña, mientras él se vendría a pasar unos días de vacaciones navideñas, en San Andrés, con sus familiares y amigo. Paco Bello pensaba venirse a Tenerife, mañana, día 25… pero ya vemos cómo se adelanto, veinticuatro horas, su viaje hasta aquí…
Y aquí, en su pueblo y parroquia de San Andrés, y en el transcurso de su entierro, dejaré constancia de los siguientes acuerdos, tomados por nuestro grupo de ciudadanos y sacerdotes; estos acuerdos son los tres siguientes:
1)Dar gracias, públicamente, a la parroquia y barrio de San Andrés..., a Tenerife.., a Canarias por haber dado al mundo una persona, como Paco Bello, pues el nombre de Paco ha recorrido el mundo entero, debido a su iniciativa personal de colocar la bandera tricolor de siete estrellas verdes y la del arco iris o de la tolerancia, en lo alto de la iglesia de su parroquia de La Garita… Paco ha sido una persona, un canario, un cura, un cristiano más alto que las torres de las catedrales… Un ciudadano de las Huesas de Telde definió a Paco Bello, anoche mismo, como “una persona que ha sido, es y será un revulsivo para las personas que creen que no son nada…”
2)Reconocer y, en el léxico popular, mencionar, la plaza de la Garita como “Plaza Paco Bello “, pues esta plaza se halla ante la iglesia de La Garita y ella ha sido testigo especial de la tarea pastoral y social de Paco Bello
3)Si ello fuera aceptado, donar a la parroquia de San Andrés la estola canaria que lleva impresa algunas pintaderas de la Cueva Pintada de Gáldar.
La estola canaria estaba proyectada, desde hace un año, por un grupo de sacerdotes del que formaba y forma parte Paco Bello. Dicha estola fue llevada, el pasado jueves, día 17 de diciembre, al almuerzo del grupo de sacerdotes amigos, donde Paco Bello nos entregó una a cada uno de los presentes, dejando encargado entregarla a otros sacerdotes ausentes. Las estolas íbamos a estrenarlas, el 24 de diciembre, en la misa de Nochebuena pero la muerte de Paco anticipó dicho estreno, siendo Paco el primero en llevarla puesta, pues sobre la túnica blanca o alba sacerdotal con que fue amortajado se le puso su estola canaria.
A partir de ahora, trataré de que ciertos aspectos se conviertan en expresión del pensar y sentir del propio Paco Bello. Recuerdo que en la tarde del día de la muerte de Paco y después de la llegada de su cuerpo a la iglesia de La Garita, el vicario general inició la acogida del cuerpo de Paco y, posteriormente, me invitó a dirigir unas palabras a los presentes. Comencé a decir las primeras palabras que se me cortaron por la emoción y el llanto pero esto no pudo impedir que yo comenzara de nuevo mi intervención oral en la que dije: muchas personas han muerto sin haber conseguido lo que se han propuesto, en vida, y sin embargo lo logran después de su muerte. Esto ocurre con muchísimos padres, cuyos hijos acogen, después de la muerte de sus padres, lo que éstos intentaron lograr en vida, con sus hijos, sin lograrlo. Recordamos el caso de alguien que, durante unos días, pareció haber fracasado pero que finalmente triunfó después de su muerte. Me refiero al Viviente, a Jesús de Nazaret”.
No exagero si digo que prácticamente todos los presentes supieron que con estas palabras yo me refería a Paco Bello.
Por esto, cabe preguntarse: ¿quién nos iba a decir que la estola canaria la iba a llevar, el primero de todos, Paco Bello, en su propio entierro, dándole carácter tan público? ¿Quién iba a pensar que el vicario general solicitara la estola canaria para ponerla a Paco Bello, cuando tantas dificultades hay en la iglesia canaria para usar signos canarios? Quien haya visto o leído la prensa de Las Palmas de Gran Canaria del día de hoy, en la que se ofrecen imágenes e información escrita de la celebración litúrgica que, ayer, presidió el obispo, en la parroquia de La Garita, por motivo del entierro de Paco Bello, no puede dudar de que, también, Paco ha empezado a lograr, después de su muerte, tantas cosas por las que él luchó y que me atrevo a decir que él pensó que, ni en su vida, se podrían haber conseguido.
Hasta el traslado del cuerpo de Paco Bello hasta Tenerife se convierte en un símbolo de la unión de nuestras islas que tanto promovió Paco.
Ahora mismo, por otra parte ¿cómo no considerar otro símbolo el hecho de que, en este entierro, yo tenga la ocasión de hablar ante este numeroso grupo de sacerdotes de la hermana Diócesis Nivariense? Pues desgraciadamente las dos Diócesis Canarias han vivido distantes, ya que los hechos nos han llevado a mirarnos mutuamente como iglesia lejanas mientras volvíamos la cabeza a otro lado, desde la iglesia Canariense a la Nivariense y viceversa.
Yo mismo, que tengo mucha más edad que Paco Bello, he aprendido mucho de él. Entre otras cosas aprendí a rezar, en la eucaristía, por el obispo de la Diócesis Nivariense. Paco me enseño a mirar para la iglesia universal, empezando por las dos Diócesis de nuestra Iglesia Canaria.
Paco Bello, que no se andaba por las ramas ni se quedaba en las apariencias, siempre tuvo como referente de su vida a Jesús de Nazaret y, por esto, solía repetir en público, dentro y fuera del ámbito parroquial, unas palabras de Jesús que dice:” la verdad les hará libre”.
Paco buscó, buscaba la verdad desde Jesús, desde su evangelio. El anhelaba conocer también toda la verdad de la historia canaria, toda la verdad de la historia de la iglesia canaria, para ser libres.
Por esto, no es de extrañar que hace unos cuatro o cinco años, Paco Bello me pasara, como felicitación navideña, un texto que puede resumir, con la fuerza de un volcán, su posicionamiento personal ante el pleito insular canario, que no solo está en parte de la sociedad sino también en sectores de la Iglesia Canaria. El texto que me pasó dice:
FELIZ NAVIDAD
Yo soy canario de todas mis islas,
de todos sus pueblos, de todos sus pagos.
Lo mismo me siento en la costa caliente,
que envuelto en la bruma en un pico nevado.
Mi tierra es un todo de amor indiviso, siete las razones por las que luchar,
“pa mi” no hay mayores ni islitas menores,
mi gente es la misma, de un solo lugar.
MAJOREROS, CHICHARREROS
Los HERREÑOS y GOMEROS
todos juntos en un canto de alegría y de hermandad.
De la mano con PALMEROS, CANARIONES, CONEJEROS
que no existan diferencias, que nos una el ancho mar.
Ni barriendo para casa se mejora nuestra tierra,
ni “peliando” como perros por un cachito de pan.
Si el afán no es solidario ganará quien nos separa,
los que han hecho suyo el lema de “divide y vencerás”.
Yo no sé que rayos es la periferia y el insularismo
pá mi es un pecado,
Si pienso en mi tierra la veo toda entera,
siete islas unidas mi sueño anhelado.
Por eso entonemos la isa de todos,
un canto de hermanos, mi canto soñado:
si “semos” los “ mesmos”, con la “mesma” sangre,
“pá que” malquerernos y estar “amulados”.
NI TIRO “PÁ UN LAO”
NI JALO “PÁ LOTRO”.
PRIMERO ES LA TIERRA
DEL GOFIO Y SANCOCHO.
NI JALO “PÁ CA”
NI TIRO “PA´LLA”,
PRIMERO CANARIAS,
DESPUÉS LO DEMÁS.
¡Gracias a todos, por su atención¡
San Andrés- Santa Cruz de Tenerife, a 24 de diciembre de 2009
EN EL ENTIERRO DE SU AMIGO, PACO BELLO
Queridos familiares, sacerdotes y amigos de Paco Bello:
Soy Vicente Santana, sacerdote de la parroquia de Las Huesas del municipio de Telde, en Gran Canaria.
Si a lo largo de esta exposición, me llego a emocionar, pues soy un llorón, no se preocupen que yo me recupero.
Además de venir y hablar en mi propio nombre, vengo como portavoz de un grupo de personas muy cercanas a Paco Bello, entre las que está un grupo de sacerdotes y entre éstos está Heriberto, aquí presente, que conoció a Paco, mucho antes que yo, pues Paco y Heriberto compartieron años de estudios en el seminario de Tenerife y juntos lloraron y juntos se divirtieron.
El grupo de sacerdotes a los que me he referido no se ha podido desplazar hasta aquí, dadas las circunstancias atmosféricas, que podrían impedir el regreso a Gran Canaria para celebrar las eucaristías de la Nochebuena en distintas parroquias.
Como dije antes, vengo y hablo no solo en mi propio nombre sino también en nombre de un muy amplio grupo de personas muy allegadas a Paco Bello..., lo que ya es una responsabilidad para mí.
Pero esta responsabilidad me desborda, al sentirme y hacerme, incluso y sobre todo, portavoz del propio Paco Bello.
Aunque aparente atrevido y falto de modestia al decirlo, yo estoy cierto y seguro de que Paco Bello aprueba que, hoy, yo me atreva a decir que el está de acuerdo en cuanto he dicho, digo y diré en esta mi intervención y, por ello, me siento engrandecido y, sumamente, agradecido hacia él…
Precisamente, Paco y yo habíamos acordado que yo quedaría encargado de sus parroquias de La Garita y Marpequeña, mientras él se vendría a pasar unos días de vacaciones navideñas, en San Andrés, con sus familiares y amigo. Paco Bello pensaba venirse a Tenerife, mañana, día 25… pero ya vemos cómo se adelanto, veinticuatro horas, su viaje hasta aquí…
Y aquí, en su pueblo y parroquia de San Andrés, y en el transcurso de su entierro, dejaré constancia de los siguientes acuerdos, tomados por nuestro grupo de ciudadanos y sacerdotes; estos acuerdos son los tres siguientes:
1)Dar gracias, públicamente, a la parroquia y barrio de San Andrés..., a Tenerife.., a Canarias por haber dado al mundo una persona, como Paco Bello, pues el nombre de Paco ha recorrido el mundo entero, debido a su iniciativa personal de colocar la bandera tricolor de siete estrellas verdes y la del arco iris o de la tolerancia, en lo alto de la iglesia de su parroquia de La Garita… Paco ha sido una persona, un canario, un cura, un cristiano más alto que las torres de las catedrales… Un ciudadano de las Huesas de Telde definió a Paco Bello, anoche mismo, como “una persona que ha sido, es y será un revulsivo para las personas que creen que no son nada…”
2)Reconocer y, en el léxico popular, mencionar, la plaza de la Garita como “Plaza Paco Bello “, pues esta plaza se halla ante la iglesia de La Garita y ella ha sido testigo especial de la tarea pastoral y social de Paco Bello
3)Si ello fuera aceptado, donar a la parroquia de San Andrés la estola canaria que lleva impresa algunas pintaderas de la Cueva Pintada de Gáldar.
La estola canaria estaba proyectada, desde hace un año, por un grupo de sacerdotes del que formaba y forma parte Paco Bello. Dicha estola fue llevada, el pasado jueves, día 17 de diciembre, al almuerzo del grupo de sacerdotes amigos, donde Paco Bello nos entregó una a cada uno de los presentes, dejando encargado entregarla a otros sacerdotes ausentes. Las estolas íbamos a estrenarlas, el 24 de diciembre, en la misa de Nochebuena pero la muerte de Paco anticipó dicho estreno, siendo Paco el primero en llevarla puesta, pues sobre la túnica blanca o alba sacerdotal con que fue amortajado se le puso su estola canaria.
A partir de ahora, trataré de que ciertos aspectos se conviertan en expresión del pensar y sentir del propio Paco Bello. Recuerdo que en la tarde del día de la muerte de Paco y después de la llegada de su cuerpo a la iglesia de La Garita, el vicario general inició la acogida del cuerpo de Paco y, posteriormente, me invitó a dirigir unas palabras a los presentes. Comencé a decir las primeras palabras que se me cortaron por la emoción y el llanto pero esto no pudo impedir que yo comenzara de nuevo mi intervención oral en la que dije: muchas personas han muerto sin haber conseguido lo que se han propuesto, en vida, y sin embargo lo logran después de su muerte. Esto ocurre con muchísimos padres, cuyos hijos acogen, después de la muerte de sus padres, lo que éstos intentaron lograr en vida, con sus hijos, sin lograrlo. Recordamos el caso de alguien que, durante unos días, pareció haber fracasado pero que finalmente triunfó después de su muerte. Me refiero al Viviente, a Jesús de Nazaret”.
No exagero si digo que prácticamente todos los presentes supieron que con estas palabras yo me refería a Paco Bello.
Por esto, cabe preguntarse: ¿quién nos iba a decir que la estola canaria la iba a llevar, el primero de todos, Paco Bello, en su propio entierro, dándole carácter tan público? ¿Quién iba a pensar que el vicario general solicitara la estola canaria para ponerla a Paco Bello, cuando tantas dificultades hay en la iglesia canaria para usar signos canarios? Quien haya visto o leído la prensa de Las Palmas de Gran Canaria del día de hoy, en la que se ofrecen imágenes e información escrita de la celebración litúrgica que, ayer, presidió el obispo, en la parroquia de La Garita, por motivo del entierro de Paco Bello, no puede dudar de que, también, Paco ha empezado a lograr, después de su muerte, tantas cosas por las que él luchó y que me atrevo a decir que él pensó que, ni en su vida, se podrían haber conseguido.
Hasta el traslado del cuerpo de Paco Bello hasta Tenerife se convierte en un símbolo de la unión de nuestras islas que tanto promovió Paco.
Ahora mismo, por otra parte ¿cómo no considerar otro símbolo el hecho de que, en este entierro, yo tenga la ocasión de hablar ante este numeroso grupo de sacerdotes de la hermana Diócesis Nivariense? Pues desgraciadamente las dos Diócesis Canarias han vivido distantes, ya que los hechos nos han llevado a mirarnos mutuamente como iglesia lejanas mientras volvíamos la cabeza a otro lado, desde la iglesia Canariense a la Nivariense y viceversa.
Yo mismo, que tengo mucha más edad que Paco Bello, he aprendido mucho de él. Entre otras cosas aprendí a rezar, en la eucaristía, por el obispo de la Diócesis Nivariense. Paco me enseño a mirar para la iglesia universal, empezando por las dos Diócesis de nuestra Iglesia Canaria.
Paco Bello, que no se andaba por las ramas ni se quedaba en las apariencias, siempre tuvo como referente de su vida a Jesús de Nazaret y, por esto, solía repetir en público, dentro y fuera del ámbito parroquial, unas palabras de Jesús que dice:” la verdad les hará libre”.
Paco buscó, buscaba la verdad desde Jesús, desde su evangelio. El anhelaba conocer también toda la verdad de la historia canaria, toda la verdad de la historia de la iglesia canaria, para ser libres.
Por esto, no es de extrañar que hace unos cuatro o cinco años, Paco Bello me pasara, como felicitación navideña, un texto que puede resumir, con la fuerza de un volcán, su posicionamiento personal ante el pleito insular canario, que no solo está en parte de la sociedad sino también en sectores de la Iglesia Canaria. El texto que me pasó dice:
FELIZ NAVIDAD
Yo soy canario de todas mis islas,
de todos sus pueblos, de todos sus pagos.
Lo mismo me siento en la costa caliente,
que envuelto en la bruma en un pico nevado.
Mi tierra es un todo de amor indiviso, siete las razones por las que luchar,
“pa mi” no hay mayores ni islitas menores,
mi gente es la misma, de un solo lugar.
MAJOREROS, CHICHARREROS
Los HERREÑOS y GOMEROS
todos juntos en un canto de alegría y de hermandad.
De la mano con PALMEROS, CANARIONES, CONEJEROS
que no existan diferencias, que nos una el ancho mar.
Ni barriendo para casa se mejora nuestra tierra,
ni “peliando” como perros por un cachito de pan.
Si el afán no es solidario ganará quien nos separa,
los que han hecho suyo el lema de “divide y vencerás”.
Yo no sé que rayos es la periferia y el insularismo
pá mi es un pecado,
Si pienso en mi tierra la veo toda entera,
siete islas unidas mi sueño anhelado.
Por eso entonemos la isa de todos,
un canto de hermanos, mi canto soñado:
si “semos” los “ mesmos”, con la “mesma” sangre,
“pá que” malquerernos y estar “amulados”.
NI TIRO “PÁ UN LAO”
NI JALO “PÁ LOTRO”.
PRIMERO ES LA TIERRA
DEL GOFIO Y SANCOCHO.
NI JALO “PÁ CA”
NI TIRO “PA´LLA”,
PRIMERO CANARIAS,
DESPUÉS LO DEMÁS.
¡Gracias a todos, por su atención¡
San Andrés- Santa Cruz de Tenerife, a 24 de diciembre de 2009
sábado, 13 de febrero de 2010
¡AR TUFAT, PACO BELLO!
¡AR TUFAT, PACO BELLO!
Sr. Alcalde y demás miembros de la Corporación del Ilustre Ayuntamiento del Municipio de Ingenio…, amigos…, familiares… y demás personas presentes.
En estos tiempos de crisis económica, actos, como éste, nos confirman que “un pueblo educado prospera, también, en condiciones adversas”.
Actos, como el de hoy, hacen crecer la autoestima de nuestro Pueblo…, de nuestra Gente… y, haciendo crecer su autoestima, haremos desarrollar su capacidad de progreso.
Éste no es, simplemente, un acto cultural más sino una acción de cultivar y ahondar más nuestra historia y, como la historia es el Pueblo en sí mismo, cultivamos y ahondamos en el ser mismo de nuestro Pueblo.
El autor de la magna obra “Psicología del Hombre Canario”, gran sacerdote y genial psicólogo, Manuel Alemán, que fue mi profesor y amigo y sigue siendo “ Mi maestro”, afirma: la historia de un pueblo es siempre un elemento constitutivo de su identidad. Más aun, un pueblo y su historia constituyen una sola y única realidad: el pueblo…” “La historia de Canarias es un elemento diferenciador de su identidad porque…posibilita al pueblo canario encontrar en su pasado las raíces y el talante de su raza primera”.
El nombramiento de “Hijo adoptivo del Municipio de Ingenio” que me ha concedido el Ilustre Ayuntamiento de dicho Municipio, a través de su corporación, es una honra para mí y para otras muchísimas personas, pues este título no es, solamente, mío sino, también, de un gran colectivo, compuesto por niños y niñas , jóvenes y mayores que, durante mi estancia en Carrizal, realizamos, en común, una tarea que, ahora , es interpretada y reconocida por un organismo oficial, como una historia positiva para el progreso de nuestro Pueblo.
Desde el primer instante de habérseme comunicado la concesión de este título, tuve claro que el pasado, en el que se sustenta dicha concesión, debía abrirse hacia el futuro, dedicándolo, en el presente, a alguna persona que fuera referente para nuestro pueblo… El nombre de esta persona no tuve ni que pensarlo; más que cantado estaba llorado…
Estoy seguro que mis familiares y amigos entienden y apoyan esta dedicatoria.
En cuanto a mí me corresponda, yo dedico el título de “Hijo Adoptivo del Municipio de Ingenio” a una determinada persona que:
-Nació en el barrio del Boquerón del Municipio de San Cristóbal de La Laguna; se bautizó en el pueblo de Tejina; creció en el barrio de San Andrés de Santa Cruz de Tenerife;
-En 1982, se trasladó a Gran Canaria, para cursar sus dos últimos años de teología;
-En 1984, es ordenado sacerdote y ejerce toda su pastoral, en esta Diócesis Canariense, a lo largo de 25 años;
-Conoció los más escondidos rincones de nuestra isla de Gran Canaria y la amó tanto que puede considerarse, por ello, como un auténtico hijo adoptivo suyo;
-Su imagen y su voz llegaron, con frecuencia, también a este Municipio de Ingenio, a través de la televisión y radio;
-Amó a todas y cada una de nuestras islas; su pasión fue el lema de “siete islas, un solo pueblo”. Por esto, no tuvo ningún reparo en criticar todo aquello que enfrenta a nuestras islas, por motivos políticos, sociales o, incluso, religiosos;
-Colocó, sobre el campanario de una de sus parroquias, la bandera canaria de las siete estrellas verdes y la bandera del “arco iris” o de la tolerancia… y estuvo dispuesto a colocar, también, la bandera republicana y alguna otra más.
“Levantó siempre las banderas que consideró que había que levantar”, escribió el ingeniense Sacerdote e ingenioso escritor periodístico, Jesús Vega Mesa, en uno de sus artículos. Y añadió éste:
“Fue siempre un hombre polémico porque hacia lo que pensaba. No le importó ser criticado o no ser aceptado en determinados grupos. Fue un hombre libre. Y su libertad, así lo afirmaba una y otra vez, nacía del Evangelio”…
-Moría en el Hospital Insular de Gran Canaria, horas antes de comenzar el pleno, en el que la corporación me concedería el título de” Hijo Adoptivo del Municipio de Ingenio”, el día 22 del pasado mes de diciembre.
-Yo y todos los suyos estamos seguros de que él hubiera asistido a este acto, si la muerte no se lo hubiera impedido; sin embargo, también estamos ciertos de que él sigue, aunque invisible, realmente con nosotros…
Dedico el título de” Hijo Adoptivo del Municipio de Ingenio”:
*A una gran persona;
*A un amigo ¡con mayúscula!;
*A un canario, desde los pies hasta la cabeza;
*A un ciudadano canario que rechazó ser dependentista…, dependiente de algo o de alguien;
*A un cura que, como guía de su vida, tomo el Evangelio o Buena Noticia de Jesús de Nazaret;
*A un cristiano que tomó, como lema de su vida, unas palabras del Nazareno: “la verdad les hará libres”…
Muchos de los presentes ya han adivinado la persona a la que me estoy refiriendo… Sí, me refiero al que fue Párroco de La Garita y Marpequeña…
¡Tammert, amidi Paco! ¡Ar tufat, Paco Bello!: ¡Hasta mañana, hasta la claridad, amigo Paco! ¡Hasta siempre, Paco Bello!
¡PACO BELLO!
MUNICIPIO DE INGENIO, A 7 DE FEBRERO DE 2010
FDO. VICENTE SANTANA QUINTANA
Sr. Alcalde y demás miembros de la Corporación del Ilustre Ayuntamiento del Municipio de Ingenio…, amigos…, familiares… y demás personas presentes.
En estos tiempos de crisis económica, actos, como éste, nos confirman que “un pueblo educado prospera, también, en condiciones adversas”.
Actos, como el de hoy, hacen crecer la autoestima de nuestro Pueblo…, de nuestra Gente… y, haciendo crecer su autoestima, haremos desarrollar su capacidad de progreso.
Éste no es, simplemente, un acto cultural más sino una acción de cultivar y ahondar más nuestra historia y, como la historia es el Pueblo en sí mismo, cultivamos y ahondamos en el ser mismo de nuestro Pueblo.
El autor de la magna obra “Psicología del Hombre Canario”, gran sacerdote y genial psicólogo, Manuel Alemán, que fue mi profesor y amigo y sigue siendo “ Mi maestro”, afirma: la historia de un pueblo es siempre un elemento constitutivo de su identidad. Más aun, un pueblo y su historia constituyen una sola y única realidad: el pueblo…” “La historia de Canarias es un elemento diferenciador de su identidad porque…posibilita al pueblo canario encontrar en su pasado las raíces y el talante de su raza primera”.
El nombramiento de “Hijo adoptivo del Municipio de Ingenio” que me ha concedido el Ilustre Ayuntamiento de dicho Municipio, a través de su corporación, es una honra para mí y para otras muchísimas personas, pues este título no es, solamente, mío sino, también, de un gran colectivo, compuesto por niños y niñas , jóvenes y mayores que, durante mi estancia en Carrizal, realizamos, en común, una tarea que, ahora , es interpretada y reconocida por un organismo oficial, como una historia positiva para el progreso de nuestro Pueblo.
Desde el primer instante de habérseme comunicado la concesión de este título, tuve claro que el pasado, en el que se sustenta dicha concesión, debía abrirse hacia el futuro, dedicándolo, en el presente, a alguna persona que fuera referente para nuestro pueblo… El nombre de esta persona no tuve ni que pensarlo; más que cantado estaba llorado…
Estoy seguro que mis familiares y amigos entienden y apoyan esta dedicatoria.
En cuanto a mí me corresponda, yo dedico el título de “Hijo Adoptivo del Municipio de Ingenio” a una determinada persona que:
-Nació en el barrio del Boquerón del Municipio de San Cristóbal de La Laguna; se bautizó en el pueblo de Tejina; creció en el barrio de San Andrés de Santa Cruz de Tenerife;
-En 1982, se trasladó a Gran Canaria, para cursar sus dos últimos años de teología;
-En 1984, es ordenado sacerdote y ejerce toda su pastoral, en esta Diócesis Canariense, a lo largo de 25 años;
-Conoció los más escondidos rincones de nuestra isla de Gran Canaria y la amó tanto que puede considerarse, por ello, como un auténtico hijo adoptivo suyo;
-Su imagen y su voz llegaron, con frecuencia, también a este Municipio de Ingenio, a través de la televisión y radio;
-Amó a todas y cada una de nuestras islas; su pasión fue el lema de “siete islas, un solo pueblo”. Por esto, no tuvo ningún reparo en criticar todo aquello que enfrenta a nuestras islas, por motivos políticos, sociales o, incluso, religiosos;
-Colocó, sobre el campanario de una de sus parroquias, la bandera canaria de las siete estrellas verdes y la bandera del “arco iris” o de la tolerancia… y estuvo dispuesto a colocar, también, la bandera republicana y alguna otra más.
“Levantó siempre las banderas que consideró que había que levantar”, escribió el ingeniense Sacerdote e ingenioso escritor periodístico, Jesús Vega Mesa, en uno de sus artículos. Y añadió éste:
“Fue siempre un hombre polémico porque hacia lo que pensaba. No le importó ser criticado o no ser aceptado en determinados grupos. Fue un hombre libre. Y su libertad, así lo afirmaba una y otra vez, nacía del Evangelio”…
-Moría en el Hospital Insular de Gran Canaria, horas antes de comenzar el pleno, en el que la corporación me concedería el título de” Hijo Adoptivo del Municipio de Ingenio”, el día 22 del pasado mes de diciembre.
-Yo y todos los suyos estamos seguros de que él hubiera asistido a este acto, si la muerte no se lo hubiera impedido; sin embargo, también estamos ciertos de que él sigue, aunque invisible, realmente con nosotros…
Dedico el título de” Hijo Adoptivo del Municipio de Ingenio”:
*A una gran persona;
*A un amigo ¡con mayúscula!;
*A un canario, desde los pies hasta la cabeza;
*A un ciudadano canario que rechazó ser dependentista…, dependiente de algo o de alguien;
*A un cura que, como guía de su vida, tomo el Evangelio o Buena Noticia de Jesús de Nazaret;
*A un cristiano que tomó, como lema de su vida, unas palabras del Nazareno: “la verdad les hará libres”…
Muchos de los presentes ya han adivinado la persona a la que me estoy refiriendo… Sí, me refiero al que fue Párroco de La Garita y Marpequeña…
¡Tammert, amidi Paco! ¡Ar tufat, Paco Bello!: ¡Hasta mañana, hasta la claridad, amigo Paco! ¡Hasta siempre, Paco Bello!
¡PACO BELLO!
MUNICIPIO DE INGENIO, A 7 DE FEBRERO DE 2010
FDO. VICENTE SANTANA QUINTANA
martes, 29 de diciembre de 2009
DESCANSA EN PAZ, PACO
Una guía perfectamente uniformada informaba a los visitantes de la Bodega Calem, en Oporto, que en breve se iniciaría el recorrido por las instalaciones, para lo que se iban a formar tres grupos: uno para españoles, otro que usaría el francés y el último para angloparlantes. Descartado el primero, hubo que elegir el del idioma que, además del castellano, la mayoría conocía, el inglés. Paco, que era de francés, rumió la derrota hasta que, por la noche, en un bar de la ribera del Douro, frente a los rabellos, típicas embarcaciones cargadas de cascos de vino, celebramos con risas el error de haber confundido el precio del vino, de 40 ó 50 años, que nos estábamos tomando: lo escrito en la pizarra (unos veinte euros de hoy) era lo que costaba cada copa, y no la botella, tal y como habíamos pensado. Entre los cuatro (Paco, mi primo Leo, mi hermano Enrique y yo), habíamos tomado dos botellas cenando, por lo que tuvimos que reunir todo el dinero que llevábamos encima para poder pagar la enorme cuenta. A mediados de los ochenta, en el Portugal de los pacotes laborais, de las reformas laborales, sucedió todo esto.
Este recuerdo y otros muchos llegan a la cabeza sin tregua. No es el más relevante, es el que ahora gana. Mientras, preparo los bártulos en Tacoronte para acudir a La Garita, a Telde, al funeral de Paco. Una llamada de mi hermano Enrique, el martes 22 de diciembre, fue la que anunció la muerte del otro hermano, Paco. Treinta años de amistad, desde la adolescencia, hasta la actual inmadurez. Otra llamada, a los pocos minutos, desde Suecia, de otro amigo, José, se solidariza con el dolor que nos aprieta; tenemos que cortar el teléfono, como ya lo hicimos mi hermano Enrique y yo.
Las mohosas sotanas laguneras - que la beca de una adinerada señora, creo de la propia Aguere, le permitió sobrellevar- lo empujaron, junto a otros compañeros, a las oreadas y prometedoras ropas de calle que, desde Vegueta, veían siete estrellas verdes sobre un país en el que la justicia y la igualdad sociales fueran la expresión terrenal de los deseos divinos. La TERECA, Teología de la Realidad Canaria, proclamaba el deseo de anclar a la tierra la reflexión teológica. Manuel Alemán, otro cura, de Agaete, concretó en Psicología del Hombre Canario la expresión laica de esa preocupación. Por lo visto, desde ese tiempo, en la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, la evolución ha sido lenta; en la de Las Palmas, más bien como los cangrejos, por lo que irán ahora acompasadas.
Casi al llegar, aterrizó en una vigilia que, en la Catedral de Vegueta, homenajeaba al asesinado arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, en marzo de 1980, un hito en la Teología de la Liberación, en la lucha por los derechos humanos, en la llamada opción preferencial por los más pobres, modelo a imitar para muchos, desde luego, para Paco.
Después de algún tiempo, se ordenó como sacerdote y empezó un periplo que lo hizo recorrer las parroquias de El Doctoral, San Francisco y La Garita y Marpequeña. Durante casi todo el tiempo, compartió su labor pastoral, pegada al pueblo, con la enseñanza de la Religión, salvo un pequeño período en el que se le privó de esa actividad y decidió ganarse los garbanzos con diversas tareas, una de las cuales, vendedor de películas impropias, le valió una urgente reposición a sus labores en el magisterio.
Paco era un gran vacilador. La representación del lanzamiento y posterior estallido de un volador, sonido logrado con la interrupción del aire expulsado por la boca hecho con la mano derecha y culminado con una estridente palmada; y el golpe de la mano que asoma a través de la ventanilla del coche en la puerta y que se asocia a un inesperado impacto por despiste del chófer, eran dos de sus más conseguidas y reiteradas machangadas, de las que me declaro fiel aprendiz. Las imitaciones de personajes públicos, como Jerónimo Saavedra y Olarte (posteriormente, admirador confeso de Paco), también figuraron en su repertorio de vacilones. Si conocen a unos cuantos miembros de su familia, sabrán que era una cualidad inscrita en su ADN. Por cierto, una vez casi mata del susto a unas señoras en las Cuevas de Altamira, o en otras cercanas -no recuerdo bien- por un oportuno ladrido de imitación cuando el guía comentaba el parecido de una estalactita a un perro pequinés; unos niños que estaban cerca fueron severamente reprendidos por el guía. Varios lustros, duró la risa.
Vital y con determinación, un jiribilla incuestionable, no paraba la pata. Muchas veces, fuimos sólo a tomar café de Las Palmas a San Mateo, o una cerveza de San Andrés a Almáciga. Siempre estaba haciendo algo, yendo y viniendo; quieto, poco. Otra cosa era el deporte, que dejaba equivocadamente para otros. Los artilugios de todo tipo -emisoras de radio, pitas estridentes para el coche...- se hallaban entre sus modestas diversiones, que mostraba con alegría infantil cuando se trataba de alguna novedad llamativa. Una furgoneta preparada para vivir en ella, comprada de segunda mano y, poco a poco, mejorada, también fue pasión.
Pocas dudas, casi no recuerdo verlo titubear ante nada; radical en su pensar y actuar. En una bodega de Satautey, el bodeguero, lo llamaba cura macho, por su iniciativa y audacia. Como bien se recordó en su misa funeral de San Andrés, cuando habló, poco después de la toma de posesión, con el nuevo obispo de la Diócesis Canariense, Francisco Cases, le espetó, para empezar, que no le tenía miedo alguno. No olviden que fue activo miembro de una plataforma para lograr la designación de un obispo canario que sucediera a Ramón Echarren, lo que, con el nombramiento de Cases, no pudo evitarse. Otra cosa es que el vigor de esa lucha fuera en balde, la semilla no creo que cayera entre pencas de tunera.
El compromiso político con su país y con la clase dominada, difícil de expresar con claridad en una organización de jerarquía insoslayable, de pensamiento rígido y mayoritariamente conservador, le trajo más de un problema.
Como cura, por su extravagante conducta, costaba que muchos se lo creyeran, al menos, inicialmente. La extravagancia consistía en comportarse como cualquier persona que no fuera cura: vestimenta informal, bromas diversas, parrandas frecuentes... La verdad es que, en su favor, puede decirse, cuestionando la convicción popular, que no vivió como un cura. Lo mismo nombraba en la homilía a Carlos Marx, patrón de la clase obrera, que hacía una ofrenda a Secundino Delgado, padre de la patria canaria. No se trataba sólo de palabras, siempre estuvo al lado de los menos favorecidos y de la defensa del derecho a ser para nuestro pueblo. El dinero que tenía lo entregaba sin miramientos a quienes lo necesitaran. Gracias a esa costumbre, los herederos podrán dar fe de la fortuna que atesoró.
Izó una bandera canaria de siete estrellas en el mástil de su iglesia, primero; y una del arcoíris, después. Por la primera, se vio involucrado en una persecución rápidamente abortada gracias, salvo mejor parecer, a un colosal movimiento de solidaridad manifestado singularmente a través de Internet (http://www.elpuebloconelcurapacobello.com/).
El obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases Andreu, dijo, en el funeral de Paco en la iglesia de La Garita, que había que dejar para Dios las valoraciones sobre la vida terrenal; que él, el propio obispo, siempre tendría mayor confianza en el juicio divino que en el de los mortales. Yo, conocedor de las valoraciones de algunos mortales, y enemigo declarado de panegíricos, digo que, en vez de valoraciones, aquí quedan algunas constataciones: un hermano, un amigo, un nacionalista canario valiente, un referente en la Iglesia y fuera de ella, un hombre sencillo, del pueblo, que tuvo, que tiene, un millón de amigos y amigas.
Constato, también, la enorme satisfacción que debió sentir el obispo al echar agua bendita sobre la bandera canaria que cubría el pijama de madera de Paco, oír la atronadora ovación que siguió la colocación del paño tricolor de siete estrellas verdes por sus dos sobrinos, Melo y Pedro, y, sobre todo, pasar con báculo y mitra bajo el palio providencial de otra bandera nacional con crespón negro de casi cincuenta metros cuadrados, elevada por unas treinta personas a la salida de la iglesia. El Aguañak de Taburiente sonaba con orgullo electrizante. En el San Andrés lindo y pesquero, el de las blancas casitas, se repitió el acompañamiento trabajoso de la gigantesca bandera desde la iglesia hasta la avenida donde llegaba la maresía. Seguro que Paco, ni en sus mejores sueños vio tales imágenes. Son sólo constataciones; las valoraciones, para El Que Todo Lo Ve.
La ausencia de Paco nos va a acompañar a muchos hasta que llegue nuestra propia ausencia: la maldita parca es inevitable. Ahora, hasta que ese momento llegue, tenemos un ejemplo más en que apoyar nuestra lucha, que era la suya, la que hasta hace unos días llevábamos juntos, codo con codo, la de quienes tenemos, permítanme la paráfrasis, una opción preferencial por un país soberano e igualitario.
Hasta siempre, Paco. Como diría Benedetti, viviste adrede. Ahora, te conviertes en luz, nuevo faicán, que ilumina este pequeño y gran país. Esta Navidad de 2009 llueve también en nuestro corazón.
José Manuel Quintana Hernández
En Tacoronte, a 27 de diciembre de 2009
Este recuerdo y otros muchos llegan a la cabeza sin tregua. No es el más relevante, es el que ahora gana. Mientras, preparo los bártulos en Tacoronte para acudir a La Garita, a Telde, al funeral de Paco. Una llamada de mi hermano Enrique, el martes 22 de diciembre, fue la que anunció la muerte del otro hermano, Paco. Treinta años de amistad, desde la adolescencia, hasta la actual inmadurez. Otra llamada, a los pocos minutos, desde Suecia, de otro amigo, José, se solidariza con el dolor que nos aprieta; tenemos que cortar el teléfono, como ya lo hicimos mi hermano Enrique y yo.
Las mohosas sotanas laguneras - que la beca de una adinerada señora, creo de la propia Aguere, le permitió sobrellevar- lo empujaron, junto a otros compañeros, a las oreadas y prometedoras ropas de calle que, desde Vegueta, veían siete estrellas verdes sobre un país en el que la justicia y la igualdad sociales fueran la expresión terrenal de los deseos divinos. La TERECA, Teología de la Realidad Canaria, proclamaba el deseo de anclar a la tierra la reflexión teológica. Manuel Alemán, otro cura, de Agaete, concretó en Psicología del Hombre Canario la expresión laica de esa preocupación. Por lo visto, desde ese tiempo, en la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, la evolución ha sido lenta; en la de Las Palmas, más bien como los cangrejos, por lo que irán ahora acompasadas.
Casi al llegar, aterrizó en una vigilia que, en la Catedral de Vegueta, homenajeaba al asesinado arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, en marzo de 1980, un hito en la Teología de la Liberación, en la lucha por los derechos humanos, en la llamada opción preferencial por los más pobres, modelo a imitar para muchos, desde luego, para Paco.
Después de algún tiempo, se ordenó como sacerdote y empezó un periplo que lo hizo recorrer las parroquias de El Doctoral, San Francisco y La Garita y Marpequeña. Durante casi todo el tiempo, compartió su labor pastoral, pegada al pueblo, con la enseñanza de la Religión, salvo un pequeño período en el que se le privó de esa actividad y decidió ganarse los garbanzos con diversas tareas, una de las cuales, vendedor de películas impropias, le valió una urgente reposición a sus labores en el magisterio.
Paco era un gran vacilador. La representación del lanzamiento y posterior estallido de un volador, sonido logrado con la interrupción del aire expulsado por la boca hecho con la mano derecha y culminado con una estridente palmada; y el golpe de la mano que asoma a través de la ventanilla del coche en la puerta y que se asocia a un inesperado impacto por despiste del chófer, eran dos de sus más conseguidas y reiteradas machangadas, de las que me declaro fiel aprendiz. Las imitaciones de personajes públicos, como Jerónimo Saavedra y Olarte (posteriormente, admirador confeso de Paco), también figuraron en su repertorio de vacilones. Si conocen a unos cuantos miembros de su familia, sabrán que era una cualidad inscrita en su ADN. Por cierto, una vez casi mata del susto a unas señoras en las Cuevas de Altamira, o en otras cercanas -no recuerdo bien- por un oportuno ladrido de imitación cuando el guía comentaba el parecido de una estalactita a un perro pequinés; unos niños que estaban cerca fueron severamente reprendidos por el guía. Varios lustros, duró la risa.
Vital y con determinación, un jiribilla incuestionable, no paraba la pata. Muchas veces, fuimos sólo a tomar café de Las Palmas a San Mateo, o una cerveza de San Andrés a Almáciga. Siempre estaba haciendo algo, yendo y viniendo; quieto, poco. Otra cosa era el deporte, que dejaba equivocadamente para otros. Los artilugios de todo tipo -emisoras de radio, pitas estridentes para el coche...- se hallaban entre sus modestas diversiones, que mostraba con alegría infantil cuando se trataba de alguna novedad llamativa. Una furgoneta preparada para vivir en ella, comprada de segunda mano y, poco a poco, mejorada, también fue pasión.
Pocas dudas, casi no recuerdo verlo titubear ante nada; radical en su pensar y actuar. En una bodega de Satautey, el bodeguero, lo llamaba cura macho, por su iniciativa y audacia. Como bien se recordó en su misa funeral de San Andrés, cuando habló, poco después de la toma de posesión, con el nuevo obispo de la Diócesis Canariense, Francisco Cases, le espetó, para empezar, que no le tenía miedo alguno. No olviden que fue activo miembro de una plataforma para lograr la designación de un obispo canario que sucediera a Ramón Echarren, lo que, con el nombramiento de Cases, no pudo evitarse. Otra cosa es que el vigor de esa lucha fuera en balde, la semilla no creo que cayera entre pencas de tunera.
El compromiso político con su país y con la clase dominada, difícil de expresar con claridad en una organización de jerarquía insoslayable, de pensamiento rígido y mayoritariamente conservador, le trajo más de un problema.
Como cura, por su extravagante conducta, costaba que muchos se lo creyeran, al menos, inicialmente. La extravagancia consistía en comportarse como cualquier persona que no fuera cura: vestimenta informal, bromas diversas, parrandas frecuentes... La verdad es que, en su favor, puede decirse, cuestionando la convicción popular, que no vivió como un cura. Lo mismo nombraba en la homilía a Carlos Marx, patrón de la clase obrera, que hacía una ofrenda a Secundino Delgado, padre de la patria canaria. No se trataba sólo de palabras, siempre estuvo al lado de los menos favorecidos y de la defensa del derecho a ser para nuestro pueblo. El dinero que tenía lo entregaba sin miramientos a quienes lo necesitaran. Gracias a esa costumbre, los herederos podrán dar fe de la fortuna que atesoró.
Izó una bandera canaria de siete estrellas en el mástil de su iglesia, primero; y una del arcoíris, después. Por la primera, se vio involucrado en una persecución rápidamente abortada gracias, salvo mejor parecer, a un colosal movimiento de solidaridad manifestado singularmente a través de Internet (http://www.elpuebloconelcurapacobello.com/).
El obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases Andreu, dijo, en el funeral de Paco en la iglesia de La Garita, que había que dejar para Dios las valoraciones sobre la vida terrenal; que él, el propio obispo, siempre tendría mayor confianza en el juicio divino que en el de los mortales. Yo, conocedor de las valoraciones de algunos mortales, y enemigo declarado de panegíricos, digo que, en vez de valoraciones, aquí quedan algunas constataciones: un hermano, un amigo, un nacionalista canario valiente, un referente en la Iglesia y fuera de ella, un hombre sencillo, del pueblo, que tuvo, que tiene, un millón de amigos y amigas.
Constato, también, la enorme satisfacción que debió sentir el obispo al echar agua bendita sobre la bandera canaria que cubría el pijama de madera de Paco, oír la atronadora ovación que siguió la colocación del paño tricolor de siete estrellas verdes por sus dos sobrinos, Melo y Pedro, y, sobre todo, pasar con báculo y mitra bajo el palio providencial de otra bandera nacional con crespón negro de casi cincuenta metros cuadrados, elevada por unas treinta personas a la salida de la iglesia. El Aguañak de Taburiente sonaba con orgullo electrizante. En el San Andrés lindo y pesquero, el de las blancas casitas, se repitió el acompañamiento trabajoso de la gigantesca bandera desde la iglesia hasta la avenida donde llegaba la maresía. Seguro que Paco, ni en sus mejores sueños vio tales imágenes. Son sólo constataciones; las valoraciones, para El Que Todo Lo Ve.
La ausencia de Paco nos va a acompañar a muchos hasta que llegue nuestra propia ausencia: la maldita parca es inevitable. Ahora, hasta que ese momento llegue, tenemos un ejemplo más en que apoyar nuestra lucha, que era la suya, la que hasta hace unos días llevábamos juntos, codo con codo, la de quienes tenemos, permítanme la paráfrasis, una opción preferencial por un país soberano e igualitario.
Hasta siempre, Paco. Como diría Benedetti, viviste adrede. Ahora, te conviertes en luz, nuevo faicán, que ilumina este pequeño y gran país. Esta Navidad de 2009 llueve también en nuestro corazón.
José Manuel Quintana Hernández
En Tacoronte, a 27 de diciembre de 2009
miércoles, 23 de diciembre de 2009
martes, 22 de diciembre de 2009
PACO BELLO HA MUERTO, SU TESTIMONIO NO
EL TESTIMONIO DE PACO BELLO SIGUE MUY VIVO: EL CURA NO DEPENDENTISTA
En estos momentos, ante su muerte física, nada mejor que leer sus palabras, su testimonio sigue muy vivo. Paco Bello afirmaba: "No creo en los políticos que se dicen nacionalistas y luego fomentan el pleito insular en Canarias".
El párroco de La Garita y Marpequeña (Telde) manifiesta a El Día que la bandera de las siete estrellas verdes representa "a mi tierra, a mi país, es símbolo de identidad y refuerza mi fe en Jesús de Nazaret, pues él también se desvivió por su pueblo"
Tinerfeño de nacimiento, Francisco Pérez Bello, al que conocen más como Paco Bello, es un sacerdote diferente. Diferente por algunas de sus iniciativas en favor de los colectivos marginados y desfavorecidos que, por lo pronto, no son habituales en el seno de la Iglesia. Como colgar la bandera del Orgullo Gay en una de sus parroquias. Pero el padre Bello también se considera político y defiende una bandera y una ideología que lleve a Canarias a no depender de los gobiernos de turno del Estado. Estudió Filosofía y Teología y, desde 1980, vive y ejerce su magisterio en Gran Canaria, actualmente en las parroquias de La Garita y Marquepeña, en el municipio de Telde.
-¿Por qué cree que se le considera un sacerdote diferente al resto de su gremio?
- La verdad es que todos somos distintos, no hay dos curas que seamos iguales en todo; los hay de todos los estilos y colores. También hay envidia y celos en el clero. Precisamente esto lo ha dicho un obispo hace poco.
-¿Y se siente observado o atacado especialmente por esa diferencia que marca algunas de sus iniciativas?
-Observado creo que nos sentimos todos los sacerdotes, porque quieras o no somos personas públicas que siempre estamos en el punto de mira de todos, incluido el de los compañeros, pero la Iglesia está formada por personas y eso es normal. Cuando un grupo de sacerdotes, que éramos más de cuarenta, hicimos una campaña para que los obispos de Canarias fueran canarios y para que en el Archipiélago se constituyera de una vez el Arzobispado de Canarias y no depender de Sevilla, hubo algunos sacerdotes que nos miraban mal e incluso pensaron que nosotros no éramos católicos, con lo que esa palabra significa, "universal". Precisamente eso es lo que más queríamos, porque en 650 años que lleva la Diócesis no ha habido sino un solo obispo canario por accidente, que era hijo de un regidor de Agüimes y que habían colocado los españoles durante la Conquista y que nació aquí por casualidad. Era el obispo Verdugo. -Entre esas iniciativas, incluso polémicas, estuvo el colgar la bandera del arco iris el día del Orgullo Gay en una de sus parroquias.
¿Se considera un hombre valiente?
-Valiente no. Me siento un hombre libre, consecuente con mis principios cristianos, y en todo momento intento seguir al Jesús del Evangelio, al Jesús libre frente a tantas hipocresías que existen en nuestro mundo. La bandera del arco iris es el símbolo, precisamente, de la libertad y de la tolerancia, de lo cual Jesús siempre dio muestras firmes de apostar por ellas.
¿Cómo no voy a apoyar a un colectivo que aún es denigrado e insultado por tantos intolerantes que no aceptan la diversidad?
Lo único que hice es poner en práctica el objetivo que el obispo Francisco Cases había marcado para el curso 2007-2008: "Abran las puertas".
-¿Y cómo justifica usted el representar a un colectivo, la Iglesia Católica, que no se caracteriza especialmente por ser tolerante con la homosexualidad?
-Yo no represento a ningún colectivo. Yo sólo me solidarizo con la causa de tantos y tantas que, aún hoy día, siguen discriminados, aún dentro de la Iglesia, por parte de algunos de sus miembros. La Iglesia no sólo son los obispos y sacerdotes. La gran mayoría son seglares. La Iglesia somos todos los bautizados. Hace poco a un obispo de la Diócesis de Saltillo, en México, se le hizo un reconocimiento público por parte de los cristianos gays. Este obispo católico de México organizó en su Diócesis el segundo festival del Orgullo Gay, así que no toda la Iglesia es igual. -
¿Por qué cree usted que la Iglesia se ha desviado tanto de lo que predicaba Jesucristo en apoyo a las diferencias y a los más desfavorecidos?
-Creo que aún hay cristianos y cristianas que siguen defendiendo y luchando por la causa de los pobres, siendo voz de los sin voz, siguiendo el ejemplo de Jesús. Y también hay algunos cristianos que defienden lo contrario, poniéndose junto a los poderes fácticos de este mundo y fomentando la intolerancia y el fundamentalismo para sostener su actitud antievangélica.
-¿Cómo cree que se vive la política en la Iglesia?
-La Iglesia está formada por personas que viven en una sociedad, que están influidas por el ambiente donde viven. Por eso la Iglesia también hace política desde el momento en que expresa su opinión e intenta anunciar el Evangelio de Jesús. Por eso es un error decir que la Iglesia no debe hablar de política, o que no debe meterse en política, porque si anuncia el Evangelio de Jesús ya está haciendo política. -En el despacho de una de sus parroquias tiene usted una bandera canaria con las siete estrellas verdes,
¿qué significado tiene para usted?
-Yo vivo en Canarias, no voy a poner la bandera de Madrid, con todos mis respetos para los madrileños; es lo más coherente para un canario auténtico. En mi despacho de La Garita, es verdad, tengo una bandera canaria, símbolo de una Canarias unida; eso es lo que siempre llevo en el corazón, a todas las Islas. No creo en los políticos que se dicen nacionalistas y luego fomentan el pleito insular. Mientras el pueblo no se dé cuenta de que juntos podremos hacer que Canarias cambie a nuestro gusto, los políticos seguirán sacando beneficio a costillas de nuestra división. Para mí, la bandera representa a mi tierra, a mi país, es símbolo de identidad y refuerza mi fe en Jesús de Nazaret, pues él también se desvivió por su pueblo. De hecho, el próximo miércoles 22 de octubre es el 44 aniversario de la bandera nacional canaria. Para celebrarlo, un grupo de sacerdotes queremos enarbolar nuestra enseña en el parque Doramas de la capital grancanaria, en el monumento de Atis Tirma. Será a las cinco de la tarde. -A usted lo denunciaron por colocar esa bandera... -Sí, dos catequistas de La Garita me denunciaron ante el Juzgado número 5 de Telde, ante la Policía y ante el obispo por poner la bandera canaria durante las fiestas en lo alto de la iglesia. Eso hizo que el pueblo canario, la gente de mi parroquia en especial, empezara a conocer el significado que tiene este símbolo en el corazón de todos los que aman Canarias. Cuando conocieron que la juez sobreseyó el caso hubo un gran apoyo popular hacia mi persona y hacia la bandera tricolor.
-¿Se considera independentista canario?
-Yo siempre digo que a mí no me gusta ser dependentista, no me gustan las dependencias, no me gustan las ataduras, me gusta depender sólo de Jesús de Nazaret. Un pueblo que esté sometido nunca avanzará hacia el progreso. Ahí tenemos los datos de Canarias respecto al paro, a la sanidad, al índice de fracaso escolar, a la degradación del medio ambiente, a la corrupción, al índice de precios al consumo... en todo vamos a la cola respecto a las demás comunidades autónomas y, si no, recuerden las estadísticas que frecuentemente publica el Instituto Canario de Estadística (Istac) y los mismos medios de comunicación. Otro ejemplo es que los pueblos que dependen de una potencia extranjera pertenecen al tercer mundo, porque la fuerza dominante no le deja desarrollarse. Nos han hecho depender del exterior en todo para tenernos dominados. El obispo emérito de Sao Félix, en Brasil, Pedro Casaldáliga, decía que nosotros los sacerdotes debíamos ayudar a descolonizar el mundo. Y añadía: 'Ni colonizadores ni colonizados. A ellos, víctimas del holocausto del lucro y del etnocentrismo, les agradaría vivir humanamente y poder ver a los seres humanos en todos, incluso en sus posibles colonizadores de ayer y de hoy, militares o eclesiásticos, políticos o intelectuales...". -Un amigo suyo, el padre Fernando Báez, afirma que la Iglesia es política y que un sacerdote que no haga política no es sacerdote.
¿Está de acuerdo? ¿Qué añade a esta afirmación?
-El mensaje de Jesús apuesta por los pobres, por los desfavorecidos de esta sociedad; se pone, de una forma clara, de parte de los más desfavorecidos. Esto ya es política, desde que defendemos los valores del Reino de Dios estamos haciendo política. Y desde que los documentos de la Iglesia hablan de justicia social estamos hablando de política. Parece que está de moda decir que no se quiere hablar de política. Creo que eso es falso, puesto que desde que nos posicionamos en la sociedad ya estamos adoptando una postura política. Cuando vemos a las autoridades civiles o militares en una procesión o en una Eucaristía, con sitios reservados para ellos, esa actitud es política, pero política de la mala. Cuando el centro teológico de Canarias, en Las Palmas, realizó una mesa redonda para reflexionar sobre las elecciones y sólo invitó a ciertos partidos políticos, como PSOE, PP, CC y discrimina a otros partidos independentistas, esa acción es descaradamente política a favor de una opción. Creo que la Iglesia no debe tomar opción por ningún partido determinado. En todos los partidos, guste o no guste, hay hijos de Dios. -Ha habido casos de sacerdotes que han dejado sus hábitos para emprender una carrera política. El más reciente está en Paraguay, donde su actual presidente dejó su ministerio como obispo para presidir el país.
¿Haría lo mismo (dejar sus hábitos) si las circunstancias así lo establecieran?
-Para nada. Creo que desde la opción de obispo o sacerdote se puede llevar el destino de un país. Igual estaría bien dejar la responsabilidad pastoral mientras dure el cargo político, pero no reducir a nadie al estado laical. Tenemos el ejemplo de Andorra y la Sede de Urgell, donde un obispo es presidente del país. -Muchos sectores de la sociedad coinciden en que la política ha caído en lo más bajo, asociada en muchas ocasiones a casos de corrupción y enriquecimiento ilícito de sus integrantes.
¿Es peor la política en Canarias que en otras comunidades?
-La verdad es que hay motivos para pensar así. Vemos cómo el mismo vicepresidente del Gobierno de Canarias (PP) está siendo investigado por la Fiscalía y aquí no pasa nada; tenemos el "caso Faycán" en Telde; el de Las Teresitas, donde Miguel Zerolo y otros políticos también están siendo investigados. Y aquí nadie dimite. La política de Canarias, como la de España, está muy viciada; habría que animar a los legisladores para que lleguen a la conclusión de que las listas abiertas son una buena solución para acabar con la corrupción. También habría que legislar un tiempo máximo en que una persona estuviera en la Presidencia del Gobierno, no más de ocho años.
Fuente: El Día (Tenerife)
Publicado por IGLESIA CANARIA http://iglesiacanaria.blogspot.com , su periódico digital.
En estos momentos, ante su muerte física, nada mejor que leer sus palabras, su testimonio sigue muy vivo. Paco Bello afirmaba: "No creo en los políticos que se dicen nacionalistas y luego fomentan el pleito insular en Canarias".
El párroco de La Garita y Marpequeña (Telde) manifiesta a El Día que la bandera de las siete estrellas verdes representa "a mi tierra, a mi país, es símbolo de identidad y refuerza mi fe en Jesús de Nazaret, pues él también se desvivió por su pueblo"
Tinerfeño de nacimiento, Francisco Pérez Bello, al que conocen más como Paco Bello, es un sacerdote diferente. Diferente por algunas de sus iniciativas en favor de los colectivos marginados y desfavorecidos que, por lo pronto, no son habituales en el seno de la Iglesia. Como colgar la bandera del Orgullo Gay en una de sus parroquias. Pero el padre Bello también se considera político y defiende una bandera y una ideología que lleve a Canarias a no depender de los gobiernos de turno del Estado. Estudió Filosofía y Teología y, desde 1980, vive y ejerce su magisterio en Gran Canaria, actualmente en las parroquias de La Garita y Marquepeña, en el municipio de Telde.
-¿Por qué cree que se le considera un sacerdote diferente al resto de su gremio?
- La verdad es que todos somos distintos, no hay dos curas que seamos iguales en todo; los hay de todos los estilos y colores. También hay envidia y celos en el clero. Precisamente esto lo ha dicho un obispo hace poco.
-¿Y se siente observado o atacado especialmente por esa diferencia que marca algunas de sus iniciativas?
-Observado creo que nos sentimos todos los sacerdotes, porque quieras o no somos personas públicas que siempre estamos en el punto de mira de todos, incluido el de los compañeros, pero la Iglesia está formada por personas y eso es normal. Cuando un grupo de sacerdotes, que éramos más de cuarenta, hicimos una campaña para que los obispos de Canarias fueran canarios y para que en el Archipiélago se constituyera de una vez el Arzobispado de Canarias y no depender de Sevilla, hubo algunos sacerdotes que nos miraban mal e incluso pensaron que nosotros no éramos católicos, con lo que esa palabra significa, "universal". Precisamente eso es lo que más queríamos, porque en 650 años que lleva la Diócesis no ha habido sino un solo obispo canario por accidente, que era hijo de un regidor de Agüimes y que habían colocado los españoles durante la Conquista y que nació aquí por casualidad. Era el obispo Verdugo. -Entre esas iniciativas, incluso polémicas, estuvo el colgar la bandera del arco iris el día del Orgullo Gay en una de sus parroquias.
¿Se considera un hombre valiente?
-Valiente no. Me siento un hombre libre, consecuente con mis principios cristianos, y en todo momento intento seguir al Jesús del Evangelio, al Jesús libre frente a tantas hipocresías que existen en nuestro mundo. La bandera del arco iris es el símbolo, precisamente, de la libertad y de la tolerancia, de lo cual Jesús siempre dio muestras firmes de apostar por ellas.
¿Cómo no voy a apoyar a un colectivo que aún es denigrado e insultado por tantos intolerantes que no aceptan la diversidad?
Lo único que hice es poner en práctica el objetivo que el obispo Francisco Cases había marcado para el curso 2007-2008: "Abran las puertas".
-¿Y cómo justifica usted el representar a un colectivo, la Iglesia Católica, que no se caracteriza especialmente por ser tolerante con la homosexualidad?
-Yo no represento a ningún colectivo. Yo sólo me solidarizo con la causa de tantos y tantas que, aún hoy día, siguen discriminados, aún dentro de la Iglesia, por parte de algunos de sus miembros. La Iglesia no sólo son los obispos y sacerdotes. La gran mayoría son seglares. La Iglesia somos todos los bautizados. Hace poco a un obispo de la Diócesis de Saltillo, en México, se le hizo un reconocimiento público por parte de los cristianos gays. Este obispo católico de México organizó en su Diócesis el segundo festival del Orgullo Gay, así que no toda la Iglesia es igual. -
¿Por qué cree usted que la Iglesia se ha desviado tanto de lo que predicaba Jesucristo en apoyo a las diferencias y a los más desfavorecidos?
-Creo que aún hay cristianos y cristianas que siguen defendiendo y luchando por la causa de los pobres, siendo voz de los sin voz, siguiendo el ejemplo de Jesús. Y también hay algunos cristianos que defienden lo contrario, poniéndose junto a los poderes fácticos de este mundo y fomentando la intolerancia y el fundamentalismo para sostener su actitud antievangélica.
-¿Cómo cree que se vive la política en la Iglesia?
-La Iglesia está formada por personas que viven en una sociedad, que están influidas por el ambiente donde viven. Por eso la Iglesia también hace política desde el momento en que expresa su opinión e intenta anunciar el Evangelio de Jesús. Por eso es un error decir que la Iglesia no debe hablar de política, o que no debe meterse en política, porque si anuncia el Evangelio de Jesús ya está haciendo política. -En el despacho de una de sus parroquias tiene usted una bandera canaria con las siete estrellas verdes,
¿qué significado tiene para usted?
-Yo vivo en Canarias, no voy a poner la bandera de Madrid, con todos mis respetos para los madrileños; es lo más coherente para un canario auténtico. En mi despacho de La Garita, es verdad, tengo una bandera canaria, símbolo de una Canarias unida; eso es lo que siempre llevo en el corazón, a todas las Islas. No creo en los políticos que se dicen nacionalistas y luego fomentan el pleito insular. Mientras el pueblo no se dé cuenta de que juntos podremos hacer que Canarias cambie a nuestro gusto, los políticos seguirán sacando beneficio a costillas de nuestra división. Para mí, la bandera representa a mi tierra, a mi país, es símbolo de identidad y refuerza mi fe en Jesús de Nazaret, pues él también se desvivió por su pueblo. De hecho, el próximo miércoles 22 de octubre es el 44 aniversario de la bandera nacional canaria. Para celebrarlo, un grupo de sacerdotes queremos enarbolar nuestra enseña en el parque Doramas de la capital grancanaria, en el monumento de Atis Tirma. Será a las cinco de la tarde. -A usted lo denunciaron por colocar esa bandera... -Sí, dos catequistas de La Garita me denunciaron ante el Juzgado número 5 de Telde, ante la Policía y ante el obispo por poner la bandera canaria durante las fiestas en lo alto de la iglesia. Eso hizo que el pueblo canario, la gente de mi parroquia en especial, empezara a conocer el significado que tiene este símbolo en el corazón de todos los que aman Canarias. Cuando conocieron que la juez sobreseyó el caso hubo un gran apoyo popular hacia mi persona y hacia la bandera tricolor.
-¿Se considera independentista canario?
-Yo siempre digo que a mí no me gusta ser dependentista, no me gustan las dependencias, no me gustan las ataduras, me gusta depender sólo de Jesús de Nazaret. Un pueblo que esté sometido nunca avanzará hacia el progreso. Ahí tenemos los datos de Canarias respecto al paro, a la sanidad, al índice de fracaso escolar, a la degradación del medio ambiente, a la corrupción, al índice de precios al consumo... en todo vamos a la cola respecto a las demás comunidades autónomas y, si no, recuerden las estadísticas que frecuentemente publica el Instituto Canario de Estadística (Istac) y los mismos medios de comunicación. Otro ejemplo es que los pueblos que dependen de una potencia extranjera pertenecen al tercer mundo, porque la fuerza dominante no le deja desarrollarse. Nos han hecho depender del exterior en todo para tenernos dominados. El obispo emérito de Sao Félix, en Brasil, Pedro Casaldáliga, decía que nosotros los sacerdotes debíamos ayudar a descolonizar el mundo. Y añadía: 'Ni colonizadores ni colonizados. A ellos, víctimas del holocausto del lucro y del etnocentrismo, les agradaría vivir humanamente y poder ver a los seres humanos en todos, incluso en sus posibles colonizadores de ayer y de hoy, militares o eclesiásticos, políticos o intelectuales...". -Un amigo suyo, el padre Fernando Báez, afirma que la Iglesia es política y que un sacerdote que no haga política no es sacerdote.
¿Está de acuerdo? ¿Qué añade a esta afirmación?
-El mensaje de Jesús apuesta por los pobres, por los desfavorecidos de esta sociedad; se pone, de una forma clara, de parte de los más desfavorecidos. Esto ya es política, desde que defendemos los valores del Reino de Dios estamos haciendo política. Y desde que los documentos de la Iglesia hablan de justicia social estamos hablando de política. Parece que está de moda decir que no se quiere hablar de política. Creo que eso es falso, puesto que desde que nos posicionamos en la sociedad ya estamos adoptando una postura política. Cuando vemos a las autoridades civiles o militares en una procesión o en una Eucaristía, con sitios reservados para ellos, esa actitud es política, pero política de la mala. Cuando el centro teológico de Canarias, en Las Palmas, realizó una mesa redonda para reflexionar sobre las elecciones y sólo invitó a ciertos partidos políticos, como PSOE, PP, CC y discrimina a otros partidos independentistas, esa acción es descaradamente política a favor de una opción. Creo que la Iglesia no debe tomar opción por ningún partido determinado. En todos los partidos, guste o no guste, hay hijos de Dios. -Ha habido casos de sacerdotes que han dejado sus hábitos para emprender una carrera política. El más reciente está en Paraguay, donde su actual presidente dejó su ministerio como obispo para presidir el país.
¿Haría lo mismo (dejar sus hábitos) si las circunstancias así lo establecieran?
-Para nada. Creo que desde la opción de obispo o sacerdote se puede llevar el destino de un país. Igual estaría bien dejar la responsabilidad pastoral mientras dure el cargo político, pero no reducir a nadie al estado laical. Tenemos el ejemplo de Andorra y la Sede de Urgell, donde un obispo es presidente del país. -Muchos sectores de la sociedad coinciden en que la política ha caído en lo más bajo, asociada en muchas ocasiones a casos de corrupción y enriquecimiento ilícito de sus integrantes.
¿Es peor la política en Canarias que en otras comunidades?
-La verdad es que hay motivos para pensar así. Vemos cómo el mismo vicepresidente del Gobierno de Canarias (PP) está siendo investigado por la Fiscalía y aquí no pasa nada; tenemos el "caso Faycán" en Telde; el de Las Teresitas, donde Miguel Zerolo y otros políticos también están siendo investigados. Y aquí nadie dimite. La política de Canarias, como la de España, está muy viciada; habría que animar a los legisladores para que lleguen a la conclusión de que las listas abiertas son una buena solución para acabar con la corrupción. También habría que legislar un tiempo máximo en que una persona estuviera en la Presidencia del Gobierno, no más de ocho años.
Fuente: El Día (Tenerife)
Publicado por IGLESIA CANARIA http://iglesiacanaria.blogspot.com , su periódico digital.
domingo, 20 de diciembre de 2009
LOS PRUDENTES...

Esta claro que esta no es una “virtud” teologal… La prudencia que tantas veces es asumida con vehemencia por muchos, no solo en la Iglesia, no es más que permanecer a la espera, no dejar que la vida fluya sino mantener una distancia para que esta, la Vida, no te salpique.
Mi amigo, mi hermano, mi compañero de camino, que lleva ya 25 años en esto, salió enfadado de Lanzarote el pasado martes… Cuando intentábamos hacer una lista de gente dispuesta a poner su nombre, solo a eso, a poner su nombre se encontró con otra lista: la de los prudentes. Llamamos algunos y a otros, ni lo intentamos, pues ya dábamos por hecho que querían reflexionar, meditar, orar, rehacer, pensar y todos esos verbos que al calor de la prudencia ayudan al sujeto a no posicionarse, o mejor dicho, a posicionarse lejos de todo lo que les pueda afectar.
Y miren por donde, tantas veces que he experimentado el mismo enfado por posturas parecidas me lleva a compartir con ustedes esta reflexión.
No pertenece a Dios la prudencia. (Hasta el nombre es feo. No sé si esto me viene por una compañera del instituto que así se llamaba, aunque bastante guapa era muy antipática…) Actuar con precaución para evitar posibles daños, esta es su definición; la prudencia, no pertenece a la realidad creadora de Dios, que dejando en nuestras débiles manos el paraíso, tardamos muy poco en convertirlo en un infierno. No evitó posibles daños sino que se dejó llevar por un amor apasionado a la obra creada y en nuestra maravillosa libertad hemos sido capaces de ir trabajando a lo largo de los siglos para que podamos empujar la historia hasta sus entrañas de misericordia. Y así desde que el mundo es mundo, Él ha ido actuando en el corazón de su pueblo, de su gente para que lanzándose a nuevos caminos buscaran la tierra que mana leche y miel. Y así, Abraham imprudentemente se aventuró a dejar su tierra, su parentela y la casa de su padre y se puso en marcha; la hospitalidad del desierto aprendida a lo largo de los siglos sirvió a Abraham para recibir en su tienda al mismo Dios, que le regaló un hijo que de nombre tenía que ver con la sonrisa… Tranquilos no voy hacer un recorrido por la palabra de Dios porque sería muy pretencioso por mi parte pero si que me apetece descubrir, en Moisés, los profetas, las huellas de un Dios que se deja llevar por amor, tal es así, que a su pueblo que tantas veces renegó de Él, abrió siempre las puertas de su corazón para seducirle como un joven seduce a su doncella apasionadamente aunque ésta, haya sido una auténtica “puta” …
No pretendo un nuevo artículo en el credo, de nuevo otra broma, pero si que suelo compartir con la gente la necesidad que tenemos de ir llenando el Credo que aprendemos de memoria de experiencia de Dios; Creo en un Dios que se aleja de la prudencia de Jonás, (auque sea él el que marcha lejos), y perdona a su pueblo como tantas veces lo ha hecho y lo seguirá haciendo. Creo en un Dios que actúa por amor, y aquí, amigo mío, no cabe la prudencia… Porque es en el amor, que vemos como dice Juan en su carta, el que nos permite saber que estamos vivos, Vivos en la Vida, que se hace verdad cuando Aminetu Haidar tiene ovarios para ponerse en huelga de hambre arriesgando su vida porque quiere un mañana de libertad para sus hijos, para su pueblo; se hace verdad cuando no calculamos tantas cosas y nos lanzamos a estar en las causas perdidas, con los que sufren, con los que lloran, así que hermanitos amemos las virtudes teologales, la esperanza, la fe, el amor, “la mas excelentes de todas” como nos dice Pablo.
A veces que andamos tan preocupados con un vosotros o un ustedes, con un quítame allá ese pan que si no tiene gluten no es valido para la eucaristía, me parece que nos falta mucha imprudencia, mucha libertad para seguir Aquel que cometió la gran imprudencia de Dar la Vida por nosotros…
Sergio Afonso Miranda, párroco de Hoya La Plata y Casa Blanca, Las Palmas
viernes, 11 de diciembre de 2009
LA VIDA ESTÁ ANTES QUE LA LEY
La huelga de hambre de la activista saharaui, Aminetu Haidar, trae de cabeza a media España. Esta mujer ha tomado la firme decisión de morir de hambre antes que ceder a los intereses del Reino de Marruecos, que no está dispuesto a conceder absolutamente en nada que ponga en cuestión sus intereses económicos en el Sahara Occidental.
El Gobierno Español ha hecho numerosas gestiones, al menos, para convencer a Haidar de que, siquiera de momento, se deje alimentar para salvar su vida. Pero, por lo visto, ella está dispuesta a inmolarse por salvar a su pueblo de los atropellos a los derechos y libertades que la ONU les ha querido garantizar repetidas veces.
Los políticos españoles andan consultando a los juristas qué es lo que se puede hacer en un caso así. Un caso que, según parece, no está expresamente previsto en las leyes vigentes. De ahí las consultas a los expertos, para encontrar una justificación legal a la situación planteada por esta mujer.
Yo no discuto si ella es libre para inmolarse. Como cualquiera puede ser libre para suicidarse. Las leyes no entran en eso, porque ¿qué castigo se le va a imponer a un difunto? El problema más inmediato está, a mi manera de ver, en si, cuando se presente un caso así, lo primero es el "imperio de la ley" o lo primero es la "protección de la vida".
Pues bien, planteado así el problema, la solución - desde el punto de vista cristiano - está muy clara: lo primero en la vida es defender la vida, asegurar la vida, dignificar la vida, proteger la vida.
Por eso, según el Evangelio, cuando Jesús encontraba a un enfermo o un lisiado, aunque la Ley religiosa lo prohibiera, el enfermo quedaba curado. Porque, para Jesús, la vida está antes que la ley, aunque sea la Ley Divina.
¿No tendríamos que ponernos todos de parte de esta mujer, para defender su vida y su noble proyecto, por más que quizá no estemos de acuerdo con los procedimientos que Haidar ha adoptado para lograr lo que pretende? ¿Qué criterios rigen nuestras convicciones más hondas? ¿Los criterios emanados del Derecho Romano o los criterios que propone el Evangelio?
José M. Castillo en www.feadulta.com
El Gobierno Español ha hecho numerosas gestiones, al menos, para convencer a Haidar de que, siquiera de momento, se deje alimentar para salvar su vida. Pero, por lo visto, ella está dispuesta a inmolarse por salvar a su pueblo de los atropellos a los derechos y libertades que la ONU les ha querido garantizar repetidas veces.
Los políticos españoles andan consultando a los juristas qué es lo que se puede hacer en un caso así. Un caso que, según parece, no está expresamente previsto en las leyes vigentes. De ahí las consultas a los expertos, para encontrar una justificación legal a la situación planteada por esta mujer.
Yo no discuto si ella es libre para inmolarse. Como cualquiera puede ser libre para suicidarse. Las leyes no entran en eso, porque ¿qué castigo se le va a imponer a un difunto? El problema más inmediato está, a mi manera de ver, en si, cuando se presente un caso así, lo primero es el "imperio de la ley" o lo primero es la "protección de la vida".
Pues bien, planteado así el problema, la solución - desde el punto de vista cristiano - está muy clara: lo primero en la vida es defender la vida, asegurar la vida, dignificar la vida, proteger la vida.
Por eso, según el Evangelio, cuando Jesús encontraba a un enfermo o un lisiado, aunque la Ley religiosa lo prohibiera, el enfermo quedaba curado. Porque, para Jesús, la vida está antes que la ley, aunque sea la Ley Divina.
¿No tendríamos que ponernos todos de parte de esta mujer, para defender su vida y su noble proyecto, por más que quizá no estemos de acuerdo con los procedimientos que Haidar ha adoptado para lograr lo que pretende? ¿Qué criterios rigen nuestras convicciones más hondas? ¿Los criterios emanados del Derecho Romano o los criterios que propone el Evangelio?
José M. Castillo en www.feadulta.com
martes, 8 de diciembre de 2009
¿A QUÉ ESTÁIS ESPERANDO? MEDITACIÓN DE ADVIENTO SÓLO PARA OBISPOS
¿Qué os ha ocurrido queridos hermanos Obispos? ¿Quién os ha cerrado los ojos? ¿Cómo no oís el clamor de este Pueblo que busca guías fieles y ejemplos evangélicos?
¿Habéis olvidado vuestros días de fervor? Os imagino orando con fe reventona, con el clamor del Evangelio en las entrañas, con el amor al Pueblo de Dios apretado a la cintura hasta confundirse con vuestra propia carne.
¿Qué pasa cuando os nombran Obispos? ¿Qué cambia en vuestro interior? ¿Por qué os dejáis uncir como silentes bueyes a la uniformidad, al paso lento, al pensamiento único, a los arcaicos signos y estructuras? Eso no es unidad, hermanos míos, eso es claudicación ante la permanente llamada del Espíritu renovador. ¿No sois vosotros los adalides del Evangelio? Pues deberíais ser los primeros en reflejar el permanente dinamismo de la vida: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10,10).
Sin embargo, os percibimos atrincherados e inmovilizados bajo el incienso de vuestros turiferarios. ¿Os habéis fijado -por ejemplo- en quiénes conforman vuestros Consejos? Con los laicos contáis poco, pero los que escogéis son siempre los bailadores del incensario. No toleráis los distintos, críticos, disconformes, heridos, perdidos o buscadores. Habéis borrado de vuestro particular evangelio a los "zaqueos", "magdalenas", "mateos", "leprosos", "paralíticos", "cananeas", "adúlteras", "bartimeos", "samaritanos" y demás gente sospechosa. Os encanta rodearos de doctores, escribas y fariseos.
Por supuesto, la oveja perdida ya falleció de cansancio, desorientación y hambre hace mucho tiempo. "Porque voy a poner en este país a un pastor insensato, que no se preocupará de la oveja perdida, ni buscará la que anda descarriada, ni curará a la herida, ni alimentará a las sanas; sino que comerá la carne de las más gordas y no dejará ni las pezuñas" (Zac 11,16).
Podría seguir con Ezequiel 34, pero de sobra lo conocéis. La Escritura debería, al menos, cuestionaros.
Hoy sólo quiero invitaros a meditar sobre vuestros signos, vuestra apariencia, vuestra imagen ante nosotros y ante el mundo. Bajo la pesada losa de la uniformidad e inmovilismo canónicos os amancebáis con la pompa, el lujo, la púrpura, el boato y la profanidad. ¿Os sentís cómodos con vuestras coronas, cetros y tronos? Un sirviente no necesita ostentosa corona. No es propio, no es adecuado, no es digno. Su entrega, su servicio y su sudor son su auténtica diadema.
Un pastor bueno escucha, conoce y camina sencillamente entre sus ovejas: "Conozco a mis ovejas y ellas me conocen" (Jn 10,14). No se ciñe picuda corona, ni se fabrica relucientes cetros, sino que apoya su cansancio en un palo, que eso es un cayado.
Si queréis ser guías, mostrad con vuestro ejemplo la luz del Evangelio. No os endioséis en tronos y sitiales que nos confunden y abochornan. No aceptéis palio, baldaquino o dosel para ensalzar vuestra dignidad, porque nada de eso necesitáis para vuestra misión. Es muy difícil percibiros como apóstoles porque no sólo habéis caído en la ambición de vuestra carrera eclesiástica: "uno a tu derecha y otro a tu izquierda" (Mt 20,21), sino que os habéis subido al mismísimo trono divino con la excusa de que sois sus representantes, sus vicarios, sus apoderados, sus mediadores, su autoridad.
Vuestros signos no son los del Señor: "El más pequeño de vosotros ése es el más importante" (Lc 9,48). "Ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón" (Mt 10,10). ¿Cómo podremos reconoceros con tanto disfraz?
Rechazad toda apariencia de poder! ¡No os es lícito convivir con esa concubina del encumbramiento, el fasto y oropel! Vuestra legítima esposa es la Iglesia, este Pueblo fiel que os busca y os ama a pesar de todo…
Buscad los signos del Señor: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. No será así entre vosotros, sino que, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos" (Mt 20,25).
¿Cómo podéis haceros llamar Santidad o Santo Padre? ¿Por qué no os habéis conformado con el “servus servorum”? ¿No sois vosotros los especialistas en Escritura? Sus palabras son nítidas y transparentes:
- "Sólo Dios es Santo" (Mt 19,17).
- "Tú eres el único Santo" (Ap 15,4).
- "Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto" (Mt 4,10).
- "No a nosotros, Señor, no a nosotros sino a tu nombre da la gloria" (Sal 115).
- "Pero vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. A nadie en la tierra llaméis padre, porque uno solo es vuestro Padre, el celestial. Ni os dejéis llamar preceptores, porque uno solo es vuestro preceptor: el Mesías. El más grande de vosotros que sea vuestro servidor. Pues el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado" (Mt 23,8).
Y lo cantamos a voz en cuello: "Sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, solo Tú Altísimo Jesucristo" (Gloria).
¿Cómo podéis haceros llamar “monseñor”, mi señor? Me aterra la lucidez que os ha sorbido esa aduladora vanagloria con la que vivís. "¡No os es lícito!" (Mt 14,4).
Me duele hasta el hondón del alma la ceguera a la que os ha reducido. Camináis ciegos y sordos bajo vuestras ilustrísimas, excelentísimas, reverendísimas y eminentísimas contradicciones. Cuanto más os encumbráis más lejos estáis de este Pueblo y de su Dios.
Habéis sido nombrados servidores para ayudar, no para vuestro propio medro y prestigio. "¿Cómo podéis creer, si sólo buscáis honores los unos de los otros, y no buscáis el honor que viene del Dios único?" (Jn 5,44).
Os vestís afeminadamente con llamativos colores, sedas, rasos, encajes y borlas. No me refiero a los ornamentos eucarísticos, que prestan un servicio cara al Pueblo, sino a los que usáis para vuestra pompa personal. Os encofráis la cabeza con arcaicos perifollos y os significáis bajo teatrales capas. Os ceñís fajines de generales y nobles, aceptáis reverencias ante vuestra pobre humanidad y no dais un paso sin vuestro maestro de ceremonias. ¿Es propia del reino de Dios tanta farándula?
"Guardaos de los maestros de la ley, a los que les gusta pasearse con vestidos ostentosos, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes" (Mc 12,38).
Os colgáis preciosos pectorales, como insignias o condecoraciones, pretendiendo que signifiquen vuestro cristianismo. ¿Se os ha olvidado cómo era la Cruz del martirio del Señor? ¡Madera de la más basta! ¿Por qué no vemos sobre vuestro pecho -y no sobre hartas barrigas- una sencilla cruz de madera con la silueta del Crucificado grabada a fuego? Eso sí lo entenderíamos. ¿Es poco para vosotros? ¿Tan cogidos os tiene la pecadora ostentación?
Qué buen ejemplo daríais a muchos católicos que pervierten la cruz en presuntuosa joya de lujo; a muchas religiosas que trocaron la cruz por inexpresivos colgantes; a muchos sacerdotes que, abandonando todo signo de su misión, se ocultan bajo mundanas corbatas o se aderezan con anillos y pendientes. De tal palo, tal astilla.
Vuestras manos han sido consagradas para bendecir, ayudar, perdonar y guiar. Pero vosotros las habéis paganizado con grandes anillos. ¿No os importa nada escandalizar? "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una rueda de molino y lo tiraran al mar" (Mc 9,42).
"Hacen todas sus obras para que los vean los demás. Ensanchan sus filacterias y alargan los flecos del manto" (Mt 23,5). "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de Dios a los hombres! ¡No entráis vosotros ni dejáis entrar a los que quieren!" (Mt 23,13).
Por si todo eso fuera poco habitáis en palacios, usáis blasones nobiliarios, os hacéis pintar grandes retratos para memoria de los años venideros. ¿Memoria de qué? ¿De vuestro amancebamiento con el poder, el lujo, la fama, la imagen, la ostentación y la vanidad del mundo?
"Por los frutos les conoceréis" (Mt 7,16). Habéis elegido, como signos de vuestra dignidad, la exhibición de vuestra indignidad cristiana porque os habéis rodeado de signos paganos. ¿No es eso lo que se aprecia, a simple vista, sólo con observar cómo os presentáis ante la Iglesia? "Vosotros sois los que os las dais de intachables ante la gente, pero Dios os conoce por dentro, y ese encumbrarse entre los hombres le repugna a Dios" (Lc 16,15).
Sé que en los últimos años os habéis simplificado, pero "os falta un largo camino" (1Re 19,7). Sé que sois “creyentes”, algunos incluso "fervorosos creyentes", pero no resultáis “creíbles” porque os falta coherencia.
Me duele tener que deciros todo esto. Siento una terrible vergüenza porque un pecador no es el indicado. Pero no tengo más remedio que expulsar esta profecía que me lleva corroyendo las entrañas mucho, muchísimo tiempo… ¡Daría por vosotros la vida! Pero no puedo silenciar la contaminación mundana que os rodea.
"Como cristiano que soy, digo la verdad, no miento. Mi conciencia, bajo la acción del Espíritu Santo, me asegura que digo la verdad. Tengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor" (Rom 9,1).
Tengo la esperanza de que, alguna vez, cuando os arrodilléis a orar ante una talla del Crucificado, os fijéis bien en el vestido que arropa su dignidad, en los rubíes que adornan sus manos, en su corona de Rey, en la magnífica sede magisterial desde la que enseña. Espero, tengo la esperanza, de que esa visión sea el comienzo de vuestra liberación.
Hoy os ruego que meditéis sólo sobre vuestros signos externos, lo que se ve, lo que os desprestigia y os ata. No me siento con fuerza para hablar de vuestro autoritarismo o de vuestra afición a arrancar supuestas cizañas sin esperar a la siega, en contra del mandato evangélico: "¡No! No sea que al recoger la cizaña, arranquéis con ella el trigo" (Mt 13,29).
Tampoco quiero extenderme con vuestro protagonismo, con vuestra creencia de que sois los garantes de la Iglesia, es más, de que sois "La Iglesia". ¿Se os olvidó que quien dirige y garantiza es el Espíritu Santo? ¿Por qué no lo veis caminando entre el Pueblo?
Habéis institucionalizado vuestros escándalos, por eso no los veis. Todo lo justificáis bajo un burdo disfraz: la sacralización. Esa capacidad que os arrogáis para convertir en sagrado lo profano o inmoral. Habéis llegado a sacralizar y santificar el oro, la plata, las joyas, las piedras preciosas, el arte profano, es decir, la riqueza mundana. Convertís el oro en “oro del templo” y todos justificados. Habéis promocionado su uso, acumulación y exhibición como signos de religiosidad. Coronáis y enjoyáis imágenes, construís riquísimas custodias, coleccionáis valiosos cálices, copas, relicarios, etc. ¿De verdad creéis que el Señor se encuentra cómodo entre tanta brillante riqueza?
Decís: “para el culto a Dios lo mejor, lo más valioso”. ¿De verdad pensáis que lo más valioso es la riqueza material? ¿Qué haremos entonces los que, como vuestros predecesores Pedro y Juan, "no tenemos oro ni plata" (He 3,6)?
Habéis sustituido los “novillos cebados” por lujos y objetos preciosos. ¿Eso le agrada al Señor? "Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable" (Cant 8,7).
¿Se os olvidó que el verdadero culto a Dios está unido a la misericordia? "Cuando lo hicisteis con alguno de éstos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40). "Porque yo quiero amor, no sacrificios; conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6).
Incluso habéis creado museos para exhibir la historia de vuestras riquezas, algunas muy antiguas, como antigua es vuestra ceguera. El otro día me hirió de repente una visión aberrante: un famoso Nazareno con corona de espinas… ¡de oro! ¡Qué corrupción tan infame de la religión!
- "Si me ofrecéis holocaustos y ofrendas, no los aceptaré; no me digno mirar el sacrificio de vuestros novillos cebados… Quiero que el derecho fluya como el agua y la justicia como torrente perenne" (Am 5,22).
- "Escuchad mi voz, y yo seré entonces vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo; seguid cabalmente el camino que os he prescrito para vuestra felicidad" (Jr 7,22).
- "Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego" (Sant 5,2).
Mientras tanto, muchos hermanos nuestros suplican medicinas, pan, escuelas, iglesias, catequesis, tantas y tantas cosas muchísimo más importantes que la riqueza que atesoráis en museos y sacristías. "No atesoréis en la tierra, donde la polilla y el orín corroen y donde los ladrones socaban y roban. Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socaban ni roban" (Mt 6,19).
"Anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres… después ven y sígueme" (Mt 19,21). ¿No fue eso lo que os dijo al principio, cuando os miró y llamó con tanto amor? ¡Volved al desierto "donde os hablaré al corazón, como en los días de juventud"¡ (Os 2,16).
No es que los tiempos estén en vuestra contra, ni que haya católicos lenguaraces que os abominan. Es que vosotros mismos os habéis desprestigiado, os habéis convertido en sonrojo para los de dentro y en irrisión para los de fuera. Es que vuestro escándalo clama al cielo y el Pueblo no cesa de llorar por vosotros y por vuestra amnesia: "el dios del mundo éste les ha cegado la mente y no distinguen el resplandor de la buena noticia del Mesías glorioso, imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor, y nosotros somos vuestros siervos por amor de Jesús" (2Cor 4,4).
¡Desnudaos, sumergíos en el Evangelio, volved al corazón de la Iglesia! "Procurad tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual, teniendo la naturaleza gloriosa de Dios, no consideró como codiciable tesoro el mantenerse igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz" (Fil 2,5).
Empezad por los signos y atributos, no os dejéis engañar. ¡Volved, volved y caminaremos juntos hacia la evangelización de nuestra Iglesia! No cerremos los oídos a la dulce voz: "¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a Mí!" (Cant 2,10). ¡Volved y podréis vivir con gozo vuestra misión de santificar, enseñar y gobernar en medio del Pueblo!
Hace poco Benedicto XVI, citando a san Juan Leonardi, dijo textualmente: "La renovación de la Iglesia debe comenzar en quien manda y extenderse al resto". ¿A qué estáis esperando?
¡No me lo digáis! Lo sé, lo sé... "Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?" (Jn 9,34). ¡Tenéis razón! Por eso necesito vuestra ayuda, vuestro ejemplo, vuestro caminar delante. ¡Ayudadme, por favor, ayudadme! ¡No me dejéis cargado con mis pecados y los vuestros!
Jairo del Agua en www.feadulta.com
¿Habéis olvidado vuestros días de fervor? Os imagino orando con fe reventona, con el clamor del Evangelio en las entrañas, con el amor al Pueblo de Dios apretado a la cintura hasta confundirse con vuestra propia carne.
¿Qué pasa cuando os nombran Obispos? ¿Qué cambia en vuestro interior? ¿Por qué os dejáis uncir como silentes bueyes a la uniformidad, al paso lento, al pensamiento único, a los arcaicos signos y estructuras? Eso no es unidad, hermanos míos, eso es claudicación ante la permanente llamada del Espíritu renovador. ¿No sois vosotros los adalides del Evangelio? Pues deberíais ser los primeros en reflejar el permanente dinamismo de la vida: "He venido para que tengan vida y la tengan abundante" (Jn 10,10).
Sin embargo, os percibimos atrincherados e inmovilizados bajo el incienso de vuestros turiferarios. ¿Os habéis fijado -por ejemplo- en quiénes conforman vuestros Consejos? Con los laicos contáis poco, pero los que escogéis son siempre los bailadores del incensario. No toleráis los distintos, críticos, disconformes, heridos, perdidos o buscadores. Habéis borrado de vuestro particular evangelio a los "zaqueos", "magdalenas", "mateos", "leprosos", "paralíticos", "cananeas", "adúlteras", "bartimeos", "samaritanos" y demás gente sospechosa. Os encanta rodearos de doctores, escribas y fariseos.
Por supuesto, la oveja perdida ya falleció de cansancio, desorientación y hambre hace mucho tiempo. "Porque voy a poner en este país a un pastor insensato, que no se preocupará de la oveja perdida, ni buscará la que anda descarriada, ni curará a la herida, ni alimentará a las sanas; sino que comerá la carne de las más gordas y no dejará ni las pezuñas" (Zac 11,16).
Podría seguir con Ezequiel 34, pero de sobra lo conocéis. La Escritura debería, al menos, cuestionaros.
Hoy sólo quiero invitaros a meditar sobre vuestros signos, vuestra apariencia, vuestra imagen ante nosotros y ante el mundo. Bajo la pesada losa de la uniformidad e inmovilismo canónicos os amancebáis con la pompa, el lujo, la púrpura, el boato y la profanidad. ¿Os sentís cómodos con vuestras coronas, cetros y tronos? Un sirviente no necesita ostentosa corona. No es propio, no es adecuado, no es digno. Su entrega, su servicio y su sudor son su auténtica diadema.
Un pastor bueno escucha, conoce y camina sencillamente entre sus ovejas: "Conozco a mis ovejas y ellas me conocen" (Jn 10,14). No se ciñe picuda corona, ni se fabrica relucientes cetros, sino que apoya su cansancio en un palo, que eso es un cayado.
Si queréis ser guías, mostrad con vuestro ejemplo la luz del Evangelio. No os endioséis en tronos y sitiales que nos confunden y abochornan. No aceptéis palio, baldaquino o dosel para ensalzar vuestra dignidad, porque nada de eso necesitáis para vuestra misión. Es muy difícil percibiros como apóstoles porque no sólo habéis caído en la ambición de vuestra carrera eclesiástica: "uno a tu derecha y otro a tu izquierda" (Mt 20,21), sino que os habéis subido al mismísimo trono divino con la excusa de que sois sus representantes, sus vicarios, sus apoderados, sus mediadores, su autoridad.
Vuestros signos no son los del Señor: "El más pequeño de vosotros ése es el más importante" (Lc 9,48). "Ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón" (Mt 10,10). ¿Cómo podremos reconoceros con tanto disfraz?
Rechazad toda apariencia de poder! ¡No os es lícito convivir con esa concubina del encumbramiento, el fasto y oropel! Vuestra legítima esposa es la Iglesia, este Pueblo fiel que os busca y os ama a pesar de todo…
Buscad los signos del Señor: "Sabéis que los jefes de las naciones las tiranizan y que los grandes las oprimen con su poderío. No será así entre vosotros, sino que, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, que sea el servidor de todos" (Mt 20,25).
¿Cómo podéis haceros llamar Santidad o Santo Padre? ¿Por qué no os habéis conformado con el “servus servorum”? ¿No sois vosotros los especialistas en Escritura? Sus palabras son nítidas y transparentes:
- "Sólo Dios es Santo" (Mt 19,17).
- "Tú eres el único Santo" (Ap 15,4).
- "Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto" (Mt 4,10).
- "No a nosotros, Señor, no a nosotros sino a tu nombre da la gloria" (Sal 115).
- "Pero vosotros no os dejéis llamar maestro, porque uno es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. A nadie en la tierra llaméis padre, porque uno solo es vuestro Padre, el celestial. Ni os dejéis llamar preceptores, porque uno solo es vuestro preceptor: el Mesías. El más grande de vosotros que sea vuestro servidor. Pues el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado" (Mt 23,8).
Y lo cantamos a voz en cuello: "Sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, solo Tú Altísimo Jesucristo" (Gloria).
¿Cómo podéis haceros llamar “monseñor”, mi señor? Me aterra la lucidez que os ha sorbido esa aduladora vanagloria con la que vivís. "¡No os es lícito!" (Mt 14,4).
Me duele hasta el hondón del alma la ceguera a la que os ha reducido. Camináis ciegos y sordos bajo vuestras ilustrísimas, excelentísimas, reverendísimas y eminentísimas contradicciones. Cuanto más os encumbráis más lejos estáis de este Pueblo y de su Dios.
Habéis sido nombrados servidores para ayudar, no para vuestro propio medro y prestigio. "¿Cómo podéis creer, si sólo buscáis honores los unos de los otros, y no buscáis el honor que viene del Dios único?" (Jn 5,44).
Os vestís afeminadamente con llamativos colores, sedas, rasos, encajes y borlas. No me refiero a los ornamentos eucarísticos, que prestan un servicio cara al Pueblo, sino a los que usáis para vuestra pompa personal. Os encofráis la cabeza con arcaicos perifollos y os significáis bajo teatrales capas. Os ceñís fajines de generales y nobles, aceptáis reverencias ante vuestra pobre humanidad y no dais un paso sin vuestro maestro de ceremonias. ¿Es propia del reino de Dios tanta farándula?
"Guardaos de los maestros de la ley, a los que les gusta pasearse con vestidos ostentosos, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes" (Mc 12,38).
Os colgáis preciosos pectorales, como insignias o condecoraciones, pretendiendo que signifiquen vuestro cristianismo. ¿Se os ha olvidado cómo era la Cruz del martirio del Señor? ¡Madera de la más basta! ¿Por qué no vemos sobre vuestro pecho -y no sobre hartas barrigas- una sencilla cruz de madera con la silueta del Crucificado grabada a fuego? Eso sí lo entenderíamos. ¿Es poco para vosotros? ¿Tan cogidos os tiene la pecadora ostentación?
Qué buen ejemplo daríais a muchos católicos que pervierten la cruz en presuntuosa joya de lujo; a muchas religiosas que trocaron la cruz por inexpresivos colgantes; a muchos sacerdotes que, abandonando todo signo de su misión, se ocultan bajo mundanas corbatas o se aderezan con anillos y pendientes. De tal palo, tal astilla.
Vuestras manos han sido consagradas para bendecir, ayudar, perdonar y guiar. Pero vosotros las habéis paganizado con grandes anillos. ¿No os importa nada escandalizar? "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una rueda de molino y lo tiraran al mar" (Mc 9,42).
"Hacen todas sus obras para que los vean los demás. Ensanchan sus filacterias y alargan los flecos del manto" (Mt 23,5). "¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de Dios a los hombres! ¡No entráis vosotros ni dejáis entrar a los que quieren!" (Mt 23,13).
Por si todo eso fuera poco habitáis en palacios, usáis blasones nobiliarios, os hacéis pintar grandes retratos para memoria de los años venideros. ¿Memoria de qué? ¿De vuestro amancebamiento con el poder, el lujo, la fama, la imagen, la ostentación y la vanidad del mundo?
"Por los frutos les conoceréis" (Mt 7,16). Habéis elegido, como signos de vuestra dignidad, la exhibición de vuestra indignidad cristiana porque os habéis rodeado de signos paganos. ¿No es eso lo que se aprecia, a simple vista, sólo con observar cómo os presentáis ante la Iglesia? "Vosotros sois los que os las dais de intachables ante la gente, pero Dios os conoce por dentro, y ese encumbrarse entre los hombres le repugna a Dios" (Lc 16,15).
Sé que en los últimos años os habéis simplificado, pero "os falta un largo camino" (1Re 19,7). Sé que sois “creyentes”, algunos incluso "fervorosos creyentes", pero no resultáis “creíbles” porque os falta coherencia.
Me duele tener que deciros todo esto. Siento una terrible vergüenza porque un pecador no es el indicado. Pero no tengo más remedio que expulsar esta profecía que me lleva corroyendo las entrañas mucho, muchísimo tiempo… ¡Daría por vosotros la vida! Pero no puedo silenciar la contaminación mundana que os rodea.
"Como cristiano que soy, digo la verdad, no miento. Mi conciencia, bajo la acción del Espíritu Santo, me asegura que digo la verdad. Tengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor" (Rom 9,1).
Tengo la esperanza de que, alguna vez, cuando os arrodilléis a orar ante una talla del Crucificado, os fijéis bien en el vestido que arropa su dignidad, en los rubíes que adornan sus manos, en su corona de Rey, en la magnífica sede magisterial desde la que enseña. Espero, tengo la esperanza, de que esa visión sea el comienzo de vuestra liberación.
Hoy os ruego que meditéis sólo sobre vuestros signos externos, lo que se ve, lo que os desprestigia y os ata. No me siento con fuerza para hablar de vuestro autoritarismo o de vuestra afición a arrancar supuestas cizañas sin esperar a la siega, en contra del mandato evangélico: "¡No! No sea que al recoger la cizaña, arranquéis con ella el trigo" (Mt 13,29).
Tampoco quiero extenderme con vuestro protagonismo, con vuestra creencia de que sois los garantes de la Iglesia, es más, de que sois "La Iglesia". ¿Se os olvidó que quien dirige y garantiza es el Espíritu Santo? ¿Por qué no lo veis caminando entre el Pueblo?
Habéis institucionalizado vuestros escándalos, por eso no los veis. Todo lo justificáis bajo un burdo disfraz: la sacralización. Esa capacidad que os arrogáis para convertir en sagrado lo profano o inmoral. Habéis llegado a sacralizar y santificar el oro, la plata, las joyas, las piedras preciosas, el arte profano, es decir, la riqueza mundana. Convertís el oro en “oro del templo” y todos justificados. Habéis promocionado su uso, acumulación y exhibición como signos de religiosidad. Coronáis y enjoyáis imágenes, construís riquísimas custodias, coleccionáis valiosos cálices, copas, relicarios, etc. ¿De verdad creéis que el Señor se encuentra cómodo entre tanta brillante riqueza?
Decís: “para el culto a Dios lo mejor, lo más valioso”. ¿De verdad pensáis que lo más valioso es la riqueza material? ¿Qué haremos entonces los que, como vuestros predecesores Pedro y Juan, "no tenemos oro ni plata" (He 3,6)?
Habéis sustituido los “novillos cebados” por lujos y objetos preciosos. ¿Eso le agrada al Señor? "Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable" (Cant 8,7).
¿Se os olvidó que el verdadero culto a Dios está unido a la misericordia? "Cuando lo hicisteis con alguno de éstos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40). "Porque yo quiero amor, no sacrificios; conocimiento de Dios, y no holocaustos" (Os 6,6).
Incluso habéis creado museos para exhibir la historia de vuestras riquezas, algunas muy antiguas, como antigua es vuestra ceguera. El otro día me hirió de repente una visión aberrante: un famoso Nazareno con corona de espinas… ¡de oro! ¡Qué corrupción tan infame de la religión!
- "Si me ofrecéis holocaustos y ofrendas, no los aceptaré; no me digno mirar el sacrificio de vuestros novillos cebados… Quiero que el derecho fluya como el agua y la justicia como torrente perenne" (Am 5,22).
- "Escuchad mi voz, y yo seré entonces vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo; seguid cabalmente el camino que os he prescrito para vuestra felicidad" (Jr 7,22).
- "Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego" (Sant 5,2).
Mientras tanto, muchos hermanos nuestros suplican medicinas, pan, escuelas, iglesias, catequesis, tantas y tantas cosas muchísimo más importantes que la riqueza que atesoráis en museos y sacristías. "No atesoréis en la tierra, donde la polilla y el orín corroen y donde los ladrones socaban y roban. Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socaban ni roban" (Mt 6,19).
"Anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres… después ven y sígueme" (Mt 19,21). ¿No fue eso lo que os dijo al principio, cuando os miró y llamó con tanto amor? ¡Volved al desierto "donde os hablaré al corazón, como en los días de juventud"¡ (Os 2,16).
No es que los tiempos estén en vuestra contra, ni que haya católicos lenguaraces que os abominan. Es que vosotros mismos os habéis desprestigiado, os habéis convertido en sonrojo para los de dentro y en irrisión para los de fuera. Es que vuestro escándalo clama al cielo y el Pueblo no cesa de llorar por vosotros y por vuestra amnesia: "el dios del mundo éste les ha cegado la mente y no distinguen el resplandor de la buena noticia del Mesías glorioso, imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor, y nosotros somos vuestros siervos por amor de Jesús" (2Cor 4,4).
¡Desnudaos, sumergíos en el Evangelio, volved al corazón de la Iglesia! "Procurad tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, el cual, teniendo la naturaleza gloriosa de Dios, no consideró como codiciable tesoro el mantenerse igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz" (Fil 2,5).
Empezad por los signos y atributos, no os dejéis engañar. ¡Volved, volved y caminaremos juntos hacia la evangelización de nuestra Iglesia! No cerremos los oídos a la dulce voz: "¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a Mí!" (Cant 2,10). ¡Volved y podréis vivir con gozo vuestra misión de santificar, enseñar y gobernar en medio del Pueblo!
Hace poco Benedicto XVI, citando a san Juan Leonardi, dijo textualmente: "La renovación de la Iglesia debe comenzar en quien manda y extenderse al resto". ¿A qué estáis esperando?
¡No me lo digáis! Lo sé, lo sé... "Todo tú eres pecado desde que naciste, y ¿nos enseñas a nosotros?" (Jn 9,34). ¡Tenéis razón! Por eso necesito vuestra ayuda, vuestro ejemplo, vuestro caminar delante. ¡Ayudadme, por favor, ayudadme! ¡No me dejéis cargado con mis pecados y los vuestros!
Jairo del Agua en www.feadulta.com
viernes, 27 de noviembre de 2009
ANTE EL NOMBRAMIENTO DEL NUEVO OBISPO
A la Comunidad Cristiana de Gipuzkoa
Tras una larga y penosa espera, no exenta de rumores e indebidas filtraciones, hemos recibido la noticia del nombramiento de D. José Ignacio Munilla Aguirre como Obispo de la Diócesis de San Sebastián.
Ante este nombramiento y conocedores del profundo malestar e indignación que por este hecho existe en amplios sectores de nuestra Comunidad Cristiana, queremos compartir una reflexión, que quiere ser serena y objetiva, con nuestros hermanos y hermanas en la fe; sobre todo, con aquellos que puedan sentirse, por su compromiso eclesial, más afectados y entristecidos
Nuestra realidad diocesana: la Iglesia de Gipuzkoa, una comunidad viva al servicio de un pueblo vivo. A la luz del «acontecimiento providencial» (Juan Pablo II, Tertio millennio adveniente, n. 18) que fue el Concilio Vaticano II, nuestra Diócesis ha vivido una rica y laboriosa experiencia de renovación de la vida cristiana, eclesial y pastoral a lo largo de estas décadas.
Nuestros Obispos, verdaderos Pastores, queriendo ser fieles a la realidad social y al Evangelio de Jesús, han marcado una trayectoria, acompañando las alegrías, tristezas y esperanzas de nuestro pueblo.
Un pueblo que, ante el doloroso problema de la violencia, busca la paz y la reconciliación; intenta defender su propia personalidad asumiendo la pluralidad de esta sociedad; quiere salvar su condición bilingüe; se esfuerza por la integración de la inmigración; ante la crisis económica que nos afecta vive una actitud, humilde pero real, de generosidad y solidaridad; un pueblo que se ha visto, además, afectado por la secularización y la increencia, con las consiguientes dificultades de la comunidad diocesana para un anuncio del Evangelio en el mundo de los jóvenes y para suscitar y acompañar procesos vocacionales.
Queriendo responder a esta realidad, nuestra Iglesia, con sus luces y sombras, ha buscado ofrecer su acogida y cercanía a esta sociedad, y ha tratado de asumir sus carencias y afrontar honestamente sus preocupaciones. Ha configurado un modelo de Iglesia que queda plasmado en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio» que, con sus límites, expresa un estilo evangelizador que recoge la ilusión y el dinamismo de una Comunidad viva, que quiere caminar «dejándose renovar por el Espíritu, siendo acogedora y cercana, estando junto a los que sufren, trabajando por la paz y en comunión fraterna».
Impulsada por el espíritu del mencionado documento, se han ido renovando las estructuras, con una amplia participación de laicos y laicas, religiosos y religiosas, y sacerdotes, para potenciar la evangelización y la corresponsabilidad: Unidades Pastorales con sus equipos ministeriales, presencia de la mujer en responsabilidades eclesiales, creación de grupos de lectura creyente de la Palabra, grupos de oración, iniciativas para impulsar la reconciliación, desarrollo de la pastoral socio-caritativa y compromiso de los laicos en la vida social.
En este momento de la vida de la Diócesis y desde una visión de Iglesia en la línea del Vaticano II era de esperar:
Un modo de actuar más veraz y evangélico en el nombramiento del nuevo Obispo.
En el actual estado de cosas, es el Papa, como garante de la comunión y de la unidad eclesial, el responsable último de los nombramientos episcopales. Pero entendemos que el proceso seguido ha carecido de transparencia y verdad. Sospechamos que este nombramiento estaba previa y estratégicamente diseñado, sin tener en cuenta a nuestra Comunidad Diocesana, adulta y comprometida, a la hora de recabar, acoger y valorar los datos para un mejor discernimiento. Nos sentimos minusvalorados, engañados y tratados como menores de edad. Este modo de actuación ha ocasionado no solo preocupación, sino un profundo dolor e indignación, cuando realizado de una manera más evangélica podía haber sido un momento de «gracia» para nuestra comunidad cristiana.
Otro perfil de Obispo. No podemos sino expresar la desazón porque haya sido nombrada una persona que en el tiempo que vivió y desarrolló su ministerio pastoral entre nosotros, mostró una desafección manifiesta hacia las líneas pastorales diocesanas. Además, es percibido por muchas personas, como alguien que va a cambiar el rumbo de nuestra Diócesis, expresado en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio» viniendo a resultar un verdadero freno y una desautorización de esta experiencia de renovación eclesial, especialmente para los cristianos más comprometidos.
Aunque nuestra confianza en la Jerarquía de la Iglesia ha sido seriamente herida, queremos seguir confiando y esperamos que el nuevo Obispo procure ser un Pastor al servicio de toda la Comunidad Cristiana de Gipuzkoa; promueva la participación y la corresponsabilidad eclesial; respete y asuma la trayectoria y orientación de nuestra Diócesis; y no se precipite en tomar decisiones que creen mayor división y desafección en una comunión ya deteriorada.
Asimismo, llamamos a los cristianos y cristianas de Gipuzkoa a acoger con responsabilidad al nuevo Obispo, en una actitud de crítica constructiva y fraterna, procurando mantener nuestra vinculación afectiva y efectiva con nuestras comunidades cristianas, sin alejarnos de ellas, impulsando con una fidelidad creativa los rasgos eclesiales plasmados en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio».
Concluimos con dos citas significativas para la cuestión que afecta a nuestra Diócesis y al nombramiento del Obispo.
La primera, que nos remonta al siglo V, es una manifestación del Papa San León Magno, quien afirmó que «el que debe ser puesto a la cabeza de todos, debe ser elegido por todos».
La segunda se refiere a un texto del Episcopado de Austria, en una carta pastoral a los fieles, con ocasión del nombramiento de un Obispo en la Diócesis de Linz en febrero de 2009: «Los fieles están legítimamente preocupados de que el proceso de búsqueda de candidatos, el examen de las propuestas y las decisiones finales sean llevadas a cabo cuidadosamente y con toda la delicadeza pastoral que sea posible. Esto puede asegurar que los Obispos sean nombrados “no contra, sino para una Iglesia local”».
22 de noviembre de 2009
(Tomado de www.feadulta.com)
Para firmar la reflexión: www.donostiakogotzainberria.org
Tras una larga y penosa espera, no exenta de rumores e indebidas filtraciones, hemos recibido la noticia del nombramiento de D. José Ignacio Munilla Aguirre como Obispo de la Diócesis de San Sebastián.
Ante este nombramiento y conocedores del profundo malestar e indignación que por este hecho existe en amplios sectores de nuestra Comunidad Cristiana, queremos compartir una reflexión, que quiere ser serena y objetiva, con nuestros hermanos y hermanas en la fe; sobre todo, con aquellos que puedan sentirse, por su compromiso eclesial, más afectados y entristecidos
Nuestra realidad diocesana: la Iglesia de Gipuzkoa, una comunidad viva al servicio de un pueblo vivo. A la luz del «acontecimiento providencial» (Juan Pablo II, Tertio millennio adveniente, n. 18) que fue el Concilio Vaticano II, nuestra Diócesis ha vivido una rica y laboriosa experiencia de renovación de la vida cristiana, eclesial y pastoral a lo largo de estas décadas.
Nuestros Obispos, verdaderos Pastores, queriendo ser fieles a la realidad social y al Evangelio de Jesús, han marcado una trayectoria, acompañando las alegrías, tristezas y esperanzas de nuestro pueblo.
Un pueblo que, ante el doloroso problema de la violencia, busca la paz y la reconciliación; intenta defender su propia personalidad asumiendo la pluralidad de esta sociedad; quiere salvar su condición bilingüe; se esfuerza por la integración de la inmigración; ante la crisis económica que nos afecta vive una actitud, humilde pero real, de generosidad y solidaridad; un pueblo que se ha visto, además, afectado por la secularización y la increencia, con las consiguientes dificultades de la comunidad diocesana para un anuncio del Evangelio en el mundo de los jóvenes y para suscitar y acompañar procesos vocacionales.
Queriendo responder a esta realidad, nuestra Iglesia, con sus luces y sombras, ha buscado ofrecer su acogida y cercanía a esta sociedad, y ha tratado de asumir sus carencias y afrontar honestamente sus preocupaciones. Ha configurado un modelo de Iglesia que queda plasmado en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio» que, con sus límites, expresa un estilo evangelizador que recoge la ilusión y el dinamismo de una Comunidad viva, que quiere caminar «dejándose renovar por el Espíritu, siendo acogedora y cercana, estando junto a los que sufren, trabajando por la paz y en comunión fraterna».
Impulsada por el espíritu del mencionado documento, se han ido renovando las estructuras, con una amplia participación de laicos y laicas, religiosos y religiosas, y sacerdotes, para potenciar la evangelización y la corresponsabilidad: Unidades Pastorales con sus equipos ministeriales, presencia de la mujer en responsabilidades eclesiales, creación de grupos de lectura creyente de la Palabra, grupos de oración, iniciativas para impulsar la reconciliación, desarrollo de la pastoral socio-caritativa y compromiso de los laicos en la vida social.
En este momento de la vida de la Diócesis y desde una visión de Iglesia en la línea del Vaticano II era de esperar:
Un modo de actuar más veraz y evangélico en el nombramiento del nuevo Obispo.
En el actual estado de cosas, es el Papa, como garante de la comunión y de la unidad eclesial, el responsable último de los nombramientos episcopales. Pero entendemos que el proceso seguido ha carecido de transparencia y verdad. Sospechamos que este nombramiento estaba previa y estratégicamente diseñado, sin tener en cuenta a nuestra Comunidad Diocesana, adulta y comprometida, a la hora de recabar, acoger y valorar los datos para un mejor discernimiento. Nos sentimos minusvalorados, engañados y tratados como menores de edad. Este modo de actuación ha ocasionado no solo preocupación, sino un profundo dolor e indignación, cuando realizado de una manera más evangélica podía haber sido un momento de «gracia» para nuestra comunidad cristiana.
Otro perfil de Obispo. No podemos sino expresar la desazón porque haya sido nombrada una persona que en el tiempo que vivió y desarrolló su ministerio pastoral entre nosotros, mostró una desafección manifiesta hacia las líneas pastorales diocesanas. Además, es percibido por muchas personas, como alguien que va a cambiar el rumbo de nuestra Diócesis, expresado en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio» viniendo a resultar un verdadero freno y una desautorización de esta experiencia de renovación eclesial, especialmente para los cristianos más comprometidos.
Aunque nuestra confianza en la Jerarquía de la Iglesia ha sido seriamente herida, queremos seguir confiando y esperamos que el nuevo Obispo procure ser un Pastor al servicio de toda la Comunidad Cristiana de Gipuzkoa; promueva la participación y la corresponsabilidad eclesial; respete y asuma la trayectoria y orientación de nuestra Diócesis; y no se precipite en tomar decisiones que creen mayor división y desafección en una comunión ya deteriorada.
Asimismo, llamamos a los cristianos y cristianas de Gipuzkoa a acoger con responsabilidad al nuevo Obispo, en una actitud de crítica constructiva y fraterna, procurando mantener nuestra vinculación afectiva y efectiva con nuestras comunidades cristianas, sin alejarnos de ellas, impulsando con una fidelidad creativa los rasgos eclesiales plasmados en el documento «Una Iglesia al servicio del Evangelio».
Concluimos con dos citas significativas para la cuestión que afecta a nuestra Diócesis y al nombramiento del Obispo.
La primera, que nos remonta al siglo V, es una manifestación del Papa San León Magno, quien afirmó que «el que debe ser puesto a la cabeza de todos, debe ser elegido por todos».
La segunda se refiere a un texto del Episcopado de Austria, en una carta pastoral a los fieles, con ocasión del nombramiento de un Obispo en la Diócesis de Linz en febrero de 2009: «Los fieles están legítimamente preocupados de que el proceso de búsqueda de candidatos, el examen de las propuestas y las decisiones finales sean llevadas a cabo cuidadosamente y con toda la delicadeza pastoral que sea posible. Esto puede asegurar que los Obispos sean nombrados “no contra, sino para una Iglesia local”».
22 de noviembre de 2009
(Tomado de www.feadulta.com)
Para firmar la reflexión: www.donostiakogotzainberria.org
domingo, 22 de noviembre de 2009
JESÚS, REY ATÍPICO
Rey, apenas hay otra palabra menos apropiada para Jesús.
Un rey que toca leprosos, que prefiere la gente normal a los poderosos del pueblo.
Un rey que lava los pies de los suyos, un rey que no tiene dinero y que no puede defenderse.
Jesús crucificado es un extraño rey: su trono es la cruz, su corona es de espinas. No tiene manto, está desnudo. No tiene ejército. Hasta los suyos le han abandonado. ¡Menudo rey!
Reino. Y ya que hablamos del rey, tenemos que hablar del reino. Jesús habló del reino de Dios, del reinado de Dios.
Un reinado en que los últimos del mundo son los primeros.
Un reinado que prefiere a los publicanos y a las prostitutas, antes que a los doctos letrados y los puros fariseos.
Un reinado sin tronos, sin palacio, sin ejército, sin poder.
Un reinado de viudas pobres, que echan dos céntimos de limosna.
Un reinado de samaritanos, que cuidan a un herido.
Un reinado en que son preferidos los sencillos como niños.
Un reinado de gente pobre, que sabe sufrir, de corazón limpio, comprometida con la justicia. ¡Menudo reino!
Pero, pensará alguno que esto es provisional. Dios reinará, Cristo reinará, vendrá un día en que aparecerá en los cielos vestido de majestad, y todas las naciones, todos los hombres y mujeres del mundo y de la historia caerán de bruces ante su Majestad, y entonces veremos que es rey.
Pues no, Dios no reina así, apabullando enemigos. El reino de Dios no se parece en nada a los de la tierra, que imponen desde fuera y matan para imponerse.
Dios se siembra desde dentro y hace vivir. Reina desde el amor.
“Reinar”. En nuestro mundo reina el terror, reina la miseria, reina la explotación, reina la venganza, reina el negocio sucio, reina la violencia.
Cuando en nuestro mundo reine la confianza mutua, cuando todos vivan decentemente, cuando no haya analfabetos, cuando los negocios sean honrados, cuando nos contentemos con menos… entonces podremos empezar a hablar de que Dios reina. Desde dentro, desde la humanización de los corazones.
¿Reinará Dios alguna vez? Tenemos la tentación de pensar que no. La violencia y la rapacidad y el consumo desenfrenado parecen más fuertes que la bondad, la generosidad y la austeridad. Eso es una tentación.
Pero Jesús creía en la fuerza de la semilla, en el poder de la levadura, en la fuerza imparable del Espíritu, del Viento de Dios.
Y entretanto, tú y yo nos enfrentamos a una invitación urgente: ¿quieres comprometerte con Jesús a construir el reino?
Jesús, rey atípico. Es tan especial que nosotros también corremos el peligro de no entender nada. Y ¿cómo es este rey tan original?
Jesús reina entregando su vida. Los reyes de este mundo viven a cuenta de sus súbditos. Jesús no se les parece en nada a estos reyes.
Jesús reina perdonando, amando, desde una situación de humillación e impotencia. Se nos dice dónde y cómo gana Jesús este título de rey: en la entrega de su vida hasta la muerte.
Su señorío es de amor incondicional, de compromiso con los pobres, de libertad y justicia, de solidaridad y de misericordia. Desde ahí, Jesús unifica lo visible y lo invisible y abraza todo el cosmos.
Pedro Olalde (www.feadulta.com)
Un rey que toca leprosos, que prefiere la gente normal a los poderosos del pueblo.
Un rey que lava los pies de los suyos, un rey que no tiene dinero y que no puede defenderse.
Jesús crucificado es un extraño rey: su trono es la cruz, su corona es de espinas. No tiene manto, está desnudo. No tiene ejército. Hasta los suyos le han abandonado. ¡Menudo rey!
Reino. Y ya que hablamos del rey, tenemos que hablar del reino. Jesús habló del reino de Dios, del reinado de Dios.
Un reinado en que los últimos del mundo son los primeros.
Un reinado que prefiere a los publicanos y a las prostitutas, antes que a los doctos letrados y los puros fariseos.
Un reinado sin tronos, sin palacio, sin ejército, sin poder.
Un reinado de viudas pobres, que echan dos céntimos de limosna.
Un reinado de samaritanos, que cuidan a un herido.
Un reinado en que son preferidos los sencillos como niños.
Un reinado de gente pobre, que sabe sufrir, de corazón limpio, comprometida con la justicia. ¡Menudo reino!
Pero, pensará alguno que esto es provisional. Dios reinará, Cristo reinará, vendrá un día en que aparecerá en los cielos vestido de majestad, y todas las naciones, todos los hombres y mujeres del mundo y de la historia caerán de bruces ante su Majestad, y entonces veremos que es rey.
Pues no, Dios no reina así, apabullando enemigos. El reino de Dios no se parece en nada a los de la tierra, que imponen desde fuera y matan para imponerse.
Dios se siembra desde dentro y hace vivir. Reina desde el amor.
“Reinar”. En nuestro mundo reina el terror, reina la miseria, reina la explotación, reina la venganza, reina el negocio sucio, reina la violencia.
Cuando en nuestro mundo reine la confianza mutua, cuando todos vivan decentemente, cuando no haya analfabetos, cuando los negocios sean honrados, cuando nos contentemos con menos… entonces podremos empezar a hablar de que Dios reina. Desde dentro, desde la humanización de los corazones.
¿Reinará Dios alguna vez? Tenemos la tentación de pensar que no. La violencia y la rapacidad y el consumo desenfrenado parecen más fuertes que la bondad, la generosidad y la austeridad. Eso es una tentación.
Pero Jesús creía en la fuerza de la semilla, en el poder de la levadura, en la fuerza imparable del Espíritu, del Viento de Dios.
Y entretanto, tú y yo nos enfrentamos a una invitación urgente: ¿quieres comprometerte con Jesús a construir el reino?
Jesús, rey atípico. Es tan especial que nosotros también corremos el peligro de no entender nada. Y ¿cómo es este rey tan original?
Jesús reina entregando su vida. Los reyes de este mundo viven a cuenta de sus súbditos. Jesús no se les parece en nada a estos reyes.
Jesús reina perdonando, amando, desde una situación de humillación e impotencia. Se nos dice dónde y cómo gana Jesús este título de rey: en la entrega de su vida hasta la muerte.
Su señorío es de amor incondicional, de compromiso con los pobres, de libertad y justicia, de solidaridad y de misericordia. Desde ahí, Jesús unifica lo visible y lo invisible y abraza todo el cosmos.
Pedro Olalde (www.feadulta.com)
jueves, 19 de noviembre de 2009
EL EVANGELIO ENTERO POR FAVOR
Sr. Portavoz de los Obispos,
Hago lo posible por objetivar las advertencias morales del Padre Camino, Obispo-portavoz de la CEE, y eso se traduce en tratar de entenderlas en su significado preciso. Es decir, si con el Catecismo de la Iglesia Católica en una mano, y el Código de Derecho Canónico en la otra, ha dicho algo inconveniente.
Sustancialmente tengo que reconocer que se atiene a esas “fuentes” de la “doctrina” católica. Ya sé que usted y usted dará por bueno este proceder intelectual y magisterial, y que usted y usted, pensará como yo, que es de una pobreza extrema esta manera de ejercer el ministerio de enseñanza episcopal.
Pero, nobleza obliga, es legítimo y puede en conciencia sentirse obligado a preferirlo en casos extremos. El problema es que si se prefiere siempre y sistemáticamente, sin distinguir casos y casos, a lo mejor los demás tenemos dudas de que esa enseñanza moral haga el debido esfuerzo de discernimiento que como adultos nos corresponde. Vamos, que nos trata como a menores de edad en la fe y en la doctrina.
No creo que sea el momento del nominalismo, es decir, de la lucha por las palabras, sobre si Camino ha utilizado bien los conceptos “pecador público”, “herejía” y “excomunión”, al referirse a los políticos católicos y su posible apoyo a “la ley Zapatero” sobre el aborto. Me importa mucho más el hecho en sí y el significado que tiene para la presencia evangelizadora de la Iglesia española en su sociedad.
Y cuál es este significado, a mi juicio. Negativo, fundamentalmente negativo. La Iglesia puede decir esto sobre los políticos y el aborto, desde luego que sí. Pero mejor que lo diga la Iglesia Católica, y que los católicos veamos ese discernimiento común y bien respaldado de los Obispos.
La colegialidad episcopal es evangelizadora más que cualquier palabra en cuestiones vitales. No uno de ellos y con el respaldo que se le supone. Hay que escenificar bien la eclesialidad del discernimiento. Este solitarismo de la “portavocía” episcopal no es de recibo en una sociedad de católicos mayores de edad. Tanta verdad doctrinal, moral y, “política”, para uno solo, resulta chocante e indigesta.
Pero hay otra razón que voy a considerar, además del discernimiento sin sujeto colegial claro. Una voz profética desde la Iglesia tiene que crecer en legitimidad porque se implica a fondo con el ser humano en sus causas más injustas. En todas, dentro de lo humanamente posible.
No sólo cuando está en juego la vida del no nacido y del anciano desvalido, sino también cuando la riqueza de unos acapara medios sin cuento, mientras otros, miles y miles de personas, van a morir de hambre sin remedio o a vivir con total indignidad.
No se puede uno fotografiar hoy con los 35 representantes de las empresas del IBEX, para que nos financien la JMJ del 2011, movernos en los círculos culturales más conservadores y elitistas de la sociedad española en cuanto a la estructura social y educativa, sostener unos medios de comunicación claramente neoliberales, ocultarse a la sombra de Cáritas en cuanto a qué decir y hacer ante la crisis económica, mostrarse doctrinalmente posibilistas en cuanto a la resolución de los dramas de la humanidad en comida, agua, salud y educación, y pretender que la sociedad nos crea sin reservas el día que nos ponemos serios y directos ante el aborto.
No se puede ser selectivos al postular las exigencias morales de la dignidad humana en la vida social y al hacer memoria moral de las Bienaventuranzas.
No me considero elegido para tomar la palabra en nombre de nadie en la Iglesia, pero tienen que resonar voces de cristianos que denuncien cuán selectivos somos al tratar las injusticias. Éste es un momento que obliga a rectificar. El Evangelio entero, por favor.
José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete
Profesor de Moral Social Cristiana Vitoria-Gasteiz
En www.feadulta.com
Hago lo posible por objetivar las advertencias morales del Padre Camino, Obispo-portavoz de la CEE, y eso se traduce en tratar de entenderlas en su significado preciso. Es decir, si con el Catecismo de la Iglesia Católica en una mano, y el Código de Derecho Canónico en la otra, ha dicho algo inconveniente.
Sustancialmente tengo que reconocer que se atiene a esas “fuentes” de la “doctrina” católica. Ya sé que usted y usted dará por bueno este proceder intelectual y magisterial, y que usted y usted, pensará como yo, que es de una pobreza extrema esta manera de ejercer el ministerio de enseñanza episcopal.
Pero, nobleza obliga, es legítimo y puede en conciencia sentirse obligado a preferirlo en casos extremos. El problema es que si se prefiere siempre y sistemáticamente, sin distinguir casos y casos, a lo mejor los demás tenemos dudas de que esa enseñanza moral haga el debido esfuerzo de discernimiento que como adultos nos corresponde. Vamos, que nos trata como a menores de edad en la fe y en la doctrina.
No creo que sea el momento del nominalismo, es decir, de la lucha por las palabras, sobre si Camino ha utilizado bien los conceptos “pecador público”, “herejía” y “excomunión”, al referirse a los políticos católicos y su posible apoyo a “la ley Zapatero” sobre el aborto. Me importa mucho más el hecho en sí y el significado que tiene para la presencia evangelizadora de la Iglesia española en su sociedad.
Y cuál es este significado, a mi juicio. Negativo, fundamentalmente negativo. La Iglesia puede decir esto sobre los políticos y el aborto, desde luego que sí. Pero mejor que lo diga la Iglesia Católica, y que los católicos veamos ese discernimiento común y bien respaldado de los Obispos.
La colegialidad episcopal es evangelizadora más que cualquier palabra en cuestiones vitales. No uno de ellos y con el respaldo que se le supone. Hay que escenificar bien la eclesialidad del discernimiento. Este solitarismo de la “portavocía” episcopal no es de recibo en una sociedad de católicos mayores de edad. Tanta verdad doctrinal, moral y, “política”, para uno solo, resulta chocante e indigesta.
Pero hay otra razón que voy a considerar, además del discernimiento sin sujeto colegial claro. Una voz profética desde la Iglesia tiene que crecer en legitimidad porque se implica a fondo con el ser humano en sus causas más injustas. En todas, dentro de lo humanamente posible.
No sólo cuando está en juego la vida del no nacido y del anciano desvalido, sino también cuando la riqueza de unos acapara medios sin cuento, mientras otros, miles y miles de personas, van a morir de hambre sin remedio o a vivir con total indignidad.
No se puede uno fotografiar hoy con los 35 representantes de las empresas del IBEX, para que nos financien la JMJ del 2011, movernos en los círculos culturales más conservadores y elitistas de la sociedad española en cuanto a la estructura social y educativa, sostener unos medios de comunicación claramente neoliberales, ocultarse a la sombra de Cáritas en cuanto a qué decir y hacer ante la crisis económica, mostrarse doctrinalmente posibilistas en cuanto a la resolución de los dramas de la humanidad en comida, agua, salud y educación, y pretender que la sociedad nos crea sin reservas el día que nos ponemos serios y directos ante el aborto.
No se puede ser selectivos al postular las exigencias morales de la dignidad humana en la vida social y al hacer memoria moral de las Bienaventuranzas.
No me considero elegido para tomar la palabra en nombre de nadie en la Iglesia, pero tienen que resonar voces de cristianos que denuncien cuán selectivos somos al tratar las injusticias. Éste es un momento que obliga a rectificar. El Evangelio entero, por favor.
José Ignacio Calleja Sáenz de Navarrete
Profesor de Moral Social Cristiana Vitoria-Gasteiz
En www.feadulta.com
domingo, 15 de noviembre de 2009
Carta al viento: NO CREO EN ESA IGLESIA
sábado 14 de noviembre de 2009
Hace unos días participé en un debate sobre la Iglesia en una emisora de radio. No imaginan ustedes la cantidad de reproches que tuve que escuchar contra la Iglesia. Críticas muy duras a una Iglesia que, los contertulios, consideran rica, intransigente y autoritaria. Pero en un momento quedaron sorprendidos cuando afirmé que tampoco yo aceptaba ni creía en esa Iglesia. Claro que no acepto una Iglesia alejada de los problemas del mundo, indiferente a la situación de los pobres. Claro que rechazo una iglesia llena de riquezas y de lujos. No, no quiero ni creo en esa Iglesia. Pero esa no es mi Iglesia. Esa es una simple caricatura que no se corresponde con la realidad.
La verdadera Iglesia, la que yo conozco, la podemos encontrar y vivir en nuestra Diócesis, en nuestras islas. Con muchos defectos, sí. Pero con muchísimos más valores. Veo entre nosotros una iglesia que reconoce su debilidad y sus miserias. Una Iglesia formada no por curas y monjas sino por una inmensa cantidad de hombres y mujeres que intentan darle vida al evangelio de Jesús. Veo la Iglesia en ese montón de personas que, a través de Caritas, Proyecto Hombre o Villa Teresita, intentan dar respuesta a las situaciones de pobreza, droga o prostitución. Creo en esta Iglesia. Y creo en la Iglesia que está presente, con discreción, en las cárceles y en los hospitales con un mensaje de esperanza. Creo en la Iglesia que tiene presencia en la Ciudad San Juan de Dios, en la obra Social del Hermano Jesús, y en los comedores sociales. Creo en la Iglesia que, porque se considera débil, pone su confianza en Dios y se hace oración en casi todos los pueblos y barrios de nuestras islas con la eucaristía, el rezo del rosario, o la constante plegaria de miles de personas en sus hogares, o en los monasterios de vida contemplativa de Telde, Teror, Los Hoyos o Santa Brígida.
Me entusiasma esat iglesia que dialoga en la base de cada parroquia, aunque haya excepciones, con los niños, con los jóvenes y con los mayores. Creo en la Iglesia que escucha, anima y aconseja gratuitamente a través del confesionario, del acompañamiento espiritual o el diálogo cercano y familiar. Y admiro a esta Iglesia que no aporta el 0,7 para los pueblos empobrecidos sino más del 2 y el 3 por ciento de su presupuesto. Creo en esta Iglesia de nuestra Diócesis que, aunque con pocos medios, comparte también con otros hermanos que están peor que nosotros. Comparte su dinero y hasta un selecto de número de seglares, sacerdotes y religiosas que, en nombre de la diócesis, están trabajando humanitariamente en Mozambique, Malawi, Nicaragua, Colombia y otros países.
Esta es la Iglesia que quiero y conozco. La otra Iglesia, la que constantemente y con tanto desconocimiento se critica en la televisión o en las tertulias, ni la quiero ni, gracias a Dios, la veo tan representada en la realidad. Y mi rechazo más contundente para ella. Para la Iglesia de nuestra Diócesis, a pesar de sus limitaciones, todo mi afecto y mi apoyo.
Publicado por
Jesús Vega Mesa en: http://parroquiasdearinaga.blogspot.com/2009/11/carta-al-viento-no-creo-en-esa-iglesia.html
Hace unos días participé en un debate sobre la Iglesia en una emisora de radio. No imaginan ustedes la cantidad de reproches que tuve que escuchar contra la Iglesia. Críticas muy duras a una Iglesia que, los contertulios, consideran rica, intransigente y autoritaria. Pero en un momento quedaron sorprendidos cuando afirmé que tampoco yo aceptaba ni creía en esa Iglesia. Claro que no acepto una Iglesia alejada de los problemas del mundo, indiferente a la situación de los pobres. Claro que rechazo una iglesia llena de riquezas y de lujos. No, no quiero ni creo en esa Iglesia. Pero esa no es mi Iglesia. Esa es una simple caricatura que no se corresponde con la realidad.
La verdadera Iglesia, la que yo conozco, la podemos encontrar y vivir en nuestra Diócesis, en nuestras islas. Con muchos defectos, sí. Pero con muchísimos más valores. Veo entre nosotros una iglesia que reconoce su debilidad y sus miserias. Una Iglesia formada no por curas y monjas sino por una inmensa cantidad de hombres y mujeres que intentan darle vida al evangelio de Jesús. Veo la Iglesia en ese montón de personas que, a través de Caritas, Proyecto Hombre o Villa Teresita, intentan dar respuesta a las situaciones de pobreza, droga o prostitución. Creo en esta Iglesia. Y creo en la Iglesia que está presente, con discreción, en las cárceles y en los hospitales con un mensaje de esperanza. Creo en la Iglesia que tiene presencia en la Ciudad San Juan de Dios, en la obra Social del Hermano Jesús, y en los comedores sociales. Creo en la Iglesia que, porque se considera débil, pone su confianza en Dios y se hace oración en casi todos los pueblos y barrios de nuestras islas con la eucaristía, el rezo del rosario, o la constante plegaria de miles de personas en sus hogares, o en los monasterios de vida contemplativa de Telde, Teror, Los Hoyos o Santa Brígida.
Me entusiasma esat iglesia que dialoga en la base de cada parroquia, aunque haya excepciones, con los niños, con los jóvenes y con los mayores. Creo en la Iglesia que escucha, anima y aconseja gratuitamente a través del confesionario, del acompañamiento espiritual o el diálogo cercano y familiar. Y admiro a esta Iglesia que no aporta el 0,7 para los pueblos empobrecidos sino más del 2 y el 3 por ciento de su presupuesto. Creo en esta Iglesia de nuestra Diócesis que, aunque con pocos medios, comparte también con otros hermanos que están peor que nosotros. Comparte su dinero y hasta un selecto de número de seglares, sacerdotes y religiosas que, en nombre de la diócesis, están trabajando humanitariamente en Mozambique, Malawi, Nicaragua, Colombia y otros países.
Esta es la Iglesia que quiero y conozco. La otra Iglesia, la que constantemente y con tanto desconocimiento se critica en la televisión o en las tertulias, ni la quiero ni, gracias a Dios, la veo tan representada en la realidad. Y mi rechazo más contundente para ella. Para la Iglesia de nuestra Diócesis, a pesar de sus limitaciones, todo mi afecto y mi apoyo.
Publicado por
Jesús Vega Mesa en: http://parroquiasdearinaga.blogspot.com/2009/11/carta-al-viento-no-creo-en-esa-iglesia.html
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