domingo 5 de julio de 2009

BAJADA DE LA VIRGEN DE LOS REYES 2009


La fiesta más importante de El Hierro es la Bajada de la Virgen de los Reyes, la fiesta traslada a la patrona de la isla desde su santuario en La Dehesa a la capital de la isla, haciendo un recorrido de 28 kilómetros por los caminos de la Virgen que atraviesa todas las localidades de El Hierro.
Hay un canto popular, en El Hierro que dice: "por ver a la Madre Amada no importa la caminada", y razón tienen, porque los miles de fieles que la acompañaron desde las cinco de la madrugada hasta cerca de la medianoche de ayer, con el simple propósito de ver de cerca los ojos de la Virgen, parecían llenarse de energía y olvidar el agotamiento, el dolor y hasta el insufrible calor que estuvo presente en más de la mitad del camino.
Pasadas las 21:30 horas tuvo lugar el recibimiento oficial y la correspondiente entrega del bastón de mando a la Sagrada Imagen en la zona del cementerio de Valverde.
Por último, los caminantes dirigieron sus pasos hacia la iglesia de La Concepción, en donde la Virgen de los Reyes estará hasta el próximo día 1 de agosto, fecha en la que regresará a su templo en La Dehesa hasta 2013, año de la próxima Bajada.

sábado 27 de junio de 2009


Un milagro bajo un paraguas

Aún recuerdo aquel tórrido mediodía de abril de 1988 cuando todos en Agraharam, un pueblo colindante con Anantapur, buscan desesperada-mente la mirada del hombre que camina bajo un paraguas. El termómetro supera los 50 grados pero todos sus habitantes están en la calle para ver de cerca al hombre que les ha devuelto la esperanza. Todos se arremolinan bajo ese paraguas negro y viejo para honrar a Vicente Ferrer, el hombre que tuvo un sueño. Le ponen collares de flores, le lavan los pies, le dan agua de coco, dulces, le dan las gracias, le quieren…

Le quieren desde que en 1969 llegó a Anantapur, en el estado indio de Andhra Pradesh, para enfrentarse a la pobreza absoluta, para ayudar a los que nunca recibieron ayuda, para decirles a los intocables, a los pobres de los pobres, que ellos también tenían derecho a vivir y a vivir con dignidad. Y lo hizo desde una pequeña casa que le dejó una organización protestante y en la que sólo había una mesa, una silla, una máquina de escribir y un mensaje en la pared: «Espera un milagro». Siempre recordaba esa frase y lo que pensó nada más leerla: que no había milagro que esperar, que había que salir a buscarlo, que era una locura pero que había que intentarlo.

La locura había empezado mucho antes. En las calles de Barcelona, primero; en el coro de su catedral, después; y finalmente en el frente del Ebro, durante la Guerra Civil española, donde luchó sin pegar un solo tiro en el bando republicano. En las calles de Barcelona, donde nació el 9 de abril de 1920, vio los primeros intocables de su vida; en la catedral empezó a conocer a Dios y en el frente del Ebro vio la luz que le llevó a la Compañía de Jesús. Después pasó una temporada en el campo de concentración de Betanzos antes de volver a Barcelona e irse a estudiar a un monasterio en las laderas del Moncayo. Y del Moncayo a la India.

El 13 de febrero de 1952 atracó en Bombay, atravesó la Puerta de la India y pisó por primera vez su nueva patria. «Mi nueva tierra de promisión», pensó. Sus primeros años en Mammadh, pequeña localidad al norte de la gran urbe, le supuso un auténtico descenso a los infiernos. Supo entonces que tenía que pasar a la acción, que él no había llegado allí para orar, ver y callar.

Empezó construyendo con sus manos un pequeño hospital, luego un colegio, después un pozo tras otro hasta que finalmente se puso a repartir trigo con un carro tirado por un par de bueyes.

«Nunca les hablaba de Dios, había otras prioridades», se decía y se repetía que él no había llegado hasta allí para elevar las estadísticas de bautizos.

Sus métodos empezaron a no gustar. Ni a la Compañía de Jesús ni a las autoridades locales que le veían demasiado poderoso. Estos le quisieron echar y aquellos reconducir. Pero él siguió su camino y la orden de expulsión no tardó en llegar. Fue el 27 de abril de 1968. Durante el siguiente año, mientras la burocracia iba retrasando su salida del país, cientos de miles de personas de todo el estado de Maharastra se manifestaban periódicamente en Bombay contra la salida de father Ferrer.

Fue propuesto para el Nobel de la Paz. La revista Life le sacó en portada como el santo desconocido. Al final, Indira Ganhi, presidenta del país, dijo la última palabra: «El padre Ferrer marchará al extranjero para pasar unas cortas vacaciones pero será bienvenido a su vuelta».

Quisieron convertir la victoria en derrota. La Compañía quiso atarle corto y los políticos le prohibieron volver a Maharastra. Aquellos quisieron que se dedicara exclusivamente a la enseñanza y de estos sólo el gobernador de Andhra Pradesh, una de las zonas más paupérrimas de la India, le permitió quedarse en su estado.

Y allí se fue, en 1969. Y con él, Anna Perry, una periodista inglesa de 22 años, 26 menos que él, que era la encargada de cubrir las manifestaciones de Bombay a favor de Vicente. Se conocieron el 27 de julio de 1968 («Recuerdo muy bien esa fecha» -me dice Anna- «porque estaba convencida de que ya nunca me iba a separar de él») y se casaron el 4 de abril de 1970, poco antes de que la Compañía de Jesús lo expulsara.

Fue entonces cuando Vicente Ferrer y Anna salieron a buscar ese milagro que le gritaba desde la pared de aquella humilde casa donde empezó a hacerse realidad su sueño. En 1969 habían creado RDT (Rural Development Trust o Consorcio para el Desarrollo Rural) el instrumento con el que se puso en marcha la mayor transformación que se recuerda en un estado indio a manos de una organización no gubernamental… y en 1996 vio la luz la Fundación Vicente Ferrer (FVF) y con ella un programa de apadrinamiento de niños que a día de hoy supera ya los 135.000.

Y este milagro tiene otras cifras:

Más de 2,5 millones de personas de 1.874 pueblos del distrito de Anantapur se benefician de los proyectos de RDT y la FVF.

A lo largo de estos años se han construido 39.000 viviendas.

Además, se han construido tres hospitales generales, un centro de planificación familiar, un centro para enfermos terminales de sida y 14 clínicas rurales que funcionan a pleno rendimiento.

Han levantado 1.696 escuelas y centros educativos y 120 bibliotecas que educan a 158.000 alumnos de primaria y secundaria.

Y luego están los centros especiales para invidentes, sordos, discapacitados psíquicos; un total de 1.300 shangams acogen a 15.600 personas con distintas discapacidades, que cuentan además con 18 escuelas residenciales.

También han sacado agua de donde no había: miles de pozos afloran por todo el distrito y casi 2.300 embalses de distintos tamaños consiguen dos y hasta tres cosechas por año gracias a los casi tres millones de árboles frutales plantados.

Además, más de 70.000 mujeres se han unido en más de 4.000 asociaciones para que puedan participar en cualquier aspecto de su vida o de la vida de su comunidad con los mismos derechos del hombre. Todo esto después de que en 1982 se pusiera en marcha un ambicioso plan de control de la natalidad que ha contribuido de manera significativa a mejorar el nivel y la calidad de vida de miles de mujeres.

Se podría seguir hablando de todo lo que ha cambiado la vida de los más desfavorecidos del distrito de Anantapur desde que llegó Vicente Ferrer. Pero los números no alcanzarían a dibujar realmente la labor realizada. Vicente no sólo les dio la oportunidad de vivir dignamente… No, Vicente Ferrer les dio mucho más, les dio la oportunidad de ser, les ofreció la esperanza que nunca tuvieron.

Me viene a la memoria más que nunca la cena que disfrutamos el pasado 26 de enero en Anantapur. Sentados en su comedor, devorando una tortilla de patatas con Anna y Begoña, Vicente nos contaba todo lo que todavía le quedaba por hacer. Que ese milagro que le gritaba desde aquella pared todavía era una utopía: que hacían falta más hospitales, más colegios, más agua, más trabajo. Y nos lo decía como si el futuro fuera suyo, como si le sobrara tiempo para seguir haciendo realidad cada día el milagro del pan y los peces.

Estos milagros le hicieron merecedor de un sinfín de galardones: desde el Príncipe de Asturias de la Concordia 1998 a la reciente concesión de la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Pero no son estos galardones los que más feliz le hicieron, no, él buscó siempre la sonrisa de cualquier niño.

El pasado 20 de marzo sufrió una embolia cerebral de la que ya no ha podido recuperarse. Si en algún momento desde entonces le ha vuelto la lucidez seguro que ha reflexionado y ha llegado a la conclusión de que lo dejaba todo en buenas manos: en las de Anna y en las de Moncho, el segundo de sus tres hijos, el sucesor, el que sigue sus pasos; sin olvidarse de sus hijas Tara y Yamuna, de sus seis nietos y de los millones de personas en todo el mundo que nunca permitirán que se extinga ni su memoria ni su obra.

Aún recuerdo aquella entrevista que le hice en 1998, allí en la India, cuando me dijo que ya había elegido el lugar donde descansaría cuando se fuera. Está, me dijo, en la ladera de una de las montañas que rodean Anantapur. No quería que se convirtiera en lugar de peregrinaje pero sí que cuando las gentes pasaran por su lado pudieran decir: «Allí está Vicente». Y será verdad porque Vicente Ferrer, el hombre que tuvo un sueño, nunca se irá de Anantapur. Permanecerá allí, siempre terco, inagotable e indeleble en la ladera de esa montaña, hasta que averigüe por sí mismo que el milagro era él.


Fernando BaetaEl Mundo 19/06/09
Fundación Vicente Ferrer:http://www.fundacionvicenteferrer.org/esp/home.php

jueves 11 de junio de 2009

El Vaticano destituye a
dos obispos centroafricanos
por tener mujer e hijos


Para los africanos, tener mujer e hijos es una bendición del cielo. Una mentalidad de la que participan curas y obispos, que aceptan el celibato, porque no tienen más remedio, pero, en la práctica, muchos de ellos mantienen una familia con total naturalidad.

Pero Roma sigue apostando por el celibato obligatorio y no admite excepciones. Por eso, acaba de destituir a monseñor Paulin Pomodimo, arzobispo de Bangui, y a monseñor François-Xavier Yombandje, obispo de Bassangoa.
Se trata de dos de los más importantes obispos del país centroafricano. Monseñor Pomodimo que, a sus 55 años, era arzobispo de la capital, había sido presidente del episcopado y, además, había tenido un papel importante como mediador en el reciente conflicto que asoló el país. Y monseñor Yombandje de 52 años, obispo de Bassangoa y actual presidente de la Conferencia episcopal de la República Centroafricana.

El 26 de mayo el Vaticano confirmaba, en un escueto comunicado, que Benedicto XVI había aceptado las dimisiones del arzobispo de Bangui y del obispo de Bossangoa. Roma no señalaba la causa de las dimisiones de los prelados que, después, se demostraron forzadas.

Sin embargo, ambas dimisiones se producen tras la visita que acaba de realizar al país el arzobispo Robert Sarah, originario de Guinea y secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que dirige el cardenal hindú Ivan Dias. Se trata del dicasterio romano del que dependen los episcopados de los llamados “países de misión”.

La investigación del enviado romano habría concluido que el arzobispo Pomodimo mantenía “una actitud moral que no siempre está conforme con su decisión de seguir a Cristo en castidad, pobreza y obediencia”.
El visitador vaticano no iba más allá en la alusión al arzobispo. Pero, dejaba entrever el motivo de la destitución de los monseñores. Más aún, hablando en general, sostiene que “muchos sacerdotes del clero local tienen mujeres e hijos”. Y tras denunciar a los curas que llevan “una doble vida”, invita a los que estén en tal situación a abandonar el “ministerio”.

Quizás por eso, en una carta abierta al clero de la República centroafricana, su jefe directo, el cardenal Dias, denuncia que “el Cuerpo de Cristo ha recibido muchas manchas a causa de comportamientos escandalosos de los sacerdotes”.
Y añade: “No tiene sentido negar lo que todo el mundo sabe. Tampoco es necesario juzgar los motivos y las circunstancias del mal cometido. Miembros del clero nacional, diocesano y religioso, son, de una u otra forma, cómplices de la actual situación, y cada cual tendrá que asumir su propia culpa en proporción a su responsabilidad personal”.
Pero los curas de la Republica centroafricana no piensan lo mismo que las autoridades romanas. De hecho, como signo evidente del respeto y del cariño que profesan a monseñor Pomodimo, el pasado 27 de mayo anunciaron que se ponían en huelga y que, por lo tanto, no celebrarían sacramento alguno.

Al día siguiente, sin embargo, dieron marcha atrás y se decantaron por mantener su protesta contra Roma, pero sin ocasionar prejuicios a sus fieles. Y es que los curas del país consideran que están siendo “víctimas de una campaña de desprestigio dentro y fuera del país”.

Reunidos en la catedral de Bangui, los curas se manifestaron en contra de la dimisión de monseñor Pomodimo y acusaron al Nuncio del Papa de “discriminatorio, parcial y selectivo” en su juicio sobre la situación. Aseguraban, además, que los obispos y los sacerdotes blancos del país son “responsables de prácticas similares”.

La República Centroafricana cuenta con nueve diócesis para atender a los 4.500.000 habitantes del país.

José Manuel Vidal
http://www.religiondigital.com/

sábado 30 de mayo de 2009

IMAGINA UNA IGLESIA AL ESTILO DEL EVANGELIO

la Iglesia DE LA UTOPÍA


Imagina que la Iglesia estuviese verdaderamente dispuesta a asumir que ha sido enviada a dar la Buena Noticia a los pobres y sacara todas las consecuencias de su compromiso de servir a los pequeños…

Imagina que laicos y pastores pudieran encontrarse en un diálogo fraterno y abierto sobre los signos de los tiempos que demandan el testimonio profético que denuncia y arriesga nuevos caminos...

Imagina que la Iglesia comenzase por cuestionar su propio ejercicio del poder, respetando las diferencias y el derecho a discrepar, sin excluir a nadie, estableciendo un auténtico espíritu democrático y participativo...

Imagina que la Iglesia hiciese el mismo itinerario de su Maestro y fuese corriendo al encuentro de la Humanidad toda, que está falta de afecto y de pan, para anunciarle la Buena Noticia de la dignidad y de la paz...

Imagina que la Iglesia tuviera en cuenta al formar a sus cuadros la realidad socioeconómica, la diversificación de las culturas, la influencia de las ciencias humanas, la hermenéutica bíblica, la sexualidad...

Imagina que la Iglesia revisase toda su moral a partir del Evangelio y de una vez por todas, barriese todas las aberraciones que escribió respecto del sexo y exaltara el cuerpo como fuente de vida y gozo…

Imagina que la Iglesia fuese consecuente en sus declaraciones contra el machismo y abriese para la mujer las mismas oportunidades, tanto en el plano de los ministerios cuanto en el de las decisiones...

Imagina que la Iglesia dejase a las parejas la libertad de encontrar el método que mejor les pareciese para la planificación familiar, y no los maldijese, reproduciendo hoy la torcida moral agustiniana...

Imagina que la Iglesia tuviese la sensibilidad de acompañar la evolución de la humanidad y tratase con el mismo cariño de Madre a aquellas personas que deshicieron su unión conyugal pero que continúan su camino a la busca del amor y de la felicidad¼

Imagina que la Iglesia cuestionase la obligación inhumana del celibato, que, impuesta a los clérigos, se hizo obsoleta en la historia, y hoy contribuye a la mentira y el desequilibrio humano y afectivo...

Imagina que la Iglesia acogiese en un abrazo tierno y fraterno a todos aquellos hermanos en el sacerdocio ministerial que, casados, hicieron más completo su ministerio al expresar con la vida en pareja lo que hay de más bello en la creación: mujer y hombre a imagen de Dios...

Imagina que la Iglesia cambiase sus criterios para seleccionar sus cuadros de mando y sólo tuviese en su jerarquía gente capacitada, abierta, equilibrada, madura humana y afectivamente, capaz de entregar su propia vida por amor al Reino...

El arte de imaginar pone en marcha los sueños y permite vislumbrar la posibilidad de realizarlos en la práctica.

Ojalá que la Iglesia presente una nueva cara y lleve a cabo su misión de contribuir a la construcción de un nuevo milenio, libre de toda opresión y exclusión.

Tomado de
www.misionjoven.org

viernes 22 de mayo de 2009

EL CELIBATO

Historia del Celibato
en la Iglesia Católica


Siglo I

Pedro, el primer Papa, y los apóstoles escogidos por Jesús eran en su gran mayoría hombres casados. El Nuevo Testamento sugiere que las mujeres presidían la comida eucarística en la Iglesia primitiva.
Siglos II y III

Edad del Gnosticismo: la luz y el espíritu son buenos, la oscuridad y las cosas materiales son malas. Una persona no puede estar casada y ser perfecta. No obstante ello, la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo IV

Concilio de Elvira del año 306, España, Decreto 43: todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de dar misa perderá su trabajo.

Concilio de Nicea, año 325: se decreta que una vez ordenados, los sacerdotes no pueden casarse.

Concilio de Laodicea, año 325: las mujeres no pueden ser ordenadas. Esto sugiere que antes de esta fecha se realizaba la ordenación de mujeres.

Año 385: el Papa Siricio abandona a su esposa para convertirse en Papa. Se decreta que los sacerdotes ya no pueden dormir con sus esposas.

Siglo V

Año 401: San Agustín escribe que “Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer”

Siglo VI

Año 567: El Concilio de Tours II establece que todo clérigo que sea hallado en la cama con su esposa será excomulgado por un año y reducido al estado laico.

Año 580, Papa Pelagio II: su política fue no meterse con sacerdotes casados en tanto no pasaran la propiedad de la iglesia a sus esposas o hijos.

Año 590 a 604: El Papa Gregorio, llamado “el Grande” dice que todo deseo sexual es malo en sí mismo.

Siglo VII

Francia: los documentos demuestran que la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados.

Siglo VIII
San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe.

Siglo IX
Año 836: El Concilio de Aix-la-Chapelle admite abiertamente que en los conventos y monasterios se han realizado abortos e infanticidio para encubrir las actividades de clérigos que no practican el celibato.

San Ulrico, un santo obispo, argumenta que basándose en el sentido común y la escritura, la única manera de purificar a la Iglesia de los peores excesos del celibato es permitir a los sacerdotes que se casen.

Siglo XI
Año 1045: El Papa Bonifacio IX se dispensa a sí mismo del celibato y renuncia al papado para poder casarse.

Año 1074: El Papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato: “Los sacerdotes [deben] primero escapar de las garras de sus esposas”.

Año 1095: El Papa Urbano II hace vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos son abandonados.

Siglo XII
Año 1123: Papa Calixto II: El Concilio de Letrán I decreta que los matrimonios clericales no son válidos.

Año 1139: Papa Inocencio II: El Concilio de Letrán II confirma el decreto del anterior Concilio.

Siglo XIV
El Obispo Pelagio se queja de que las mujeres son aún ordenadas y administran confesiones.

Siglo XV
Transición. 50% de los sacerdotes son hombres casados y como tal, aceptados por la gente.

Siglo XVI

1517: Martín Lutero.
1530: Enrique VIII.
1545 a 1563: El Concilio de Trento establece que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio.

Siglo XIX
1869: El Concilio Vaticano I establece la infalibilidad del Papa.

Siglo XX
1930: Papa Pío XI: el sexo puede ser bueno y santo.

1951: Papa Pío XII: un pastor luterano casado es ordenado como sacerdote católico en Alemania.

1962: Papa Juan XXIII: Concilio Vaticano II; el matrimonio es equivalente a la virginidad.

1966: Papa Pablo VI: dispensas al celibato. Ludmilla Javorova y otras mujeres checas son ordenadas para atender las necesidades de las mujeres prisioneras de los comunistas

1980: Se realiza la ordenación de pastores anglicanos y episcopales casados como sacerdotes católicos en los Estados Unidos; en 1994, esto también sucede en Canadá e Inglaterra.

1993: “El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo.” Declaración del Papa Juan Pablo lI en julio de 1993.


Papas que fueron casados
San Pedro, Apóstol
San Félix III 483-492 (2 hijos)
San Hormidas 514-523 (1 hijo)
San Silverio (Antonia) 536-537
Adriano II 867-872 (1 hija)
Clemente IV 1265-1268 (2 hijas)
Félix V 1439 1449 (1 hijo)

Papas que fueron hijos de papas u otros miembros de clero

San Damasco I (366-348), hijo de San Lorenzo, sacerdote.
San Inocencio I (401-417), hijo de Anastasio I
Bonifacio (418-422), hijo de un sacerdote
San Félix (483-492), hijo de un sacerdote
Anastasio II (496-498) hijo de un sacerdote
San Agapito I (535-536) hijo de Gordiano, papa
San Silverio (536-537), hijo de San Hormidas, papa
Marino (882-884), hijo de un sacerdote
Bonifacio VI (896-896), hijo de Adrián, obispo
Juan XI (931-935) hijo del Papa Sergio III
Juan XV (989-996) hijo de León, sacerdote

Papas que tuvieron hijos ilegítimos después de 1139

Inocencio VIII (1484-1492) varios hijos
Alejandro VI (1492-1503) varios hijos
Julio (1503-1513) 3 hijas
Pablo III (1534-1549) 3 hijos, 1 hija
Pío IV (1559-1565) 3 hijos
Gregorio XIII (1572-1585) 1 hijo


Mitos y hechos reales
Mito: Todos los sacerdotes realizan un voto de celibato.
Hecho: La mayoría de los sacerdotes no hacen un voto de celibato. Es sólo una promesa hecha ante un obispo.

Mito: El celibato no es la razón de la falta de vocaciones.
Hecho: Una encuesta realizada entre las iglesias protestantes durante 1983 muestra un excedente de miembros del clero; solamente la iglesia Católica tiene carencia de sacerdotes.

Mito: El celibato eclesiástico ha sido norma desde el Concilio de Letrán II, celebrado en 1139.
Hecho: Los sacerdotes y hasta los Papas continuaron casándose y teniendo hijos durante varios siglos después de esa fecha.De hecho, la Iglesia Católica Oriental todavía tiene sacerdotes casados. En la Iglesia Latina, un sacerdote puede ser casado si primero fue pastor protestante; o si ha sido católico durante toda su vida pero promete no tener nunca más relaciones sexuales con su propia esposa.


Nosotros creemos que el celibato es un don del Espíritu, tal como lo es la vocación de matrimonio y la vocación a permanecer soltero. Los dones no pueden ser obligatorios, por eso es que con un profundo respeto por el don del celibato solicitamos que se lo decrete opcional, y no se lo imponga sobre aquellos que no han sido llamados a permanecer en ese estado.

Future Church

Folleto original

www.futurechurch.org
Lakewood, Ohio 44107 USA
info@futurechurch.org

viernes 15 de mayo de 2009

EL “PENSAMIENTO CATÓLICO” CONTRA OBAMA


El rector de la universidad Notre Dame (Estado de Indiana), la más prestigiosa de las universidades católicas de Estados Unidos, ha invitado al presidente Obama a pronunciar, el próximo 17 de mayo, el importante discurso de graduación.

La invitación del rector ha alterado a buena parte de la citada universidad. Un grupo, bautizado “Escándalo en Notre Dame”, ya ha entregado al rectorado 344.000 firmas de oposición a la conferencia del presidente. ¿Por qué? Porque Obama es tolerante en cuestiones que contradicen la posición de muchos obispos: aborto, investigación con células madre, permisividad en el uso del preservativo.

Al comentar esta noticia, ni pretendo oponerme a los obispos, ni identificarme con Obama. Tampoco es mi intención pronunciarme sobre las cuestiones que motivan la oposición al presidente de Estados Unidos. De todo eso ya se ha escrito lo indecible y no soy tan ingenuo como para pensar que voy a convencer a unos o a otros en el reducido espacio de un artículo de opinión.

Lo que sí me parece que puede interesar a los lectores es recordar que las cuestiones, que tanto alborotan a la universidad Notre Dame -y a tantos miles de católicos en todo el mundo- son “cuestiones debatidas” en la sociedad y, por tanto, sobre las que no existe un consenso en la Iglesia, ni siquiera entre los obispos.

Lo que ocurre es que, como la postura del Vaticano es tan intransigente sobre estos asuntos, son muchos los obispos, muchísimos los sacerdotes y religiosos e incontables los laicos que, por respeto (¿miedo, a veces?) a la Curia Vaticana, no se atreven a pronunciarse públicamente.

En todo caso, es importante saber que las “quaestiones disputatae” en la Iglesia no son, ni pueden ser, cuestiones de fe. Porque, como dijo el concilio Vaticano primero (a. 1870), “deben creerse con fe divina y católica todas aquellas cosas que se contienen en la palabra de Dios..., y son propuestas por la Iglesia para ser creídas como divinamente reveladas” (Denzinger-Hün. 3011).

Ahora bien, los asuntos discutidos, entre laicos y clérigos, teólogos y obispos, no reúnen estas condiciones. Por tanto, si son cuestiones disputadas, son cuestiones de las que se puede disentir sin que eso lleve consigo apartarse de la fe de la Iglesia o incurrir necesariamente en pecado.

Es importante tener esto claro. Porque hay gente de buena voluntad que tiene la idea de que todo lo que dice el papa es “verdad de fe”. Lo mismo que hay quienes piensan que el papa personalmente, prescindiendo de lo que piensa y cree el conjunto de la Iglesia con sus obispos, puede decidir de modo definitivo en toda cuestión surgida en asuntos relacionados con la fe y las costumbres. Pero no es así.

La última definición dogmática, que un papa ha pronunciado en la Iglesia, fue el año 1950, cuando Pío XII definió el dogma de la Asunción de la Virgen María. Y es bien sabido que aquel papa procedió a pronunciar la definición después de preguntar a todos los obispos del mundo si él podía definir tal dogma. Y sólo lo hizo cuando recibió la aceptación de todo el episcopado católico.

Con esto quiero decir que ni los discursos o encíclicas de los papas, ni siquiera la doctrina del concilio Vaticano II, nada de eso es doctrina de fe. Porque ninguno de esos documentos, ni siquiera los del último concilio (que Juan XXIII lo planteó como un concilio pastoral, no dogmático), son definiciones dogmáticas de la fe de la Iglesia universal.

Y me parece que es importante tener esto muy claro siempre. Pero más en este tiempo nuestro en el que abundan los grupos fundamentalistas religiosos, que se empeñan en imponer como religiosamente obligatorios determinados puntos de vista o doctrinas en las que se puede disentir de lo que dice el papa o el obispo, sin que por ello se incurra en una desviación de la fe y mucho menos en un pecado de herejía.

Los grupos fundamentalistas religiosos son una de las amenazas más serias que tiene el mundo en estos momentos. Por supuesto, cuando se trata de fundamentalistas violentos hasta el extremo de traducir en muerte sus ideas personales. Porque son grupos de fanáticos. Y nunca me cansaré de repetir lo que sabiamente ha dicho Amos Oz: “Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a cambiar”.

Pero el peligro no viene sólo de los terroristas que matan con bombas y pistolas. Si terrorismo es infundir terror, no deberíamos olvidar que hay muchos procedimientos para aterrorizar a otras personas. Se puede infundir terror con la palabra, sobre todo cuando se habla con la pretensión de que se habla en nombre de Dios. De ahí que pude ser muy peligroso el terror que se infunde en misas, direcciones espirituales y reuniones piadosas de la más alta “espiritualidad” (?).

El terror es una forma de violencia. Y la violencia no se puede ejercer contra nadie, por más que eso se pretenda hacer en nombre de Dios. ¿Qué Dios es ése en cuyo nombre y con cuya presunta autoridad se le mete miedo a la gente, se ejerce violencia y se crean divisiones y enfrentamientos?

Pero, sin llegar a tanto, protesto aquí también por los comportamientos de todos los que, basados en argumentos religiosos que no son obligatorios por fe ni siquiera para los creyentes, anteponen sus puntos de vista discutibles a algo que es indiscutible: que no se deben poner más dificultades a quienes, como es el caso del presidente Obama, con sus limitaciones y defectos, presenta un proyecto de acercamiento entre pueblos y culturas, de mayor justicia y menos sufrimiento en el mundo.

José M. Castillo www.feadulta.com

jueves 14 de mayo de 2009

APRENDIENDO DE LA NATURALEZA EN: www.feadulta.com


Un día le pedí a Dios instrucciones para vivir en esta tierra...
Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:


Sé como el sol, levántate temprano y no te acuestes tarde.

Sé como el día, que llega y se retira sin alardes.

Sé como el agua, buena y transparente.

Sé como el oasis y da tu agua al sediento.

Sé como los pájaros, come, canta, bebe y vuela.

Sé como las flores, enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.

Sé como la luciérnaga, que aunque sea pequeña emite su propia luz.

Sé como el río, siempre hacia adelante.

Y sobre todas las cosas, sé como el cielo: morada de Dios.


Señor, no permitas que me quede donde estoy.
Ayúdame a llegar hasta donde tú esperas que llegue.